El Ministro de Economía Nicolás Grau ha sido criticado los últimos días por no haber asistido a la cena de la minería Cesco Week 2024, donde si asistieron el Presidente Gabriel Boric, además de las ministras de Minería, Aurora Williams y la ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas.
El Ministro se ha defendido señalando que asistió a la inauguración del importante evento y que estaba programado con mucha anterioridad que no asistiría en esta ocasión.
Más allá de las recriminaciones y las explicaciones por la inasistencia, me parece que lo que está detrás de este incidente es algo sobre lo cual vale la pena discutir. Se trata de la falta de confianza hacia el compromiso de la autoridad con el crecimiento económico.
Para dar una opinión sobre este tema habría que atender al momento en que vive la economía de nuestro país y en que el sector minero resulta fundamental. Chile es un país minero y la minería ha resultado clave en los brotes verdes que parecen asomar con timidez estos últimos días.
El gobierno del Presidente Boric, por otra parte, ha debido lidiar desde un comienzo con una imagen de un proyecto más revolucionario y redentor, que socialdemócrata modernizador.
En efecto, el proyecto de gobierno se esmeró en introducir una agenda transformadora que generaría inestabilidad, como dijo en algún momento un político, más que un programa de desarrollo que nos liberara del estancamiento secular del que hemos sido incapaces de movernos desde hace varios gobiernos atrás.
La obsolescencia de nuestro modelo desarrollo parece evidente, pero ni la derecha ni la izquierda han sido capaces de elaborar al menos un relato de desarrollo distinto que nos libere de la mediocridad. Lo que parece existir detrás de las críticas al Ministro por su inasistencia al evento minero, parecen ser más bien expresión de sospecha acerca del real interés del Ministro y del Gobierno en generar una agenda de desarrollo sin grandes apellidos.
Parecen llevar la razón quienes explican la revuelta de octubre de 2019 señalando como causa el descontento asociado a la sensación de nulo avance. De hecho, poco tiempo antes del denominado “estallido”, Chile había elegido nuevamente un gobierno de centro derecha para liderar una nueva época de crecimiento económico que no estaba funcionando y en que crecíamos poco o nada, nuevamente.
Ahora no lo hacemos mejor, y salvo que ocurra algo muy extraño tendremos nuevamente un gobierno de derecha o centro derecha, aunque el problema no acabará ahí. Si no existe un proyecto modernizador que se haga cargo de nuestro agotado sistema económico seguiremos en la rueda del hámster.
Es cierto que vivimos en un país desigual, pero una buena manera de combatir esa desigualdad ha sido el crecimiento económico. Chile no crecerá a punta de reformas tributarias, pero no se engañen, tampoco crecerá si seguimos haciendo lo mismo.
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