Agosto 16, 2023

ESG: la deuda de los aspectos sociales en las empresas. Por Macarena Manzur

Socia y gerenta general TIRONI

Cualquier intento realmente serio para abordar las dimensiones sociales del ESG requiere llevar adelante un proceso de debida diligencia, donde la empresa tendrá que abrir espacios formales de escucha con sus diferentes públicos de interés, que permitan identificar detalladamente todos los impactos de la operación de una compañía, para luego definir acciones que permitan gestionarlos.


Cada vez está siendo más común escuchar de criterios ambientales, sociales y de gobernanza, los ESG, y lo importante que está siendo para la gestión empresarial. De hecho, abundan los rankings y estudios respecto a cuáles son las empresas y  compañías más responsables en Chile y el mundo. Sin embargo, en la gestión ESG, la “S” de social es una dimensión donde estos progresos son menos reconocibles y hay menos claridad de cómo abordar y medir.

Lo poco alentador es que, hasta ahora, muchas empresas han decidido dejarlos al margen o avanzar sólo de manera parcial con políticas y declaraciones que les permiten cumplir con lo mínimo y reportarlo en sus memorias, pero que realmente no habilitan espacios de cambio ni compromisos en la forma de hacer las cosas.

¿Por qué la “S” ha sido la más ignorada en esta historia? Primero, porque la dimensión social dice relación, en buena parte, con Derechos Humanos, y este es un concepto que ha costado integrar y que genera -sin duda alguna- mucha resistencia en un cierto grupo de empresas. ¿Por qué la empresa debe tener un rol en los temas de derechos humanos? ¿No es ese el rol de los Estados? Es una pregunta que muchos ejecutivos y directores válidamente se hacen, y ante la que hasta hoy no saben bien cómo responder.

En segundo lugar, porque cualquier intento realmente serio para abordar las dimensiones sociales del ESG requiere llevar adelante un proceso de debida diligencia, donde la empresa tendrá que abrir espacios formales de escucha con sus diferentes públicos de interés, que permitan identificar detalladamente todos los impactos de la operación de una compañía, para luego definir acciones que permitan gestionarlos. Esos procesos son incómodos y hasta dolorosos, pero suelen convertirse no solo en una fuente de aprendizaje, sino también en un motor que moviliza a las organizaciones a avanzar y a tomar compromisos públicos que luego deben ser materializados.

Y tercero porque los abordajes de los temas sociales aún carecen de suficiente valor estratégico para algunas compañías, y no son vistos como iniciativas que tienen impacto directo en el negocio. Esto porque aún son más difíciles de cuantificar y sus resultados suelen verse a más largo plazo.

¿Cómo generar entonces al interior de las compañías una mayor conciencia, convicción y compromiso con las dimensiones sociales de sus estrategias de sostenibilidad? Un impulsor o motor de los cambios provendrá probablemente del marco normativo.

Hoy por primera vez las empresas enfrentan regulaciones que establecen un piso que ya no es opcional: la transparencia. Al Pacto Mundial de la ONU en 2010 que conectó los derechos humanos con la empresa se suman en el caso de Chile, la nueva norma 461 que introdujo la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) para que las entidades fiscalizadas y supervisadas por la CMF, reporten las políticas, prácticas y metas adoptadas en materia medioambiental, social y de gobernanza (ESG).

Ello demanda ciertamente el convencimiento del gobierno corporativo. Sin un directorio y una administración alineada, que destine presupuesto y asuma compromisos claros, no será viable movernos desde programas sociales que actúan como meros testimonios hacia iniciativas realmente estratégicas. Esa convicción debe ser aún mayor cuando la mirada ESG vuelve a ser cuestionada con mucho ímpetu, en Estados Unidos y también en Chile, por aquellos que persisten en ver los retornos a los accionistas como la única función y fuente de legitimidad de las empresas.

Estamos ante la oportunidad de actuar de manera sistémica y alinearnos con las crecientes expectativas que los ciudadanos tienen del sector privado, del cual comienzan a demandar -en un escenario de crisis climática y fragilidad social- que se transforme en un genuino agente de cambio. Para que ello ocurra, la “S” de ESG no puede seguir siendo la variable olvidada de las empresas.

Para más contenido After Office, clic aquí.

Publicaciones relacionadas

Conductora de After Office

Febrero 19, 2024

Anticipo de la semana: EE. UU. mirando qué hacer con la IA. Por Catalina Edwards

Canva.

El miércoles, reporta Nvidia Corp —la estrella de 2023— que entrega sus esperados resultados. Claro, lo que preocupa para estos días no son sus resultados propiamente tal, sino más bien sus lineamientos futuros y el efecto que todo esto tendrá en el sentimiento del mercado hacia todo el sector de inteligencia artificial y tecnología.

Economista especialista en minería

Febrero 19, 2024

La caída de la producción de cobre y el desafío del sector. Por María Cristina Betancour

El portafolio de inversión para el sector minero en el período 2023-2033 alcanza los US$ 65,7 mil millones, menos del 60% del catastro proyectado en el año 2013, que ascendía a US$ 112 mil millones. Entre las razones de la disminución en el catastro de inversión se encuentra la falta de certeza jurídica y la […]

Jaime Troncoso R.

Febrero 16, 2024

Diego Pereira de JP Morgan: “Consenso es clave para aprobar reformas que eleven el crecimiento”

Diego Pereira, economista jefe para el cono sur de JP Morgan.

El banco de inversiones estadounidense JP Morgan destacó esta semana a través de la publicación de dos informes el acuerdo entre Codelco y SQM y apostó por la bolsa chilena junto a la de Brasil destacando el potencial de las acciones nacionales. El economista jefe para el cono sur de JP Morgan, Diego Pereira, habla […]

Socio de Recabarren & Asociados

Febrero 16, 2024

El legado tributario de Sebastián Piñera. Por José María Diez

En los dos gobiernos de Sebastián Piñera no hubo, pues, una visión tributaria integral, lo que añoramos. Los cambios normativos efectuados fueron reactivos ante la situación-país del momento (terremoto, estallido social, pandemia) y presionados por una feroz oposición en el Congreso.

Jaime Troncoso R.

Febrero 15, 2024

Los factores que evalúa el Banco Central para bajar la tasa en abril

El Consejo del Banco Central de Chile (de izquierda a derecha) Luis Felipe Céspedes; Stephany Griffith-Jones (Vicepresidenta); Rosanna Costa (Presidenta); Alberto Naudon y Claudio Soto.

El Consejo del Banco Central de Chile no quiso sorprender al mercado en su Reunión de Política Monetaria (RPM) de enero pasado, en que bajó la tasa de interés de referencia en 100 puntos base dejándola en 7,25%, pero dejó abierta la puerta para acelerar la caída de su referencial en la reunión del 2 […]