La desinformación: El precio que pagamos por la libertad de expresión y prensa. Por Jorge Schaulsohn

Ex presidente de la Cámara de Diputados
Ministra vocera Camila Vallejo Foto: Agencia Uno.

El afán de combatir la desinformación es fruto del trauma de la derrota sufrida por el gobierno en el plebiscito de salida, cuyos resultados aún no terminan de asimilar, y optaron por descalificar como fruto de las campañas de desinformación. También sirve para mantener viva la idea de victimización, culpando de su baja aprobación ciudadana a la prensa manejada por la derecha que desinforma sobre los logros del gobierno y destaca sus desaciertos. El gobierno no entiende que la desinformación es una consecuencia no deseada de la libertad de expresión y prensa y es el precio que debemos pagar por los valores fundamentales de una sociedad democrática. Cualquier medida para combatir la desinformación como censura o regulaciones se puede utilizar para silenciar opiniones críticas o disidentes y puede llevar a un control del gobierno sobre la información.


Desde hace algún tiempo el gobierno, por boca de su vocera la ministra Camila Vallejo, venía insinuando que hay que combatir la desinformación. Con ese fin con fecha 12 de mayo de este año se creó una Comisión Asesora de la Desinformación, cuyo objetivo es crear condiciones para promover una ley de medios de comunicación que  regule y controle la “calidad” de la información.  No se trata de un cuestionamiento puramente teórico e inofensivo. Muy por el contrario, la idea es generar las condiciones para regular a los medios de comunicación e influir en su línea editorial

Este afán de combatir la “desinformación” es fruto del trauma de la derrota sufrida por la izquierda en el plebiscito de salida, cuyos resultados aun no terminan de asimilar y optaron por descalificar como fruto de las fake news y campañas de desinformación orquestadas por la derecha.

También sirve para mantener viva la idea de victimización de sectores de izquierda que culpan de su baja aprobación ciudadana a la prensa, según ellos manejada por la derecha, que desinforma sobre los logros del gobierno y destaca sus desaciertos.

Lo que el gobierno no entiende, es que la desinformación es una consecuencia no deseada de la libertad de expresión y prensa y es el precio que debemos pagar por los valores fundamentales de una sociedad democrática. Cualquier medida restrictiva sería contraproducente. La libertad de expresión y prensa permite a los ciudadanos expresar sus opiniones, criticar al gobierno y participar de debates públicos. Además, facilita la rendición de cuentas, el control del poder y el acceso a la información diversa.

La desinformación es una desventaja inherente que puede surgir en un entorno de libertad de prensa y expresión, ya que las personas pueden utilizar estos derechos para difundir información falsa o engañosa. Sin embargo, esta “desventaja” no justifica la restricción de la libertad de prensa y expresión en su conjunto. La existencia de la desinformación no invalida los beneficios y el valor que la libertad de expresión y prensa aportan a la sociedad.

Cualquier medida restrictiva adoptada para combatir la desinformación, como la censura o regulaciones excesivas pueden ser contraproducentes, socavando la confianza en los medios de comunicación y generando sospechas sobre la imparcialidad del gobierno. Estas medidas se pueden utilizar para silenciar opiniones criticas o disidentes, restringiendo el debate y la diversidad de opiniones. Su implementación puede llevar a un control del gobierno sobre la información y abrir la puerta a los abusos de poder.

En lugar de imponer medidas restrictivas es más efectivo combatir la desinformación a través de la educación y la transparencia, promoviendo la alfabetización mediática y fomentar la capacidad crítica de los ciudadanos para evaluar la información.

Hay que tener presente que la desinformación y las noticias falsas (fake news) son conceptos relacionados, pero no son exactamente lo mismo. El primero se refiere a la difusión de información sin intención maliciosa, incorrecta, ya sea intencional o no. Puede incluir errores involuntarios, malentendidos o interpretaciones de los hechos.

Pero las “fake news” son noticias falsas deliberadamente creadas para engañar o manipular a las personas, que a menudo tienen la apariencia de una noticia real, pero su contenido es falso y su propósito es generar confusión, influir en la opinión pública o promover agendas específicas que pueden tener efectos perniciosos en la sociedad.

También hay que distinguir ente desinformación, fake news y juicios políticamente motivados que se difunden en los medios. Así, por ejemplo, cuando se dice que las AFP les roban el dinero a los afiliados el medio que lo publica esta técnicamente desinformando; porque, más allá  de las críticas al sistema de pensiones, es un hecho indubitado que las AFP no le roban un peso a nadie.

A todo lo anterior se suma el surgimiento de medios de comunicación ideológicos, que en una sociedad democrática tienen todo el derecho de existir y que en la era de las redes sociales se multiplican exponencialmente.

En Estados Unidos existió entre 1949 y 1987 una regulación conocida como de “Fairness Doctrine” que obligaba a medios televisivos y radiales a tratar los temas de interés público de una manera justa y equitativa otorgando oportunidades razonables para la exposición de los diversos puntos de vista. En 1987 la FCC presionada por el gobierno de Ronald Reagan la derogó aduciendo que entorpecía el desarrollo de los medios y que ya no era necesaria.

A partir de ese momento se abrieron las compuertas y surgen los medios ideológicos dedicados exclusivamente a promover su agenda política-valórica con exclusión de todos aquellos que piensan distinto. Fox News es el mayor exponente de este fenómeno pero no el único; hay muchos más, incluyendo cientos de miles de radioemisoras conservadoras que tienen el control absoluto del dial AM.

