Julio 17, 2022

Lagos vio un camino, pero no quiso apuntar el dedo en esa dirección. Por Cristián Valdivieso

Director de Criteria

Como admirador confeso y votante pertinaz de las distintas candidaturas de Lagos, la puesta en escena del exmandatario me decepcionó por un par de razones.


La semana pasada Ricardo Lagos Escobar se tomó la escena. En un lapso de tres días, y tras ser entregado el texto de nueva Constitución propuesto por la Convención, el expresidente publicó una carta, dio una larga entrevista en CNN y cerró la semana como portada de La Tercera.

Cambió el escenario, pero mantuvo el libreto en sus tres apariciones.

Quien fuera uno de los protagonistas del ocaso de la dictadura y que en 2005 lideró 58 modificaciones a la Constitución de Pinochet, en esta pasada plebiscitaria decidió no tomar postura por ninguna de las dos opciones en juego. Lo que hizo, más bien, fue manifestarse dolido por Chile e inquieto por la creciente polarización que, en su mirada (que comparto), corre el riesgo de agudizarse de cara a plebiscito de salida.

Al mismo tiempo, llamó a aprobistas y rechacistas a comprometerse de antemano con reformas post plebiscito para enmendar los errores que percibe en el texto en caso de triunfar el apruebo, o bien para continuar con un debate constituyente que se haga cargo de las demandas de la ciudadanía en caso que gane el rechazo.

Como admirador confeso y votante pertinaz de las distintas candidaturas de Lagos, la puesta en escena del exmandatario me decepcionó por un par de razones. En primer lugar, por su escasa reflexión, digamos su cuasi negación, de los hechos políticos y sociales que nos condujeron al proceso constituyente actual. Como si no hubiese habido un estallido social, como si las multitudinarias y sostenidas manifestaciones de 2019 hubieran sido maqueteadas en realidad virtual y como si este proceso hubiese sido empujado en su origen por voluntad y protagonismo de la clase política, el exmandatario le quitó toda entidad a un proceso profundamente ciudadano para situarlo en el acotado marco de la política.

Así, para adentrarse en las encrucijadas a las que nos enfrentamos en el presente y proponer salidas, Lagos evitó escudriñar en el pasado, en cómo llegamos donde llegamos. Como si hacerlo significara debatir los 30 años, o “los 20 + 10” como él los llama, y de paso poner, en cuestión su persona y legado político.

Personalmente, hubiese esperado que antes de la receta, antes de repartir un “cartillazo”, el expresidente se hubiese explayado en un buen diagnóstico del país que estalló, en su mirada y juicio sobre las razones del profundo quiebre social que tenemos y en las responsabilidades que a cada quien cabía en ello.

Hubiera preferido que usara su impronta para contribuir al acople de las élites con un país fracturado, antes que reponerlas tan rápidamente como protagonistas centrales del proceso en curso. Pero no, la semana pasada me pareció escuchar a un Lagos hablando defensivamente. Más desde la rabia y el encono que le produce una sucesión de eventos articulados desde la impugnación de los 30 años, que desde la estatura de estadista a la que nos (me) tenía acostumbrados.

Pero hay una segunda razón, que me resulta más importante, y que también alimentó mi decepción. El expresidente habló profusamente de la polarización que significaban las opciones en disputa y el acto mismo de tomar posición por una de ellas.

Por lo mismo, deslizó que la vivencia de las personas es mucho más compleja que un sí o un no, que un apruebo o un rechazo, y que las voces más polarizadoras y altisonantes se han adueñado abusivamente del debate. Si lo interpreto bien, el expresidente buscó poner el énfasis en los puntos intermedios, en esos grises que entrecruzan miradas positivas y no tanto para cada una de las opciones. Quiso instalar en la agenda una papeleta imaginaria, menos polarizadora, con más de dos opciones confrontadas: aprobar o rechazar a secas; pero también aprobar con la expectativa de mejorar o rechazar para reformar.

Y si bien esbozó esas subjetividades intermedias como las más luminosas, al no matricularse con una de ellas se farreó la oportunidad de darle entidad y verosimilitud a ese espacio de menor polarización y de mayor probabilidad de encuentro.

Lagos vio un camino, pero esta vez no quiso apuntar su dedo en esa dirección.

 

Publicaciones relacionadas

Escritor y columnista

Mayo 18, 2024

Gabriel Boric: el aprendiz de brujo. Por Rafael Gumucio

Crédito: Agencia Uno.

Tampoco es el presidente Boric un estudiante y mucho menos un niño (tiene 38 años). Ni somos, ni podemos ser los ciudadanos sus profesores. De alguna manera ese poder de dar lecciones lo usamos antes con el expresidente Piñera que era otro tipo de niño que el presidente Boric, pero era un niño también. O […]

Director ejecutivo Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello

Mayo 18, 2024

Ley corta de Isapres: El acuerdo que pudo y debió ser. Por Héctor Sánchez Rodríguez

La ministra de Salud Ximena Aguilera. Crédito: Agencia Uno.

Este acuerdo (Ley corta de Isapres) presenta condiciones que propician la estatización del sistema de salud chileno, relegando al sector privado a un papel secundario en el aseguramiento y, posiblemente, en la prestación de servicios en un sector con un dinamismo mucho menor que el actual.

Ex-Ante

Mayo 17, 2024

La “metamorfosis” de Boric y el ocaso de la izquierda “woke”. Por Jorge Schaulsohn

Imagen: Agencia Uno.

Personalmente aplaudo el realismo político del presidente, que ha tenido que hacer muchas concesiones y hacer añicos su programa de gobierno, pero no creo que él haya experimentado una “metamorfosis” ideológica, ni menos que se haya cambiado de bando. Lo mueve un instinto de conservación.

Ex-Ante

Mayo 17, 2024

El Presidente Boric en la encrucijada. Por Pepe Auth

Imagen: Agencia Uno.

Todos los presidentes viven la tensión de gobernar para los suyos o para la mayoría del país. Pero en este caso es un verdadero foso el que separa a la coalición primigenia de gobierno respecto del pueblo chileno. Esperemos que en la cuenta pública del próximo sábado -en la práctica la última de Boric- el […]

Por Ana Josefa Silva, crítica de cine

Mayo 17, 2024

Ocho películas que llegan a Netflix en lo que queda de mayo. Por Ana Josefa Silva

Correspondiente a Nuevo Orden, ya en Netflix.

Entre clásicos ¡indispensables! y muy populares, re estrenos y estrenos, algunas ya están disponibles. Y ojo: en MAX (ex HBO Max) estrenan la segunda parte de Duna.