Dos estrenos en cines (y mis recomendadas en Netflix). Por Ana Josefa Silva

Periodista y crítica de cine
Sonido de la Libertad, la nueva película de Alejandro Monteverde.

Aunque estamos de acuerdo que cuesta encontrar buen “material” en Netflix, ¡no todo está perdido! Acá les dejo una lista de seis películas y una serie que les recomiendo.


Todo puede sonar desabrido tras la verdadera euforia que ha desatado el documental de Maite Alberdi La Memoria Infinita. Un fenómeno que no se detiene. No sólo rompió récords en su primer fin de semana en cartelera sino que quebró una tendencia propia del cine: la demanda por entradas ha aumentado luego del estreno, en lugar de decrecer (que es lo habitual).

Pero este finde llegan a cartelera películas a las que quizás les interese prestar atención, por muy distintos motivos. Y también títulos para ver en casa.

En cines

Sonido de Libertad

Con más buenas intenciones que otra cosa, Sonido de Libertad es una película, basada en hechos reales, que denuncia el más espantoso de los crímenes: la industria de la pedofilia. Las cifras (que se comparten hacia el final) son escalofriantes: en pleno siglo XXI hay más seres humanos en esclavitud que cuando ésta era legal y, entre ellos, se cuentan millones son niños.

 

La película ficciona la historia del ex agente de gobierno Tim Ballard (Jim Caviezel), quien tras desbaratar una red de pedofilia cuyo rastro comienza en la frontera con México y que deriva a Colombia, decide dedicarse a buscar a niños y niñas víctimas de la trata de personas. Ello luego de rescatar a un pequeño que le pide por favor que busque a su hermanita.

Tim viaja a Cartagena, en Colombia, y allí consigue quien lo secunde. Pero luego se interna en la zona selvática de Nariña, donde no entran ni la ley ni el Estado.

Ballard existe, es un activista de esta causa y obtuvo logros más allá de rescatar niños y niñas: gracias a su lucha, el Congreso de EE.UU. despachó una ley que al menos pone trabas al espantoso y lucrativo negocio.

Sonido de Libertad es una película no solo profundamente naif, de guion algo inverosímil y plagada de clichés. Pero por el solo hecho de acercarnos a esta realidad, vale la pena. También porque sería importante discutir los efectos que el abuso causa en estos niños y niñas y cómo es posible reintegrarlos a su cotidiano. Esto es algo que la película no solo elude, sino que lo ignora del todo: al punto que no más son rescatados, los pequeños se ponen a cantar, haciendo sonar sus palmas o algún instrumento de percusión (de ahí el nombre del filme) y sonreír con lágrimas de emoción, como si vinieran de caerse de la bicicleta.

Pero insisto: vale como materia de conversación. Unos 15 minutos menos se hubiesen agradecido.

Sound of Freedom

  • Dirección: Alejandro Monteverde

  • Guion: Rod Barr, Alejandro Monteverde

  • Música: Javier Navarrete

  • Fotografía: Gorka Gómez Andreu

  • Reparto: Jim Caviezel, Mira Sorvino, Kurt Fuller, Bill Camp, Scott Haze, José Zúñiga, Eduardo Verastegui, Gustavo Sánchez Parra

  • EE.UU., 2023

  • Duración: 131 min.

12 Horas para el fin del mundo

El título con que se estrena acá no le hace justicia a una película cuyo mayor interés reside en situarnos en un escenario del todo plausible: trozos de un meteoro caen sobre varias zonas de la Tierra, pero sin “acabo de Mundo”. Y sí hay estaciones espaciales que lo han detectado y advierten a las autoridades, pero a fin de cuentas no pueden definir con exactitud su trayectoria puesto que contiene un elemento no reconocible.

 

Pero esta historia comienza en una ciudad, Vladivostok, donde vive Lera Arabova, una complicada adolescente de 15 años, junto a su madre, su padrastro y su medio hermano. Su padre ha estado trabajando en una estación espacial en órbita durante muchos años y desde allí, gracias a “MIRA”, una poderosa IA, se conecta con cámaras, teléfonos o cualquier dispositivo para vigilar a su niña, hablarle, advertirle. Pero Lera no quiere saber nada de él. Hay allí una historia muy dramática que se nos irá develando.

