Diciembre 8, 2023

Los problemas que tenemos con la Argentina de Milei. Por Richard Kouyoumdjian

Experto en Defensa y Seguridad Nacional

Una cosa es que haya una identificación política e ideológica con lo que representa Milei, y otra es pensar que los problemas que tenemos con Argentina desaparecen con el color político del presidente de turno, cosa que pudimos comprobar cuando Mauricio Macri ocupó la presidencia entre diciembre de 2015 y fines de 2019, ya que nada mucho cambió.


Algunos piensan que con la llegada de un presidente libertario se acaban los problemas que tenemos con Argentina y lamento decirles que no es así.  Una cosa es que haya una identificación política e ideológica con lo que representa Milei, y otra es pensar que los problemas que tenemos con Argentina desaparecen con el color político del presidente de turno, cosa que pudimos comprobar cuando Mauricio Macri ocupó la presidencia entre diciembre de 2015 y fines de 2019, ya que nada mucho cambió.

A contar del 10 de diciembre Milei será presidente de la nación argentina y no por ser libertario va a ser más pro chileno que lo que fue Alberto Fernández o sus antecesores. Será el defensor del interés nacional argentino y solo será más amigo de Chile si está en el interés de su país que así lo sea.

Para ser concretos, con Argentina tenemos una relación de mas de 200 años y compartimos una muy larga frontera. Por otro lado, por más que hemos buscado a lo largo de los años la integración económica, esta no resulta debido a que no somos países complementarios, sino mas bien competidores y, por alguna razón, normalmente, los proyectos del tipo energético y de uso de los puertos chilenos para salir al Pacífico no han resultado.

Tampoco les ha ido bien a las inversiones realizadas por chilenos y lo único que esperan es que se liberen las restricciones cambiarias para que puedan repatriar sus capitales o las pocas utilidades que están retenidas allende los Andes. No es mi idea ser pesimista respecto de la relación con Argentina, pero estoy tratando de ser realista y basarme en la experiencia bicentenaria de ser vecinos de los transandinos. Ello no quiere decir que uno no pueda viajar a Mendoza o Buenos Aires, disfrutar de su buena comida, entretenciones nocturnas y de su buen futbol.

Naturalmente, y producto de la larga frontera que tenemos, el problema principal que tenemos con Argentina es de límites, los que se hacen más complejos producto de la permanente fijación de ellos por lo chileno, por los mares australes, pero más aun, por la Antártica. Y es sobre la base de ello que construyen y dirigen una parte importante de su política exterior, la que obviamente también incluye recuperar las Falklands o mal llamadas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur.

Haciendo un poco de historia, no debemos olvidar que Argentina se aprovechó y nos amenazó muy seriamente durante la guerra del Pacífico y que producto de ello, cedimos y aceptamos el tratado de limites de 1881 que establece básicamente que el limite correrá a lo largo de las mas altas cumbres. Ello implicó perder buena parte de la Patagonia.

Entre otras cosas, tampoco debemos olvidar que en 1977 desconocieron el laudo arbitral del Canal Beagle porque estimaron favorecía a Chile y que estuvieron extremadamente cerca de atacarnos hace exactamente 45 años para tomar lo que creían de ellos. Situación que no paso a mayores producto de la firme postura estratégica de las Fuerzas Armadas de Chile y el hecho de que la escuadra chilena salió decididamente a buscar el combate en el mar austral en más de una oportunidad, ante lo cual la flota de mar retromarchó.

De más está decir, que, a los pocos años de ese incidente, los argentinos se dejaron caer sobre las Falklands en abril de 1982 en lo que resultó ser una derrota militar profunda cuyos efectos duran hasta el día de hoy y que, además, implicó la caída del gobierno militar de Leopoldo Galtieri y el retorno de la democracia.

La esencia del problema limítrofe con Argentina, y que queda claro al mirar un mapa, es que la Argentina no tiene una proyección natural hacia la Antártica, su objeto de fascinación.

Eso la lleva a buscar dejar el limite con Chile en el Cabo de Hornos, y, por otro lado, reclamar la soberanía de los territorios británicos de ultramar de las Falklands, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Lo que acompañan, además, con la reclamación de soberanía que en teoría esos territorios, que no poseen, les generan en términos de plataforma continental y continental extendida, los que obviamente, y como podrán sospechar, pasan a llevar espacios soberanos chilenos. Tema que queda claro en sus mapas oficiales, y que por lo demás está consagrado en la disposición transitoria N°1 de la Constitución argentina.

Producto de las superposiciones de las plataformas chilena y argentina en la zona del mar austral , nombre del mar que existe al sur del punto F del Tratado de Paz y Amistad de 1984, es que ambos países van a revisar el tema bajo el mecanismo de diferencias que dicho tratado contiene, y no en las Naciones Unidas como dijo el recientemente designado embajador Viera-Gallo, error no aceptable para un embajador experimentado, que además se equivocó al decir que las plataformas continentales son aspiraciones y no derechos soberanos.

Es importante recalcar que buena parte de las reclamaciones argentinas se basan en un constructo artificial basado en los derechos que dicen tener sobre territorios británicos de ultramar que ellos no controlan, pero que dicen les generan plataformas continentales normales y extendidas, y claros derechos sobre lo que llaman la Antártica Argentina. El problema sería muy simple si es que la cancillería chilena no apoyara abiertamente las reclamaciones argentinas sobre las Falklands, Georgias y Sandwich del Sur, en lo que constituye el más claro ejemplo de dispararse en el pie y no entender dónde está el interés nacional de Chile.

Para cerrar, no veo a Milei arriesgando el enojo del pueblo argentino relajando la postura tradicional de su país en materias de límites, o eliminado las restricciones para que naves provenientes de las Falklands recalen a Punta Arenas si se aproximan por la boca oriental del Estrecho de Magallanes y pasando por aguas territoriales argentinas, o aceptando que buques de la marina del Rey Carlos III usen puertos chilenos, o que se aumente el tráfico aéreo desde Chile a Puerto Stanley. Milei tiene desafíos económicos y políticos más importantes que atender y en donde concentrar sus esfuerzos.

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