La situación fiscal de las empresas familiares y personas de alto patrimonio tiene una especial relevancia a la luz de los datos que maneja el Servicios de Impuestos Internos (SII) en cuanto a número de personas y montos de recaudación. De acuerdo con el SII, 92.226 personas en el país se clasifican de alto patrimonio, y su aporte fiscal anual es significativo. Si analizamos el total de declaraciones presentadas en el último proceso de Operación Renta, el 1,9% del total de la población que recibe rentas, genera una recaudación de $ 3,1 billones anuales, constituyendo el 55% del total de la recaudación del impuesto global complementario e impuesto de segunda categoría
En Chile, las empresas familiares y sus family offices enfrentan desafíos crecientes debido a la complejidad del sistema tributario y la necesidad de una gestión contable y financiera eficiente. Este hecho destaca la importancia crucial de uno de los principales atributos de la contabilidad: contar con información oportuna, precisa y veraz. Es fundamental disponer de sistemas de control contable-tributario sólidos y eficientes que permitan a los contribuyentes estar preparados para tomar decisiones informadas y estar alerta en un contexto en constante cambio y altamente exigente.
Para este tipo de empresas, el acceso oportuno a información contable es aún más crucial, dada la complejidad de sus estructuras y la importancia vital de proteger su patrimonio. La gestión adecuada de la información contable se convierte en un factor esencial para salvaguardar sus intereses y evitar problemas potenciales de contingencia tributaria.
Por lo anterior, se han desarrollado herramientas que permiten ejecutar tareas repetitivas y manuales que consumen valioso tiempo y energía en dicho ámbito. Una de las tareas más comunes es la tediosa transcripción y control de interminables cartolas de inversión, las cuales en lo regular se encuentran en diferentes idiomas, monedas y formatos, todo a través de planillas de cálculo en Excel para “automatizar” el control de un portafolio, pero terminan generando aún más trabajo manual sin mitigar de manera real los riesgos de la manualidad. Adicionalmente a lo anterior, la información contable es diferente a la tributaria, y normalmente el resultado tributario de las operaciones que se realizan en un año determinado, se conocen recién en marzo o abril del año siguiente, en circunstancias que de haber anticipado oportunamente los efectos, se podrían haber tomado decisiones distintas.
Existen en el mercado nacional tecnologías basadas en Inteligencia Artificial, que han sido diseñadas para reducir, significativamente, los tiempos de entrega de informes contables, tributarios y de mercado del portafolio de inversiones de family offices. Estas herramientas eliminan la necesidad de tediosas transcripciones manuales, utilizando procesos estandarizados para generar información relevante de manera oportuna. No solo evitan errores de digitación, interpretación y fórmulas, sino que también mitigan una serie de riesgos asociados con este tipo de trabajo.
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