Cuando la lluvia de meteoritos empieza a golpear seriamente la ciudad, Lera, junto a su único amigo del colegio, se convertirá en la heroína (nada que envidiarle a Ethan Hunt/Tom Cruise), gracias a la ayuda de su padre, quien utiliza los sistemas de vigilancia por satélite, el teléfono o lo que tenga un chip para enviarle mensajes, observando desde la estación cada uno de sus pasos.

Advertencia para que no se desconcierten: la película es rusa pero está hablada en inglés (estrategia utilizada en otros filmes). La ciudad por donde circulan podría ser San Francisco, Nueva York, etc. y los adolescentes en el colegio compiten en juegos que resuenan muy “americanos”.

Ojo con el verdadero significado de MIRA. Entretenida.

Mira/ Sin señal/ 12 horas para el fin del mundo

  • Dirección: Dmitry Kiselev

  • Guion: Timofei Dekin, Ekaterina Mavromatis. Historia: Sergey Kaluzhanov

  • Música: Yuri Poteyenko

  • Fotografía: Vladimir Bashta

  • Reparto: Anatoli Belyj, Veronika Ustimova, Evgeniy Egorov, Darya Moroz, Maksim Lagashkin

  • Rusia, 2022

  • Duración: 116 min.

La serie y las películas para ver en Netflix

¿Quién es Erin Carter?

  • Serie

Este es un muy entretenido thriller de suspenso (que de a poco acumula cadáveres por doquier), solo que transcurre en un lugar plácido y hermoso, como es un barrio con mucho verde y espacios lindos, en una soleada Barcelona, con el mar allí mismo. Las fiestas y los bares a orilla de playa o con fuegos artificiales e incluso una plaza de toros solitaria y de noche, que servirá de escenario para una ruda escena. Los exteriores se agradecen y aquí se prodigan. Lo mismo que los muy buenos personajes secundarios.

 

Con todo ello, al menos en los primeros episodios nuestra protagonista parece solo una metepata consuetudinaria: cada vez que parte a arreglar un entuerto se enreda en otro peor. Pero Erin Carter es más que un elefante en la cristalería, es una superviviente con un pasado que le pisa los talones a pasos agigantados.

Y efectivamente sucede que uno quiere saber ¿Quién es Erin Carter?

La primera escena ocurre en Folkestone, un pueblo costero a orillas de La Mancha. Muy temprano en la mañana, Erin y su pequeña hija se embarcan en una lancha, con el mayor sigilo.

Años después Erin está instalada en Barcelona, donde ejerce de Profesora en un colegio “de pago”. Está casada con Jordi, un enfermero, y su hija, Harper, es una pre adolescente muy despierta, demasiado para el volumen de secretos que esconde su madre.

Las pequeñas trifulcas con la vecina cuica, sus intentos por calzar en el colegio, su singular amiga Olivia y los líos en que la mete su vecino policía, amigo de su marido, dan paso prontamente a asuntos de mayor envergadura. Más aún cuando por una casualidad se ve envuelta en un robo a mano armada en el supermercado, donde termina siendo la heroína tras deshacerse de los ladrones.

De nuevo ¿quién es Erin Carter?

Más o menos a partir del capítulo 4 (o 5) la serie se va volviendo cada vez más intensa, sorprendente y adictiva. No se pregunten porqué es que (casi) todo el mundo en Barcelona habla en inglés ni a qué hora Erin recibió entrenamiento nivel MI6. Solo disfruten.

Who Is Erin Carter?

  • Dirección: Bill Eagles, Ashley Way, Savina Dellicour

  • Guion: Jack Lothian

  • Música: Jack Halama

  • Fotografía: Fabrizio Fontemaggi

  • Reparto: Evin Ahmad, Sean Teale, Denise Gough, Douglas Henshall, Indica Watson, Charlotte Vega

  • EE.UU., 2023

  • Duración: Siete capítulos de 50 min.

Películas en Netflix

The Square

Se las había recomendado cuando estaba en Mubi: ahora llega a Netflix el que es el más brillante y logrado trabajo del Ruben Östlund, como que se llevó la Palma de Oro en Cannes.

 

También se ganó una demanda de la afamada dramaturga argentina Lola Arias (hemos visto sus creaciones en el festival de teatro Santiago a Mil) por usar su nombre sin su consentimiento. Este año, la productora de la película ofreció una larga y muy pública disculpa.

