En contraste con las críticas a los paros constantes, a las protestas con bombas molotov y al fuerte descenso en el ranking educacional del colegio – que por primera vez no está entre los 100 primeros y no llenó 200 cupos por falta de postulantes- la rectora del Instituto Nacional dice que el establecimiento no puede ser medido solo por sus puntajes de ingreso a las universidades y discrepa que exista extremismo entre los alumnos. “Me parece insólito que se use ese término”, dice.
“Llenamos cerca de 400 de los 600 cupos”. Patricia Beltrán Ferraro, profesora de biología, tiene 30 años de carrera en el Instituto Nacional y un año como rectora interina, realizados casi completamente sin clases presenciales producto de la pandemia.
¿Se apagó el primer foco de luz de la nación?
Me da pena que nos olvidemos que el Instituto Nacional sigue teniendo niños buenos, y que no tiene que brillar solamente por los puntajes nacionales. Es cierto que a nosotros nos miden por eso, y en algún minuto a lo mejor puede que cambie la situación. Si en el 2012 teníamos 50 puntajes nacionales y hoy tenemos cinco, es porque hemos tenido una seguidilla de situaciones que han terminado en esto, pero el colegio todavía tiene alumnos muy buenos. Hay niños que sobresalen en otras áreas también: la música, las artes…
¿La sorprendió este resultado?
Por la pandemia, diría que no. La baja de los puntajes nacionales viene de hace un tiempo hasta esta fecha, y se acrecentó el año pasado.
Liceos como el Augusto D´Halmar obtuvieron buenos resultados pese a la pandemia.
Hay que considerar el número de alumnos que tienen, primero que todo. Hay que considerar también la tecnología. A nosotros nos costó mucho implementar una plataforma (para hacer clases online). En términos etarios, tenemos profesores que son de una edad alta y eso impidió tener facilidades para acceder a Meet o Zoom. Y eso significó mucha pérdida de tiempo. Nosotros iniciamos el proceso con la plataforma casi a mitad de año.
Respecto de las situaciones extremas, ¿hay extremismo en el Instituto Nacional cómo dice el exrector Riveros?
Me parece insólito que se use ese término. No estoy de acuerdo.
En marzo del año pasado, a días de asumir, cámaras la grabaron intentando disuadir a manifestantes vestidos con overoles blancos que arrojaban cóctel molotov afuera del colegio.
Provoca temor ver a una persona tan disfrazada, pero no lo considero extremismo. Yo creo que es parte de lo que estamos viendo desde el 18 de octubre de 2019: tiene que ver con cómo reclamo frente a lo que no se me ha entregado, o a lo que no se me ha dado. Dentro de esos alumnos, muchos solamente están ahí porque su realidad familiar ha hecho que tengan que buscar la forma de reclamar. No los han considerado de ninguna manera y, si lo vemos en términos de números, no son tantos. Piensa que son casi 3.800, de los cuales 80 o 60 alumnos participaban en estas situaciones que quieren llamar extremismo.
¿Qué ha hecho el colegio para controlar esa situación?
Puede haber situaciones muy graves y para eso tenemos un manual de convivencia que se socializó con los alumnos, con los apoderados, con los profesores y con toda la dirección, durante el año pasado. Es un manual que en marzo se tiene que socializar con el consejo escolar (…). Pero, para expulsar a un alumno, tenemos que tener muy claras las condiciones muy claras de por qué lo vamos a expulsar.
¿Han expulsado estudiantes durante su año de gestión?
No.
Los padres se han mostrado históricamente divididos frente a las protestas y las tomas en el Instituto Nacional. ¿Qué pasa con los apoderados que apoyen hechos de violencia?
Se puede conversar con ellos. El año pasado me costó llegar a ellos, pero tuve una gestión que terminó medianamente tranquila. Ellos entendieron la postura que teníamos respecto de lo que significa una protesta o manifestación de sus hijos.
¿Habrá mano dura con profesores que apoyen las protestas?
Yo no soy quién para poner mano dura en ese aspecto con mis colegas. Estoy en un año donde no tuve profesores con los cuales compartir (por la pandemia), pero hemos logrado tener un buen nexo, una buena comunicación con el gremio. Esto tiene que ser conversado.
¿Le preocupa que no hayan llenado los cupos que ofrecían?
Claro que es preocupante, por eso tenemos que generar acciones para que los apoderados puedan sentirse llamados a postular. Eso nos corresponde a nosotros como institución. Yo tengo mucha confianza de que gracias al convenio que alcanzamos con la Universidad de Chile (que entre otros puntos entrega una nueva plataforma tecnológica) vamos a empezar a revertir esta situación, de poco, de a poquito.
¿Es posible esperar un 2021 sin violencia en Instituto Nacional, o es imposible?
No me iría a los extremos. Me encantaría tener un año sin violencia, o que, si la hay, fuera mínima, y nos permita acercarnos a los alumnos para conversar, compartir y llegar a consensos. Esperemos que, si volvemos en forma presencial, ojalá a mitad de año, logremos una tranquilidad y que el colegio pueda trabajar en lo que tiene que hacer: educar
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