Tras el sorpresivo resultado de la elección de constituyentes –con independientes eligiendo 1/3 de los escaños en disputa-, el proyecto para reponer el voto obligatorio ahora sí reunió respaldos suficientes (107 votos), a raíz del apoyo que le dio Chile Vamos, que lo había rechazado en 2020. La presunción de que a las urnas no concurrieron los votantes moderados -que podían favorecerlos-, caló hondo en la centroderecha, pero también en la centroizquierda ven con preocupación que la brusca caída en la participación afecte a los partidos.
Qué observar: A 10 días de la elección que cambió el mapa político, la idea de legislar el regreso del voto obligatorio fue aprobada por 107 votos a favor (de toda la oposición y 26 de Chile Vamos, la mayoría RN y varios Evópoli), 23 abstenciones y 16 en contra, lo que dista de lo sucedido en 2020, cuando la iniciativa fracasó al no reunir el quorum de 3/5 (93 votos): solo algunos RN y Evópoli se descolgaron de su sector y la apoyaron.
Lo que hay detrás: Que la oposición impulsara en bloque la iniciativa luego del 18-O -afirman fuentes del sector- responde a una preocupación latente por el cuadro de ingobernabilidad que puede producirse si continúa el declive en participación (se resta legitimidad y merma el poder del sistema de partidos, con la entrada de múltiples actores que fragmentan el sistema).
El telón de fondo: La participación en Chile ha “bajado sistemáticamente desde el retorno a la democracia, y especialmente desde el voto voluntario”, advierte un informe de 2017 del PNUD.
Las conversaciones: El paso clave fue el acuerdo de los comités de la Cámara del lunes pasado para poner el proyecto en tabla: lo pidió la oposición a solicitud de la presidenta de la comisión de Gobierno Andrea Parra (PPD), pero se plegaron Andrés Longton (RN) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli).
Lo que viene: El proyecto retornará a la comisión de Gobierno, por haber sido objeto de indicaciones.
Publicaciones relacionadas
La magnitud del apoyo a un proyecto de ley no dice nada sobre su potencial resultado. Solo refleja la división política del momento en que se vota. Pasar una ley por un voto es más que suficiente.
Nicolas Baudrand es el hombre detrás de Blue Jar, el restaurante a un costado del Palacio La Moneda concurrido por políticos, empresarios y altos ejecutivos. Acá cuenta los secretos y la historia de su icónico local.
La llegada de Martín Arrau al Ministerio de Seguridad marcó un fuerte cambio en la evaluación de la gestión del Gobierno en el combate contra la delincuencia. El militante republicano, de total confianza de Kast, ha desplegado una agenda que combina acciones en terreno y reuniones, además de un énfasis en gestión.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, es Ingeniera Comercial y Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue investigadora en Libertad y Desarrollo (LyD). Es una de las ministras mejor evaluadas y tiene como bandera un nuevo proyecto de admisión escolar y el plan de escuelas protegidas para enfrentar la violencia.
Ningún político puede ignorar que los cuestionamientos más dañinos no son los que provienen de los adversarios, sino de quienes pertenecen al mismo sector, compartieron los mismos proyectos y conocen desde dentro sus fortalezas y debilidades. El expresidente Richard Nixon, tras perder la elección presidencial de 1960, escribió que “perder una elección duele más que […]