Este episodio “fuera de cuadro” pudo ser una secuencia más de esta película, una sátira a cierta curatoría de arte “Primer Mundo”, tan exquisita como snob y de una corrección política que llega a lo ridículo (es la idea). Se entiende que Lola Arias, una artista sólida y seria, no quisiera estar en este enjambre de episodios equívocos, sofisticados y elegantes, pero vacuos.

Christian (el danés Claes Bang) es el muy estiloso curador de un museo de arte contemporáneo de Estocolmo, que está preparando una instalación de Lola Arias (¡!). Se trata de una muestra que invita al altruismo, la aceptación y confianza en el otro, la tolerancia, el respeto, todo aquello que el mundo bien pensante predica.

Cool, educado, guapo como modelo de ropa de marca, seguro como el macho alfa que es, Christian comienza el día dando una entrevista a una chica torpe (Elizabeth Moss, Mad Men, The Handmaid’s tale). Esta primera escena, que tiene como trasfondo una de las muestras del museo (unos montoncitos de arena a distancias precisas) da el tono de lo que vendrá: un humor oblicuo, donde se va instalando la tensión y el absurdo.

La entrevista es como todo lo que sucede en la película, una situación simple y algo ridícula, que se va enredando, en parte, por una cierta inercia de Christian: el robo de su celular; la loca idea de uno de sus empleados de ir a dejar cartas al edificio (de 30 pisos) donde el “buscador” indica que se encuentra el aparato; la conferencia con un sujeto con síndrome de Tourette entre el público; la fiesta techno en el suntuoso lugar prohibido que deriva en lo que él no hubiese querido; su fin de semana con sus dos hijas peleándose; las reuniones donde una pareja mayor llega con una guagua llorando en su “moisés”; y la delirante campaña de marketing que un par de millenials propone y que Christian, ya enredado en sus pequeños asuntos algo fuera de control, no es capaz de visar.

Magníficamente filmada, la belleza y el exceso se despliegan en espacios depurados y lo más exquisito del paisaje urbano de una Suecia moderna y límpida. En esas calles y plazas impecables, la presencia de los homeless nunca nos abandona. Es que en su mundo inmaculado se empiezan a colar personas a las que quizás haya que temer, incluso un niño que le reclama a gritos incansables el respeto que Christian pregona.

Desde los majestuosos planos cenitales a las conversaciones con alguna de las exposiciones desenfocadas de fondo, provocando un suspenso irónico y risible, cada una de las escenas y secuencias se abre a todas las metáforas y claves que un espectador con imaginación sea capaz de detectar.

The Square

  • Dirección y guión: Ruben Östlund

  • Fotografía: Fredrik Wenzel

  • Reparto: Claes Bang, Elisabeth Moss, Dominic West, Terry Notary, Christopher Læssø

  • Suecia, 2017

  • Duración: 142 min.

El Irlandés

Portentosa master class de Scorsese. Moviéndose en terrenos conocidos, Martin Scorsese nos sumerge en el mundillo de gángsters, crimen organizado y corrupción en el EE.UU. de la pos guerra.

 

Es una historia desbordante en la que asistimos al ascenso y caída de John y Bob Kennedy, episodios como Bahía Cochinos o la crisis de los misiles, pero desde el cotidiano de tres hombres y sus familias: Frank Sheeran, el irlandés (Robert De Niro), Russell Bufalino (Joe Pesci) y Jimmy Hoffa (Al Pacino), el controvertido sindicalista que encarnara Jack Nicholson en 1992.

El relato comienza en off —un recurso muy Scorsese— desde el asilo de ancianos donde se encuentra Sheeran, para relatarnos “cómo fue que empezó todo esto”.

Frank era un camionero cuando conoció a Russell, el hombre fuerte del submundo. A través de él y sin pensárselo mucho, Sheeran empezó a involucrarse en el mundo del hampa.

Articulada en distintos momentos de tiempo, uno de sus ejes es un largo y singular viaje en auto que hacen Russell y Sheeran junto a sus esposas, rumbo a una boda, que no veremos sino casi hacia el final.

Muchas reuniones en restoranes, conversaciones oblicuas y ambiguas exquisitamente escritas (“me dijeron que te diga”), bautizos, fiestas con big band, música alegre (gran banda sonora) se entretejen con balaceras, explosiones y otras “rutinas” en breves escenas.

El humor —que incluso sorprende en momentos de profundo drama— se cuela en buena parte del metraje, las más de las veces por efecto del desconcierto que provocan ciertas formas y costumbres.

