La política es un gran cuadrilátero. En ella, en primer lugar, se requiere definir bien cuál es la línea de combate. Como en el box, el que gana no es necesariamente el más fuerte, sino el posee más destreza y táctica.
En el pugilato, existen distintas categorías de contendores de acuerdo con el peso específico de ellos: pesos pesados, pesos medio, pesos pluma y pesos mosca, así como en política, sus protagonistas también pueden ser clasificados por densidad y tonelaje. Por ejemplo, el Ministro del Interior es el primus inter pares del gabinete de ministros, el jefe de gabinete, por ende, se trata de un cargo que requiere de políticos pesos pesados.
Historial de pánzers de Palacio
Ricardo Lagos tuvo en José Miguel Insulza, un pánzer. Pese a no ser amigos, ambos lograron construir una alianza política mutuamente beneficiosa que dio firmeza, estabilidad y gobernabilidad a esa administración. Michelle Bachelet nunca logró dar con un Ministro del Interior realmente autónomo y empoderado.
Por otro lado, Sebastián Piñera vio en Andrés Chadwick, tanto en su primer gobierno como en el inicio de su segunda administración, un liderazgo capaz de ejercer la conducción política del elenco ministerial. Hasta que éste recibió un golpe bajo: el Caso Catrillanca. Crisis que lo tuvo literalmente entre las cuerdas, hasta finalmente knockearlo, dejándolo totalmente fuera de combate. Uno de los problemas del actual Gobierno es que no hay un Ministro del Interior con peso específico, que ejerza a cabalidad su función de jefatura política, con autonomía, empoderamiento y decisión.
La Ministra Carolina Tohá entró al ring, en condición de favorita, con un buen registro de batallas a su favor, prometiendo ser la mujer fuerte de palacio, la nueva, y primera, pánzer de La Moneda. Pero lamentablemente hoy sólo vemos a una Ministra peso pluma. Que actúa con ligereza, que parece más bien una comentarista o espectadora del incesante deterioro del nivel de seguridad del país. La polémica en torno a la presencia en el próximo Festival de Viña del cantante del ecléctico estilo de narcocorrido urbanos Peso Puma, refleja aquello.
Ella baila sola
Así se titula la canción más popular del controvertido cantante mexicano Peso Pluma, invitado estelar del próximo Festival de Viña del Mar. Tohá se encuentra de algún modo, en tierra de nadie, bailando sola.
Muchos plantean que está a la espera de que el proyecto de ley que separa las funciones del Ministerio del Interior, al crear un nuevo Ministerio de Seguridad Pública, vea la luz. Porque su diseño original siempre fue abocarse exclusivamente a las labores de coordinación política que exige su cartera, dejándole la pesada carga de llevar el día a día de la agenda de seguridad al Subsecretario del Interior Manuel Monsalve, candidato natural a ser el futuro Ministro de Seguridad en caso de que el proyecto de ley comentado, vea la luz.
No obstante, la severa crisis de seguridad forzó a Tohá a asumir un rol más protagónico en la temática, lamentablemente no con buenos resultados. La realidad en materia de seguridad es digna de un narcocorrido tumbado de Peso Pluma. Las cifras están a la vista: 9 de cada 10 chilenos viven con temor de acuerdo a la última encuesta ENUSC, el sicariato, es nuestro nuevo pan de cada día y la “triple d”: descuartizamiento, decapitación y despojo, sí, despojo de nuestro derecho a vivir en paz, mientras el narco avanza, es la nueva tónica.
Para ser justos, la alianza de Tohá con un pánzer del Senado como Juan Antonio Coloma le ha permitido que su gestión a cargo de la seguridad del país sea deficitaria, más no deplorable, logrando al menos aprobar un alto número de proyectos de ley en la materia.
Pero, mientras no se produzca la separación de funciones del Ministerio del Interior, entre el control de seguridad y el control político, que consagra el proyecto, Tohá parece deambular al compás de espera de un golpe de suerte que le permita dar un salto a la arena presidencial.
Una candidatura bastante inviable, porque Tohá es la principal responsable del manejo de la seguridad del país, siendo esta temática la más relevante para la ciudadanía, justo en el peor momento en materia de criminalidad del que se tenga recuerdo. Pero el panorama de Tohá se ha tornado aún más sombrío tras la reaparición, en gloria y majestad, de una de sus principales mentoras políticas: Michelle Bachelet.
Ya saben que show
La controversia en torno a la presencia del cantante de música urbana y neo narco corridos Peso Pluma en el Festival de Viña nuevamente puso de relieve que el peso específico de Tohá es homónimo al protagonista de la polémica.
Consultada por un periodista, respecto de la polémica del momento Tohá declaró que “nos preocupa que haya tanto seguimiento de canciones que promueven la cultura narco (…) el Festival de Viña y todo evento, tiene la libertad de invitar o no invitar artistas. Cuando no se invita una artista eso no quiere decir que se le esté censurando, cuando se invita un arista se le quiere promover y hay artistas que a veces uno no quiere promover, particularmente aquellos que están detrás de la cultura narco”.
Durante esa tarde, parecía que el Gobierno apostaba por una línea política drástica, de tolerancia cero a la narco cultura, pero como todo lo relacionado a la gestión de Tohá, no pasó más allá de ser una buena puesta en escena; una buena cuña, sin efecto alguno.
A ratos, pareciera ser que la ministra es una simple comentarista más de la plaza. Nadie se alineó con su posición, ni la alcaldesa oficialista de Viña del Mar, ni su correligionario PPD y flamante presidente del Directorio de TVN Francisco Vidal. Sin entrar a juzgar lo correcto o incorrecto del hecho de que el Gobierno busque influir en la línea editorial de un festival de música estival, lo cierto es que, si la decisión fue esa, Tohá tampoco tuvo la capacidad y fuerza para hacerlo.
Si la Ministra no es capaz de influir en este nivel, para bajar a Peso Pluma de la parrilla de artistas de un festival, no esperemos que logre coordinar voluntades y liderar esfuerzos transversales de alcance mayor en la línea de desbaratar a la industria del narco. Quien no puede lo menos, difícilmente podrá lo más. Este pelea, la ganó un Peso Pluma; el cantante, no la ministra. Peso Pluma estará en Viña, será el número más visto y escuchado, también el más comentado. Porque como él dice: “Ya saben que show, carnal”.
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