El 15 de septiembre de 2023, el ministro en visita Álvaro Mesa condenó a 23 militares en retiro y colaboradores del Ejército por su responsabilidad en 7 homicidios calificados y apremios ilegítimos perpetrados en contra de dirigentes y militantes comunistas y adherentes de la Unidad Popular en Temuco, en noviembre de 1973.
Los crímenes fueron falsamente difundidos entonces como un asalto al polvorín de la Isla Cautín del Regimiento Tucapel, en el que habrían participado un número indeterminado de extremistas, lo que resultó ser un montaje.
De los 23 condenados en el Caso Polvorín, 20 fueron sentenciados a presidio perpetuo, uno a 20 años, uno a 10 años y otro a 427 días.
El 9 de febrero de este año, el abogado Juan Carlos Manríquez —también abogado del exdirector de la PDI Sergio Muñoz y de la viuda de teniente (r) del ejército venezolano Ronald Ojeda— presentó un escrito en representación de 6 oficiales en retiro y un suboficial (r), quienes alegan inocencia.
En éste solicitó al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Blanco, activar el código iberoamericano de ética judicial, suscrito por el tribunal y recogido en un auto acordado, contra el ministro Mesa.
En el escrito acusó que se estaba incumpliendo “con el estándar mínimo de fundamentación que debe tener este tipo de sentencias”. El recurso fue declarado inadmisible el 26 de ese mes.
El 5 de marzo presentó un recurso de reposición, argumentando que “el ministro cita jurisprudencia internacional que no existe; (…) niega diligencias fundamentales de descargo sin mayor fundamento; (…) agrega piezas de otros procesos sin previo interrogatorio o contrastación (…) decide no investigar la veracidad de declaraciones prestadas ante notario o bajo juramento, cuando contrarían su tesis”. El 18 de marzo, se declaró no ha lugar la reposición.
Con la vía interna agotada, es que los sentenciados preparan una ofensiva internacional contra el Estado de Chile, acusando que no se ha dado cabal acceso a la justicia en las instancias sancionatorias administrativas. Se trata de una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que busca abrir una causa en la Corte Interamericana.
El argumento de los militares condenados es que, al igual que en la autorización de videollamadas de los presos de la ex Cárcel de Alta Seguridad (CAS) —caso por el que se abrió en marzo un sumario administrativo en contra del juez Daniel Urrutia que las autorizó—, acá el ministro en visita habría actuado más allá de sus atribuciones, lo que violaría el principio de pleno acceso a la justicia. Lo anterior, conforme a las normas de la CIDH sobre debido proceso sancionatorio administrativo.
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