Scorsese se vale de varios planos secuencias, así como de viñetas al presentar a ciertos personajes y, en distintos énfasis y relevancia, surgen simbolismos que remiten a ese mundo católico omnipresente en su filmografía. Aparte de las soberbias interpretaciones de los protagonistas, los secundarios no tienen desperdicio: Harvey Keitel, Bobby Cannavale, Ray Romano.

Anna Paquin asume el rol de Peggy ya adulta, una de las hijas de Frank, que atraviesa el filme en una silenciosa actitud de Pepe Grillo. La conciencia no es algo que perturbe a Frank. “Así son las cosas”, suele decir. Y en su ocaso, “no sabes lo rápido que se va el tiempo”; “todo en este mundo se acaba” son sus reflexiones.

No hay disquisiciones morales en este hombre pragmático, que ha convivido con la muerte con naturalidad. Aunque incluso en él puede llegar a surgir sutilmente algún acto de contrición.

Basada en el libro del investigador Charles Brandt, “Jimmy Hoffa. Caso cerrado”.

The Irishman

  • Dirección: Martin Scorsese

  • Guion: Steven Zaillan

  • Elenco: Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci, Harvey Keitel, Ray Romano, Bobby Cannavale, Anna Paquin, Stephen Graham

  • EE.UU., 2019

  • Duración: 209 min.

Tren a Busan

Esta brillante película apareció mucho antes de que Hollywood, Netflix y las demás plataformas hubiesen “descubierto” la producción audiovisual coreana.

 

Train to Busan, el nombre en inglés de Estación Zombie, es un muy entretenido thriller de alta tensión, visualmente espectacular, y es más bien la forma dramática elegida por el director Yeon Sang-ho para envolver una certera reflexión social, que involucra dramas familiares y personajes reconocibles y universales.

Todo perfectamente engarzado en un guion preciso, en el que cabe el humor pero nunca el gore (ese subgénero destinado a provocar repulsión), y que desgrana una acción frenética que Sang-ho maneja con mano diestra. Busan es la segunda ciudad más importante de Corea, después de Seúl.

La pequeña Soo-ahn vive en la capital con su abuela y con su padre, Sok-woo, un joven y rico gestor de inversiones, dedicado cien por ciento a su negocio. A él no le queda tiempo para su hija y se siente culpable; pero a su cumpleaños llega, solo que muy tarde y con el regalo equivocado.

Probablemente por ello, Soo-ahn está empeñada en viajar a Busan —distante a 442 kms de Seúl— a ver a su madre. Cuando se convence que la niña está decidida a hacerlo sola, el hombre, tensionado y siempre pendiente de lo que le informa su subalterno vía celular, se resigna a subir con ella al tren de alta velocidad que va de Seúl a Busan.

Sok-woo ha visto, la noche anterior, carros policiales que casi chocan con su auto en una persecución que no alcanza a saber de qué se trata. Probablemente, los otros pasajeros, que, ajetreados se suben al tren, también han visto algo a lo que no le dieron importancia.

Ensimismados, cada uno en lo suyo, de hecho tampoco prestan atención, mientras se acomodan para partir, a lo que ocurre en el mismo andén, a centímetros de sus narices y que los espectadores observamos por las ventanillas. Lo que sucede afuera es aterrador. Pero no se enteran hasta que el tren inicia su marcha y la pesadilla de afuera entra en uno de los vagones.

Lo que sucede de allí en adelante es todo menos predecible: el espectador sabe tanto como estos viajeros, que se van enterando por la televisión de la magnitud del desastre. Y como es un tren de muchos carros, cada grupo estará desprevenido frente a una amenaza que no deja tiempo para reaccionar.

Sok-woo, nuestro protagonista, es un antihéroe por definición, una suerte de lado B de un zombie, como lo deja en claro el divertido personaje que cuando se entera de su trabajo le espeta, riendo: “¡una sanguijuela que se alimenta de los demás!”.

En su manera de vivir, el egoísmo es su motor. Ante un gesto de solidaridad de su hija la reprende con un “¡en este momento sólo debes preocuparte por ti misma!”. Pero pronto entenderá que su hija tiene razón. Salirse de sí mismo, saber ponerse de acuerdo, ser capaces de trabajar unidos es la única posibilidad de salvación. Siempre ha sido así en la historia de la humanidad. Solo que a menudo lo olvidamos.

