Panorama general. Ya fuera de la mesa de pensiones encabezada por la ministra del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara, la UDI propone una ley corta para mejorar el actual sistema de pensiones. La iniciativa la presentan en medio de cuestionamientos por parte del oficialismo y sectores de la oposición por abandonar la mesa de pensiones.
Las principales destacadas en el documento son:
6% a cuentas individuales “Cualquier aumento del porcentaje de cotización debe ir en su TOTALIDAD a la cuenta individual del cotizante y estos ahorros deben ser heredables en su integridad. Es decir, los 16 puntos totales de cotización bajo el nuevo esquema (10 actuales + 6 adicionales), deben ser en su totalidad heredables”.
Aumentar la PGU a $250.000. “Una de las políticas más importantes de los últimos años que amplió la solidaridad del sistema mixto de pensiones vigente fue la Pensión Garantizada Universal. Permitió triplicar el gasto público en pensiones, pasando de 0,7 a 2 puntos del PIB. Creemos que la solidaridad no puede hacerse a costa de los ahorros de los trabajadores.
Hoy reciben el monto total de la PGU ($206.173) quienes tengan una pensión base (autofinanciada) menor o igual a $702.101, monto que baja a medida que aumenta esa pensión base hasta llegar a $1.114.446. Este grupo corresponde a la clase media de nuestro país, a quienes queremos beneficiar directamente con esta medida. Por eso, proponemos que el monto de la PGU sea igual para todos sus beneficiarios, sin distinción respecto de su pensión base.
A diferencia de lo que plantea el Gobierno, este aumento no requiere de una reforma tributaria. Los recursos están:
Ley corta. “Estas y otras propuestas pueden ser recogidas por una ley corta de pensiones, fuera del marco de la reforma que propone el Gobierno, que es refundacional y que termina despojando a los afiliados del fruto de su trabajo: sus ahorros previsionales”.
Cambios al sistema. “Proponemos cambiar la forma en que se cobran las comisiones, pasando de un sistema de comisión por sueldo a comisión por saldo, con la debida transición para evitar que los afiliados paguen dos veces comisiones por saldos que ya pagaron.
Así, las pérdidas de rentabilidad que se produzcan impactarán directamente en la comisión cobrada por la Administradora (ya que el saldo será menor), logrando hacerse cargo del sentimiento que “las AFP siempre ganan”. Por eso, proponemos disminuir las comisiones en caso de que los fondos tengan rentabilidades negativas por un periodo sostenido de tiempo. Si la rentabilidad cae, las comisiones también bajarán”.
Lea el resumen ejecutivo de la propuesta UDI en materia previsional
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