El diputado de Convergencia Social, el partido del presidente Boric, Gonzalo Winter sostuvo críticamente en reciente entrevista que su gobierno “ha cometido un error en estos dos años(…) en su afán de acuerdos pareciera que lo que empuja al gobierno no es la justicia social sino el acuerdo mismo”. Agregó que “nosotros hemos fallado en nuestro rol de dar una disputa política e ideológica”, afirmando que si hubiesen dado esta batalla el gobierno tendría menos dificultades para cumplir con su programa.
El profesor Fernando Atria, ni tonto ni perezoso, salió a apoyar las declaraciones de Winter alabando su supuesta lucidez y de paso criticando a la alcaldesa socialista de Quinta Normal Karina Delfino afirmando que él “pensaba que esta pulsión por buscar la validación del adversario era una patología específicamente frenteamplista, pero los dichos de Karina Delfino sobre selección escolar muestran que no es una patología del FA sino de su generación”.
Fernando Atria y Gonzalo Winter parecen olvidar que el principal round de la “batalla Cultural” o de la “disputa ideológica” si se prefiere, ocurrió en el proceso constitucional donde el proyecto populista e identitario de la “nueva izquierda”, sufrió un Knockout el 4 de Septiembre difícilmente reversible para el gobierno actual. Pedirle al presidente Boric que se haga cargo de una batalla ideológica en la que ellos fracasaron gracias a su maximalismo y desquicios ultristas, es un signo de deslealtad y falta de capacidad para encajar el golpe verdaderamente impresionante.
Pareciera que al diputado Winter más que la suerte del gobierno o de su amigo Gabriel Boric le está preocupando su propia suerte como candidato a presidir el próximo partido del frente amplio. Porque si de apoyar al gobierno en sus reformas se trata, no se entiende el ataque grosero a los presidentes de Demócratas y Amarillos, que le dieron los votos para el pase al senado de la reforma previsional.
La vida y la seguridad de los chilenos no va a mejorar con batallas ideológicas que impulsan revolucionarios pequeño burgueses desde sus cómodos privilegios. Ello solo puede ocurrir sobre la base del trabajo bien hecho de un gobierno que se hace cargo de la gestión de los problemas, de políticas bien pensadas y de acuerdos amplios que permitan realizar buenas reformas necesarias, dándoles continuidad en el tiempo. Nada de eso ocurre actualmente en el país: ni buen gobierno, ni buena gestión de las catástrofes o de la seguridad, ni políticas bien pensadas como la condonación del CAE o alguna que incentive la actividad y el crecimiento económico.
Los dos años que quedan de gobierno del presidente Boric no pueden perderse en batallas ideológicas. Los temas son aquí y ahora. Es demasiado pedirle a los chilenos que esperen pacientemente que el frente amplio gane su batalla cultural para mejorar la vida de las personas. Boric tendría que desprenderse de estos ideologismos insensatos que inundan su gobierno y de sus desleales portadores.
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