Por momentos sentimos que no hay tanta diferencia entre los zombies y los “no contagiados”. ¿Qué nos hace humanos? El arte, nos dirá la prodigiosa y emocionante secuencia de cierre.

La tensión de esta claustrofóbica road movie nunca suelta al espectador. Y usted no sabrá hasta el final quién aprendió estas lecciones éticas, encarnadas en una niña; quién no y a qué costo.

Train to Busan/ Busanhaeng

  • Director: Yeon Sang-ho

  • Guion: Yeon Sang-ho, Park Joo-suk

  • Música: Young-gyu Jang

  • Fotografía: Lee Hyung-deok

  • Elenco: Gong Yoo, Jung Yu-mi, Ma Dong-seok y Kim Eui-sung

  • Corea del Sur, 2016

  • Duración: 118 min.

La gran apuesta

Inside Job (Oscar mejor documental 2011) desmenuzó hasta el hueso la crisis subprime que terminó de reventar en 2008 y que dejara tambaleando no sólo a Estados Unidos sino, globalización mediante, a prácticamente el mundo entero (partiendo por Islandia, país que el extraordinario trabajo de Charles Ferguson comienza por analizar).

 

La Gran apuesta (The big short, basada en el best-seller de Michael Lewis) vuelve sobre esta catástrofe económica para narrarla como una comedia negra, ácida y por momentos absurda, con singulares personajes, situados en los bordes de las inmensas empresas -bancos, aseguradoras- que ganaron millones de millones de dólares creando esta burbuja, en un sistema desrregulado hasta lo inverosímil.

A principios de 2000, cuando en Wall Street el dinero llovía en una danza de papeles, créditos fáciles y bonos basura, nadie parecía ver lo que se venía. Excepto por un grupito de sujetos, no relacionados entre sí, que escarbando en lo que nadie lee (como las hipotecas) se encontraron con el tsunami en formación.

Michael Burry (Christian Bale), un tipo excéntrico que dejó la medicina para dirigir un fondo de capital, siempre encerrado en su oficina, con shorts y escuchando heavy metal a todo volumen; Mark Baum (Steve Carrell); Jared Vennet (Ryan Gosling), que hace de narrador; y Charlie y Jamie, dos chicos californianos tratando de dar el palo al gato, que descubren que pueden hacer un gran negocio apostando en “contra”. A estos dos últimos les ayuda Ben Rickert (Brad Pitt), un ex hombre de finanzas que, asqueado con lo que presenció, ha dejado ese mundo, pero mantiene sus contactos.

El director Adam McKay no teme romper las convenciones y, por ejemplo, detiene el relato para decirnos que Selena Gómez (sí, la cantante) nos explicará cómo es que se arma esta burbuja, con peras y manzanas (en realidad, con fichas de casino, en una ruleta).

Como escribiera el Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz (sí, el mismo; el de “La gran brecha”), era una época en que “se despachaban créditos y se ponían hipotecas de alto riesgo a disposición de cualquiera que no estuviera con respiración asistida”. Concepto que en la película a uno le ilustran en una cómica escena en que una stripper, mientras se contornea en su caño, cuenta la cantidad de propiedades y tarjetas de crédito que posee (en realidad, la deuda que tiene).

Sí, se colocaban créditos entre gente sin empleo y sin ingreso.

Igualmente iluminadora -y risible- es la visita que Charlie y Jamie hacen a una de las Aseguradoras de riesgo, en que la mujer que los atiende termina confesándoles que sí, que le dio triple A a los bonos basura de tal banco porque si le bajaba la clasificación, simplemente su cliente (el banco) se le iría a la competencia. (Había tres clasificadoras de riesgo, cuyo servicio era pagado por los mismos bancos).

O cuando uno de los jóvenes, en sus indagaciones va a conversar con una pariente -instalada en una piscina- que trabaja en la SEC (algo así como nuestra CMF) y le pregunta si no se han dado cuenta de lo que está ocurriendo con los créditos hipotecarios. “No lo investigamos”, le responde ella mientras toma el sol. “Nos redujeron el presupuesto y cerramos ese departamento”, le espeta.

Si quieren -y si no los va a acompañar un/a economista o similar a verla- guglee palabras como swap y CDO o vea Inside Job (disponible para compra en AppleTV y GooglePlay). Pero no es indispensable: lo esencial, se le aparecerá diáfano.

