Mayo 15, 2022

Los viudos del Apruebo. Por Jorge Selume

Ex-Ante

Un rasgo transversal de los viudos del Apruebo es que reconocen la necesidad de contar con una nueva constitución. Su duda es respecto a este texto en particular, no sobre la necesidad de modernizar nuestra institucionalidad. Emocionalmente se sienten defraudados, porque querían una constitución como la de Nueva Zelanda y se encuentran frente a un texto maximalista como el de Bolivia. Pero nada está decidido, los viudos todavía buscan una razón para votar Apruebo.


En el plebiscito de entrada un macizo grupo de ciudadanos votó a favor del Apruebo con la esperanza de que una nueva constitución traería más unidad y renovadas oportunidades al país. Una constitución acorde a nuestros tiempos, capaz de dejar las divisiones atrás y de mejorar aspectos sustanciales de nuestro diario vivir, como lo son la salud, la educación y las pensiones. Meses más tarde, esa esperanza se ha desmoronado para dar paso a la desilusión.

De acuerdo a diversas encuestas, más de la mitad de quienes votaron Apruebo hoy se han pasado al “No sabe” o al “Rechazo”. No se trata de un viraje sencillo, pues implica reconocer el fracaso de un anhelo movilizador: el de un futuro mejor.

Tampoco consiste en un cambio definitivo, muy por el contrario, es una opción sumamente frágil porque, en el fondo, se trata de personas que buscan con impetu una buena razón para votar por el Apruebo, pero no la encuentran. En resumidas cuentas, son preferencias volátiles que pueden cambiar su voto en el último mes de campaña.

Prueba de esa fragilidad es el hecho de que los encuestados generalmente transitan hacia el “No Sabe” antes de llegar al “Rechazo”. O sea, hay un proceso de duelo que no es fácil de aceptar y que es muy susceptible a la contingencia, por ende, al actuar de los constituyentes. ¿Qué pasará cuando ellos desaparezcan de escena? ¿Cómo cambiaran las preferencias cuando haya menos declaraciones concretas y más consignas etéreas?

Un rasgo transversal de los viudos del Apruebo es que reconocen la necesidad de contar con una nueva constitución. Su duda es respecto a ESTE texto en particular, no sobre la necesidad de modernizar nuestra institucionalidad. Emocionalmente se sienten defraudados, porque querían una constitución como la de Nueva Zelanda y se encuentran frente a un texto maximalista como el de Bolivia; porque querían más poder para la sociedad civil y se encuentran con un sistema político que multiplica los cargos para operadores; porque querían eliminar los privilegios económicos y no inventar nuevos grupos de privilegio en base a etnias.

Los motivos para decir que no a la nueva constitución son variados y para todos los gustos. Hoy el viento corre a favor del Rechazo, con la gentil ayuda del gobierno y de los convencionales, pero creer que se trata de una preferencia consolidada es un error mayúsculo. Como también lo sería asumir que esa preferencia circunstancial es un apoyo a favor de la constitución vigente.

Son los viudos del Apruebo quienes en definitiva decidirán la elección y la pregunta clave es cuál de las dos alternativas será capaz de conectar emocionalmente con ese bolsón de votantes. ¿Cuál será la narrativa que capture la energía?

Por un lado, el Apruebo hará hincapié en que su propuesta constitucional ha sido hecha en democracia, reforzará que es un texto que garantiza extensos derechos sociales y apelará a la presencia de voceros culturalmente reputados y al fantasma de Pinochet.

Por otro lado, el Rechazo tendrá el desafío de recurrir a un formato distinto al meramente informativo, uno que sea capaz de conmover. Complementar la denuncia que hoy realiza con la oferta de un camino diferente, uno mejor, para avanzar en calidad de vida para todos los chilenos y chilenas. Su desafío es mayúsculo, pues debe transmitir que se puede rechazar con optimismo.

Publicaciones relacionadas

Abogado y académico

Junio 8, 2026

Por qué un vándalo no debe estudiar. Por Álvaro Vergara

El acuerdo tácito que fundamenta el derecho a estudiar es que la comunidad política considera que la educación superior sirve al desarrollo individual y de la nación; por tanto, se financia su costo a quienes cumplan los requisitos establecidos por ley. Al mismo tiempo, la preservación de dicho acuerdo exige retribuciones inmediatas, y estas no […]

Socio Líder de Financial Services Office, KPMG Chile

Junio 8, 2026

El riesgo en el sistema financiero que ninguna norma puede eliminar. Por Ernesto Guzmán

El sistema financiero chileno tiene las condiciones para seguir siendo una referencia en la región. Preservarlas no depende de sumar nuevas normas, sino de cerrar la brecha entre lo que el marco regulatorio exige y la capacidad real con que las instituciones lo ejecutan. Ese es, hoy, el desafío más relevante.

Presidente de Imaginaccion Consultores

Junio 7, 2026

Impuestos: La salida existe y no requiere que nadie se rinda. Por Enrique Correa Ríos

El objetivo de incentivar la inversión es legítimo y necesario. Pero rebajar impuestos sin compensación no es una política; es una apuesta. Lo que diferencia a los países que se desarrollan no es la pureza de sus convicciones. Es la naturaleza de sus acuerdos.

Director Ejecutivo FARO UDD

Junio 7, 2026

La redistribución invisible. Por Ernesto Silva

Ernesto Silva.

La pregunta relevante, entonces, no es solo cuánto redistribuir. Es desde dónde, quién decide, con qué información y a qué costo institucional. Mientras esas preguntas sigan ausentes, quedará fuera lo más importante: la enorme redistribución invisible que todos los días ocurre en la sociedad antes de que el Estado llegue.

Funas, vandalismo y complicidad política atizan el mismo fuego. Por Sergio Muñoz Riveros

Imágenes de la funa al ministro Undurraga.

Corresponde tomar muy en serio a todos los que amenazan nuestra convivencia. Ya hemos acumulado suficientes pruebas respecto de lo que son capaces de hacer. Cualquiera que sea su origen, cualesquiera que sean las banderas que levanten, no puede haber indulgencia con el desafuero y la irracionalidad. La democracia tiene derecho a defenderse.