Septiembre 24, 2022

Solo un progresismo que valore las tradiciones populares podrá ser mayoritario. Por Noam Titelman

Ex Presidente de la FEUC

Para muchos que no comparten el optimismo progresista por el avance del tiempo, el abandono de las tradiciones populares se percibe como una afrenta al sentido mismo de sus vidas. El sujeto popular que veía a sus valores y principios en el centro de las preocupaciones de la sociedad, de repente se ve tratado como un resabio pronto a ser superado.


El imaginario sobre el progresismo suele estar plagado de referencias a medios de transporte que avanzan velozmente –barcos, trenes, automóviles, aviones y naves espaciales–, dejando atrás tradiciones y costumbres.

Por otro lado, la contracara de esta promesa de avance es la espera. La idea de la espera es una parte tan integral al progresismo como la velocidad. Siempre pervive en el progresismo una sensación de incompletitud arrastrada en el tiempo. En cualquier país, pobre, rico o mediano, siempre hay un sinfín de injusticias y carencias sin atender. Siempre están los que se quedan “pateando piedras”, esperando que llegue el mentado progreso.

Por eso para algunos el progreso tiene menos de tren y más de sala de espera. La imagen del progreso como sala de espera tomó especial fuerza entre los intelectuales postcoloniales de finales de siglo XX y comienzos del XXI. El proyecto de Dipesh Chakrabarty y sus colegas de desmitificar Europa, de “provincializarla”, estaba empapado por la experiencia del tercer mundo, y en especial de India, que había vivido el siglo XX como una larga espera al añorado progreso y desarrollo, que siempre se percibía que estaba ocurriendo en otra parte.

Más aún, para muchos que no comparten el optimismo progresista por el avance del tiempo, el abandono de las tradiciones populares se percibe como una afrenta al sentido mismo de sus vidas. El sujeto popular que veía a sus valores y principios en el centro de las preocupaciones de la sociedad, de pronto se ve tratado como un resabio pronto a ser superado. Cuando el debate público se enmarca en esta clave ocurre, como plantea Daniel Innerarety, que las coordenadas políticas de izquierda y derecha son sustituidas por prisa y nostalgia.

El Brexit se ha vuelto simbólico para este fenómeno. Las últimas elecciones generales británicas mostraron el peor resultado para el partido Laborista desde 1936, explicado, en gran parte, por votantes del Brexit. Votantes blancos, más viejos, con menor educación superior y miembros de la antigua clase trabajadora que combinan demandas de redistribución del ingreso con valores tradicionalistas y patrióticos explican buena parte del desplome en votación de la izquierda británica.

Pero el progresismo no está condenado a perder a estos electores.

Hace poco una de las principales revistas de los socialistas democráticos de américa, Jacobin, sacó un número titulado “La Izquierda en el Purgatorio”. En el editorial de este número, Bhaskar Sunkara, se preguntaba si el sueño de la nueva izquierda, nacida en los años ochenta, y su crecimiento en la clase media profesional corría el riesgo de exacerbar el desalineamiento de la clase trabajadora con la izquierda.

Es más, una izquierda que se reducía solo a la clase media profesional podía verse condenada al purgatorio de tener suficiente fuerza para estar presente en el debate público, sin generar mayorías sociales suficientes para ganar elecciones. Una izquierda de derrotas heroicas y victorias simbólicas.

No hay una respuesta fácil para el progresismo. Lo único claro es que un progresismo que desprecie las tradiciones y valores de las clases trabajadoras nunca será un proyecto de mayorías.  Una lección que a los progresista nos toca cada tanto recordar.

Publicaciones relacionadas

Ex-Ante

Noviembre 26, 2022

Camioneros no llegan a acuerdo con gobierno y siguen las movilizaciones

Camioneros movilizados en el puerto de Iquique.

El dirigente Cristián Sandoval señaló que “no tienen capacidad de seguir operando” y que no se llegó a acuerdo en el tema de la rebaja del precio del combustible, que fue el más relevante en las negociaciones de hoy.

Director de Estudios Sociales y Políticas de Azerta

Noviembre 26, 2022

¿Está Apruebo Dignidad cerca del punto de quiebre? Por Camilo Feres

Cónclave oficialista de principios de noviembre entre Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático.

Una de las arengas que más se repite en estos días dentro de la naciente autoflagelancia de izquierdas es que no hay nada más sólido que el 38% del apruebo a la Convención ya que, al revés de lo que sucedía en el plebiscito de entrada, se trata de una votación afirmativa, un “estoy de […]

Marcelo Soto

Noviembre 26, 2022

Daniel Mansuy: “El gobierno va a velocidad de tortuga y la paciencia de la ciudadanía es escasa”

El investigador asociado del IES (Instituto de Estudios de la Sociedad) y profesor de la Universidad de Los Andes sostiene que el Presidente Boric ha sido lento en corregir los errores. Y sobre la derecha apunta a que el populismo y las posturas ultra conservadoras son “una gran amenaza” para el sector. “Si no se […]

Ex-Ante

Noviembre 26, 2022

La transición a IPP: Las barreras a la competencia que detecta la industria de las AFP en la Reforma Previsional

En la industria de las AFP se mueven entre el “casi imposible” y el “imposible” a secas cuando evalúan si podrán competir con el Estado tal como lo propone la Reforma Previsional de Boric.

Historiador e investigador del CEP

Noviembre 26, 2022

Democracia representativa y mediación política. Por Juan Luis Ossa

Si no hay mediación, si la política no tiene principios orientadores que vayan más allá de la contingencia, entonces cabe la posibilidad cierta de retroceder en derechos y libertades. El país no puede darse ese lujo.