El presidente Boric esta semana hizo un mea culpa. Esta vez sobre cómo él y los suyos ejercieron el rol opositor durante la administración Piñera. Sí, realizó otro reconocimiento sobre su actitud ejerciendo su rol de oposición, sí, otro más en menos de dos años. Estos gestos son loables, no cabe duda. Sin embargo, comienzan a perder efectividad cuando ya son reiterativos.
No han sido pocas las oportunidades donde el presidente Boric trata de revertir cómo actuó el diputado Boric. Aunque es importante señalar que el segundo tenía una gran tentación, al frente tenía un Gobierno en el suelo, que pasó por la crisis social y política más importante desde el retorno a la democracia y no logró manejarla. Además, ejerció como opositor a esa administración como muchos otros, por cierto, incluyendo algunos que hoy se autodenominan de centro o moderados.
Pero ¿es tarde ya para el presidente? En parte sí lo es, porque otros integrantes del Gobierno que él encabeza continúan cometiendo los mismos errores, a los que estamos acostumbrados desde marzo de 2022. No son pocas las ocasiones donde vemos disputas entre Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad, o la falta de convencimiento de la necesidad que tiene el sector privado para el crecimiento. Mientras aquello no se supere, ya es tarde.
Por otro lado, no le aporta en nada que cada año de su gestión estemos pasando por distintos procesos electorales. Así por más que busque acuerdos y superar tensiones, los partidos políticos necesitan mostrar sus propias agendas, es parte de su rol. Tampoco le aporta que hoy estamos sumergidos en distintas aristas del Caso Convenios, por lo tanto la desconexión entre élite y ciudadanía solo se agudiza.
El reconocimiento del presidente es valorable, pero como dije al inicio pierde efectividad cuando no es la primera vez, y muestra más bien al presidente en un tránsito de disculpas permanentes pero sin actuar o tomar decisiones, en definitiva sin gobernar. Ya sabemos que está arrepentido en lo retórico, ahora vamos a la acción.
De todas formas, su escenario base para actuar es adverso, ha perdido todas las elecciones las cuales ha enfrentado el oficialismo; se tendrá que conformar seguramente con la Constitución de “los cuatro generales”; los temas que lo llevaron a La Moneda perdieron interés por ahora, y existe una revalorización del pasado; se ha hecho una gestión deficiente en distintas materias; las oposiciones aunque amables al inicio se han ido puesto cada vez más recalcitrantes; y el próximo año viene otra elección así que el ambiente continuará crispado.
Boric, a pesar de todas las variables recientemente detalladas debe comprender que seguirá al mando del país por más de dos años, y que las excusas no le valen a una ciudadanía cada vez más exigente con sus autoridades. Un sentimiento que él y los suyos también alentaron cuando fueron oposición. El margen de error no existe, así que debe hacer que las cosas sucedan o quedará en la intrascendencia completa.
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