Estos medios ideológicos son la caja de resonancia para la difusión de una realidad alternativa en la cual, por ejemplo, Donald Trump ganó las elecciones del 2020, el FBI incitó el ataque al capitolio y Joe Biden es un pedófilo. Hoy, casi tres años después de la elección, el 80% de los votantes republicanos creen que Trump ganó la elección, pese a que más de 60 reclamos ante la justicia fueron desechados y Fox News condenada por difamación contra Dominion, la empresa que fabricó  las máquinas para la votación.

El expresidente Barack Obama en una entrevista reciente decía que éste es el gran obstáculo para que exista un diálogo civilizado en su país. Ya no se trata de contrastar las distintas opiniones legítimas sobre un conjunto de hechos conocidos; ahora los ciudadanos no tienen acuerdo sobre cuál es la realidad. La verdad objetiva no existe más. Habitan universos paralelos, con hechos alternativos.

En Chile estamos lejos de esa perversidad; aún no habitamos universos paralelos, aunque tengamos discrepancias políticas e ideológicas muy pronunciadas y un alto grado de polarización. Comparado con el estado de cosas que reina en Estados Unidos, estamos en un “paraíso” comunicacional donde existe el más amplio pluralismo político en las diversas plataformas y medios de comunicación.

Pero no siempre fue así. Hubo una época, hace no tanto tiempo, en que en nuestro país lo que predominaba eran los medios ideológicos. Casi todos los partidos tenían sus diarios. La Época, cercana a la democracia cristiana; El Clarín, asociado a la izquierda; La Tercera, cercana al Partido Radical; Puro Chile, de la Unidad Popular; La Tribuna, de extrema derecha; El Siglo, del partido comunista; La Nación, manejada por el gobierno de Turno y naturalmente El Mercurio, que siempre representó al mundo empresarial y latifundista.

Podríamos decir que la cancha mediática estaba más o menos nivelada, hasta que vino el golpe que barrió con todos los medios de prensa salvo los adeptos al nuevo régimen.

Con el regreso de la democracia en la concertación se debatió con pasión la necesidad de tener un diario propio para no depender de los medios establecidos proclives a la derecha, el que se financiaría con avisaje de los organismos públicos. La idea fue desechada, pero se concretó cuando la democracia cristiana sacó La Época, un excelente diario que no logró sostenerse financieramente.

Pese a no contar con medios propios (y la desinformación inherente a la libertad de expresión) la centro izquierda gobernó 25 años y hoy Gabriel Boric está en el poder, lo que es un testimonio al pluralismo de los medios, independiente de sus accionistas; medios donde pudieron llevar su mensaje a los electores. La libertad de expresión y prensa en Chile goza de muy buena salud y no requiere de la intervención del gobierno.

Para seguir leyendo columnas de Ex-Ante, clic aquí.

Publicaciones relacionadas

Ex-Ante

Junio 11, 2024

La “InstitutoNacionalización” de la Universidad de Chile. Por Mario Waissbluth

Imagen: Agencia Uno.

En alguna ocasión, en la n-ésima toma del Instituto Nacional, lo fuimos a visitar, para preguntarles en concreto cuáles eran sus peticiones, qué se requeriría para bajar la toma. La sorprendente respuesta de un dirigente: “no estamos pidiendo nada, pasa que, si no nos lo tomamos, estaríamos traicionando a los anteriores centros de alumnos”. Plop. […]

Presidenta SOFOFA y presidente del Consejo Empresarial Chile-Alemania

Junio 11, 2024

Gira Presidencial: Una oportunidad para evitar la doble tributación con Alemania. Por Rosario Navarro y Klaus Winkler

El presidente Gabriel Boric junto al canciller alemán, Olaf Scholz, en la gira a Europa.

La ausencia de un Acuerdo para Evitar la Doble Tributación DT entre Chile y Alemania es una barrera comercial a las inversiones, ya que las empresas de ambos países enfrentan una doble carga impositiva que reduce la rentabilidad de sus inversiones y desincentiva su presencia en el otro país, afectando la competitividad y la creación […]

Ex-Ante

Junio 9, 2024

Pronóstico preliminar de la elección de gobernadores. Por Pepe Auth

Gobernadores de distintas regiones junto a autoridades de gobierno durante un encuentro realizado en Viña del Mar en enero. Foto: Agencia UNO.

La regla general será que la elección de gobernador se resuelva en segunda vuelta, con muy pocas excepciones, lo que hace aumentar el peso de la dimensión plebiscitaria al gobierno de turno. Con los datos de hoy, y faltando la nómina de listas y candidaturas, casi todas las elecciones de gobernador tienen alto nivel de […]

Ex-Ante

Junio 9, 2024

La democracia hipotecada por la delincuencia y los vacíos de la Cuenta Pública. Por Francisca Werth Wainer

Imagen: Agencia Uno.

La prevención del delito estuvo casi ausente en las cuentas públicas de 2023 y 2024. El presidente mencionó la transferencia de recursos a las policías y algunos programas como Lazos y la recuperación de espacios públicos y barrios. Pero no hubo una palabra sobre indicadores y metas para evaluar resultados de los recursos invertidos. Se […]

La próxima elección presidencial. Por Sergio Muñoz Riveros

A primera vista, el camino aparece despejado para un triunfo presidencial de las corrientes de derecha. Con todo, no pueden dar por ganada una competencia en la que influirán numerosos factores, entre ellos, la propia evolución de las relaciones entre Chile Vamos y el Partido Republicano, en las que a veces parecen predominar los recelos, […]