La labor de quienes ejercen la función de cumplimiento (compliance officer) está en boga no solo en el mundo, sino en Chile también. Es que la ética en los negocios es hoy un imperativo en todas las empresas. Sabemos que las regulaciones son cada vez más complejas, pero además el estándar ético que exigen los grupos de interés en el desarrollo de los negocios es cada vez mayor.
Modelos de prevención de delitos de la Ley de Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas (Ley Nº 20.393), Programas de Cumplimiento de la normativa de Libre Competencia (DL 211) y más recientemente los Planes de Cumplimiento de la Ley de Protección al Consumidor (Ley 19.496), entre otros programas, están siendo desarrollados por muchas las empresas en Chile.
Esto ha significado que quién ejerce la función de cumplimiento se ha convertido en un sujeto cada vez más empoderado y relevante en los negocios, tal como señalábamos en una columna anterior.
La función de cumplimiento es ejercida habitualmente por profesionales de distintas formaciones: abogados, auditores, ingenieros, periodistas, psicólogos, entre otros, ya sea de manera dedicada y exclusiva -en empresas más grandes y con más riesgos-, de manera adicional en un cargo determinado o incluso por el dueño, socio o accionista, en el caso de empresas más pequeñas. Pero más alla de la formación profesional de base, resulta importante ocuparnos acá de algunos elementos del perfil del cargo. ¿Podemos esbozar algunas características que debiera tener un compliance officer exitoso? Acá algunas ideas:
En suma, resulta clave elaborar un perfil adecuado de quien ejerce la función de cumplimiento al interior de las empresas. Como sabemos, esta función se ha transformado en una labor estratégica al interior de las compañías y la búsqueda del profesional adecuado puede resultar clave para el negocio.
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