Junio 5, 2023

Discusión del límite de la deuda de Estados Unidos: Innecesaria incertidumbre. Por Vito Sciaraffia

CEO de Altafid

La historia muestra que los problemas relacionados con el llamado techo de la deuda no son nada diferentes a la volatilidad de corto plazo. Previo al acuerdo de la semana pasada, desde 1960 el límite de la deuda se había aumentado 78 veces.


Los inversionistas estuvieron preocupados hasta la semana pasada por las consecuencias de un eventual impago de la deuda de Estados Unidos, que tenían el potencial de ser significativas y de amplio alcance. Dado que este problema puede repetirse en el futuro, es bueno analizarlo con cuidado.

  • En primer lugar, un impago o incluso la anticipación de un impago podría provocar un aumento de la volatilidad en los mercados financieros.
  • En segundo lugar, los costos de endeudamiento podrían dispararse en caso de un impago de EE.UU., tanto desde la perspectiva del gobierno como de los hogares.
  • En tercer lugar, podría haber una pérdida de confianza en EE.UU. como prestamista seguro, lo que podría reducir potencialmente el valor del dólar.
  • En cuarto lugar, un impago o incluso un prolongado debate sobre el límite de la deuda cuando deba ser discutido nuevamente podría socavar el crecimiento económico mediante una reducción del gasto gubernamental, un aumento de la incertidumbre y una disminución de la confianza de los consumidores y las empresas.
  • Por último, un impago podría tener importantes repercusiones internacionales, ya que el dólar es la principal moneda de reserva mundial. A pesar de todo lo anterior, creo que para los inversionistas este tipo de episodios no deberían causar mayor preocupación. Si bien esto puede parecer contraintuitivo, existen buenas razones.

El límite de deuda que puede contraer el gobierno federal es establecido por el Congreso, que limita de esta forma la cantidad total de deuda que el gobierno estadounidense puede acumular para financiar sus operaciones. Cuando se alcanza dicho límite, el gobierno no puede emitir más deuda para cumplir con sus obligaciones (dado que emite nueva deuda para pagar la que vence).

Si bien las consecuencias potenciales de un impago son enormes, como ya describimos, la historia muestra que los problemas relacionados con el llamado techo de la deuda no son nada diferentes a la volatilidad de corto plazo. Previo al acuerdo de la semana pasada, desde 1960 el límite de la deuda se había aumentado 78 veces.

Además, EE.UU. muestra una historia sólida al abordar el impago de su deuda.

  • En 1787, el gobierno federal enfrentó dificultades para pagar su deuda de la Guerra Revolucionaria. Sin embargo, el secretario del Tesoro de entonces, Alexander Hamilton, propuso un plan para asumir las deudas de los estados y establecer un sistema de pago de la deuda, lo que ayudó a restaurar la confianza y evitar el impago.
  • En 1933, durante la Gran Depresión, el presidente Franklin D. Roosevelt, a través de la Ley de Reserva de Oro de 1934, devaluó efectivamente el dólar estadounidense y trasladó la carga del pago de la deuda a los acreedores nacionales, evitando un impago formal.
  • En 1979, en medio de una interrupción temporal en los pagos de la deuda debido a desacuerdos políticos que retrasaron el aumento del techo de la deuda, el Tesoro de EE.UU. implementó varias medidas, incluyendo priorizar los pagos y utilizar técnicas contables para continuar cumpliendo con las obligaciones hasta que finalmente se aumentó el límite de la deuda.
  • Finalmente, en 2011, aunque el estancamiento político alrededor de la negociación para aumentar el límite de deuda generó preocupaciones serias sobre un posible impago, llevando incluso a que la calificación crediticia de EE.UU. fuera rebajada por Standard & Poor’s de AAA a AA+, el impago fue finalmente evitado. Ello se consiguió con un acuerdo que incluía recortes en el gasto fiscal, tal como este año.

Para los inversionistas, es importante tener en cuenta que, aunque EE.UU. ha evitado caer en cesación de pagos, ha habido ocasiones en las que el gobierno ha retrasado ciertos pagos o ha implementado medidas extraordinarias para asegurar la continuidad del servicio de la deuda.

Estas acciones se tomaron para evitar un impago formal y mantener la solvencia del país mientras se lograba solucionar el problema de fondo. Por lo tanto, para aquellos que tienen una cartera diversificada con objetivos de largo plazo, todas estas negociaciones y sus consecuencias deben tratarse como volatilidad de corto plazo.

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