Por estos días, la visita de Ricardo Caballero, uno de los economistas chilenos más influyentes a nivel mundial, nos deja un agudo análisis de la situación política y económica del país, propia de un académico de su talla. Esta vez, plantea con preocupación que en Chile se está incubando un fenómeno psicológico y sociológico que experimentan los países con largos periodos de estancamiento económico: “la mentalidad de suma cero”. Y la elección de este Gobierno sería el punto cúlmine de esto.
Caballero plantea que esta mentalidad se refiere a un estado en donde las ganancias de una persona necesariamente pasan por la pérdida de otra. Si mi vecino logra comprarse un auto, es porque alguien más no lo logró. Si un grupo de empresarios se enriquece, es a costa del empobrecimiento de otros. Anclado en estudios recientes, el economista sostiene que esta mentalidad es en extremo peligrosa, ya que tiende a apoyar políticas proteccionistas y medidas anti-crecimiento, lo que perpetúa el estancamiento económico (circulo vicioso).
Los números no admiten dobles lecturas. Y lo cierto es que el estancamiento económico y productivo que vive el país, es terreno fértil para la incubación y perpetuación de esta mentalidad. En la última década (2012-2022) crecimos apenas a un promedio de 2% anual, muy por debajo de la década anterior (2002-2012), donde crecimos a una tasa anual promedio de 4,5%. Hoy tenemos una fuerza laboral sin competencias básicas, un sistema de educación muy lejos de los estándares de calidad OCDE, un clima de inversiones atrapado en una excesiva permisología y una productividad estancada. Todos estos factores, explican un magro desempeño que, a esta altura, tiene más de estructural que coyuntural.
Coincidente con la visita de Caballero, el Gobierno ingresó el jueves al Congreso el Presupuesto 2024, el que contempla un crecimiento del 3,5% anual. Si bien las prioridades parecen ser las correctas, hay una serie de interrogantes que deberían ser despejadas por Marcel y su equipo.
El presupuesto presentado, dista de ser uno que asegure la necesaria reactivación económica. La inversión pública se mantendrá en niveles similares al actual (4% del PIB), no se anuncian mayores recursos a servicios públicos críticos para la inversión privada ni tampoco medidas para enfrentar, en palabras del economista David Bravo, la “emergencia laboral no declarada”.
En educación, los 30.000 millones para reactivación educativa, equivalen a apenas $830 pesos por alumno/mes. Tampoco hay compromiso para mejorar la eficiencia del gasto y redistribuir recursos desde programas mal evaluados. Por último, Marcel deberá explicar en detalle cómo el aumento del 3,5% del gasto -una meta de balance estructural de 1,9% y una deuda bruta que alcanzaría el 41,2% el próximo año- son compatibles con la necesaria trayectoria de consolidación fiscal.
¿Qué tiene que ver el Presupuesto 2024 con la mentalidad suma cero? Mucho. En la difícil negociación que se avecina, el Ejecutivo debería abrirse a medidas que encamine al Presupuesto 2024 a ser realmente uno de reactivación económica. Si bien un presupuesto no puede hacerse cargo de todos los problemas estructurales de la economía, las señales correctas por parte del Ejecutivo pueden ser un punto de inflexión al reinante clima de desconfianza y pesimismo en materia económica.
Con compromisos creíbles en materia de eficiencia de gasto, recursos que apuntalen la inversión privada, el empleo formal y la reactivación educativa (según el último estudio de Horizontal, aumentar la calidad de la educación a niveles OCDE aumentaría nuestro PIB tendencial en 1,13 p.p.); el Ejecutivo estaría alejándose de la mentalidad suma cero, apostando a que un cambio en su propuesta inicial traiga dividendos futuros por la vía de un mayor crecimiento.
Ojalá que las palabras de Caballero generen eco en Teatinos 120 y tengamos una discusión de presupuesto donde el Ejecutivo entienda que esto no es un juego de suma cero. Así, nuevamente, el gobierno tiene una oportunidad más para mostrar que la palabra crecimiento puede traducirse en acciones concretas. Es de esperar que esta vez la aproveche.
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