The Big Short

  • Director: Adam McKay

  • Guion: Adam McKay, Charles Randolph. Libro: Michael Lewis

  • Música: Nicholas Britell

  • Fotografía: Barry Ackroyd

  • Reparto: Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt, Karen Gillan, Marisa Tomei, Melissa Leo

  • EE.UU.,2015

  • Duración: 130 min.

Petróleo Sangriento

Basada en una novela de Upton Sinclair (“Oil!”), la historia rezuma alergia y amargo escepticismo hacia todo lo que huela a emprendimiento capitalista o lo que se acerque a él. De este modo, protagonista y antagonista no son más que dos villanos antihéroes, cuya pulsión central es la codicia y las ansias infinitas de poder.

 

El siempre camaleónico e intenso Daniel Day-Lewis se pone en la piel de Daniel Plainview, con la conciencia de que él es la película. Para construir dramáticamente a este hombre desalmado, el actor toma prestada esa mirada avariciosa y mezquina que construyó para su Gangster de Nueva York (Scorsese, 2002).

El filme —sin ningún personaje femenino— recorre los parajes áridos por donde se abre paso Plainview para mutar de pirquinero a magnate del petróleo, sin dejar nunca de buscar desesperadamente más.

Acompañado de su pequeño hijo —de la madre nunca se sabe—, buscando el oro negro en la polvorienta Little Boston, se cruza con su alter ego, el predicador, devenido en pastor pentecostal, Eli Sunday (Paul Dano), un sujeto cínico e inmutable, que practica la teoría de que la religión es el opio del pueblo. En la sorda lucha entre estos sujetos, fríos y apasionados a la vez, transcurre Petróleo sangriento.

Una película agotadora, árida, intensa, fascinante. Lo que se dice un peliculón.

There Will Be Blood

  • Dirección: Paul Thomas Anderson

  • Guion: Paul Thomas Anderson. Novela: Upton Sinclair

  • Música: Jonny Greenwoon

  • Fotografía: Robert Elswit

  • Reparto: Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Dillon Freasier, Kevin J. O’Connor, Sydney McCallister, David Willis

  • EE.UU., 2007

  • Duración: 158 min.

Blue Valentine

¿Habrá una situación más triste que un matrimonio en sus peores horas de agonía? Blue Valentine se atreve a contar este desgarrador drama, con personajes tan desprovistos de glamour que contribuyen (para más pesar) a hacer el relato vivencial e inquietantemente realista.

 

Dean y Cindy tienen una hija preciosa, Franki, pequeña y dulce, a la que ciertamente quieren, pero que además saben cómo amar. Ella es una niña feliz en este escenario. Los que no son nada de felices son sus padres. Cindy es una mujer sobrepasada: con su trabajo, sus deberes de ama de casa con escasas comodidades y un marido de pocas luces, aunque cariñoso, que trabaja de vez en cuando.

La cinta no nos ahorra escenas dramáticas, incluso crudas (algunas cuantas, en variado espectro) en la medida precisa, sin abusar. Están ahí, siempre coherentes con el tono.

Pero también nos brinda algunas secuencias sublimes y bellas, inimaginablemente cálidas, que contribuyen de manera decisiva al contraste necesario para entender por qué la separación, que de frente nos parece del todo lógica e ineludible, puede en realidad ser muy triste (en un contexto más amplio, incluso, que la pequeña Franki con el corazón roto).

Es lo que pasa con los buenos recuerdos cuando se está ante una pérdida, cualquiera esta sea.

Es un drama triste, una tragedia de la vida cotidiana y, por eso, una realidad que merece mirarse. Una historia que pone el dedo en ciertas llagas que no nos gusta mirar, como, por ejemplo, cuánto afecta la falta de educación en el día a día de las personas, en sus relaciones personales y cotidianas. Cuán irremontables son las asimetrías (y en asuntos prácticos y pedestres) en una pareja y cómo la libertad sexual precoz (aunque no le agrade la idea a nuestros espíritus liberales) termina dañando los proyectos de vida de las personas.

Blue Valentine

  • Dirección: Derek Cianfrance
  • Guion: Derek Cianfrance, Cami Delavigne, Joey Curtis
  • Música: Grizzly Bear
  • Fotografía: Andrij Parekh
  • Reparto: Michelle Williams, Ryan Gosling, John Doman, Mike Vogel, John Doman
  • EE.UU., 2010
  • Duración: 112 min.

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