Julio 21, 2023

Incompetencia política y el comodín de los 50 años. Por Kenneth Bunker

Ex-Ante
Crédito: Agencia Uno.

El Presidente Boric necesita dar un golpe de timón, y remover a todos los ministros y subsecretarios mediocres que le han entorpecido la administración, además de todos los asesores políticos serviles que no saben decir que no. El gobierno puede continuar con su 30%, pero no tiene sentido. Si nada cambia, el barco seguirá en la misma ruta hacia la irrelevancia.


Hay dos formas de explicar lo que ocurrió con el robo de los computadores y la caja fuerte del Ministerio de Desarrollo Social. La primera es aceptando que fue una operación interna que apuntaba a sustraer y destruir información que podría vincular al actual gobierno, por medio de la cartera de MDS, al caso Convenios, o a alguna otra irregularidad que aún no se destapa. Lo que no estaría claro es quién lo planificó, con que autorización y cuáles de las principales autoridades lo sabía.

La otra forma de explicar el incidente es aceptando que las autoridades que manejan el ministerio son incompetentes. Quizás esta segunda línea no suena tan grave como la primera, ya que no viene asociada a un cargo delictual, pero no es tanto peor tampoco. Si las autoridades no tienen el control de quién entra y quién sale de su ministerio, no tienen nada que estar haciendo allí. Si es verdad que cualquiera puede entrar a sustraer computadores y cajas fuertes del ministerio, deberían renunciar inmediatamente quienes aún ocupan cargos directivos.

Por lo bajo, el tema abre preguntas sobre la seguridad del gobierno en general. En un momento tan álgido como el actual, con varias carteras en la mira de la Fiscalía por sus vínculos con personeros acusados de corrupción, ¿por qué no se incrementaron las medidas de seguridad? Suponiendo que las acusaciones son falsas, ¿por qué no se hizo lo necesario para proteger evidencia potencialmente exculpatoria? En fin, si el robo no fue parte de una operación política es al menos una muestra de incompetencia extraordinaria.

Ahora bien, para descartar el robo como intencional y evadir la responsabilidad por negligencia habría que suponer que es una casualidad. Así como también que el robo a Cultivarte, una fundación vinculada al caso Convenios que es investigada por la fiscalía en Biobío, y el incendio en el Servicio Ministerial de Bienes Nacionales hace un par de semanas son coincidencias. Por lo demás habría que aceptar también que el sector político que venía a cambiar todo no ha logrado hacer nada por la mala suerte que le aqueja.

Curiosamente, esta parece ser la posición del gobierno, que se manifiesta sorprendido cada vez que la prensa le notifica de una desgracia. Tal como se declararon sorprendidos que las fundaciones estaban desfalcando al Estado, sumando millones en transferencias por montos que nunca antes se habían visto, también se declararon sorprendidos de que una banda de encapuchados en overoles blancos haya entrado a robar una veintena de computadores y una caja fuerte que podría contener información inculpatoria.

El gobierno es lento, ligero, superfluo, ineficiente, y reactivo. No llega casi nunca a los problemas antes que ocurran, y cuando ocurren se declara sorprendido. No actúa, o no quiere actuar, cuando debe hacerlo. Tal como el traspaso millonario de recursos a fundaciones y amigos personales de los altos mandos eran evitables, también lo era el curioso robo al MDS. Por lo demás, no es sorpresa. Es una actitud que se viene arrastrando del inicio, a pesar de las advertencias de que algún día pasaría la cuenta.

Los estrategas del gobierno parecen pensar que con la base de treinta por ciento de fieles que tiene basta. Que da lo mismo gobernar bien o hacer lo correcto. Con una barra brava que los defiende a toda costa se puede avanzar incluso sin hacer nada. Y a pesar de que esto último puede ser disputado, la verdad es que es cierto: no hay ningún solo proyecto que el gobierno haya pasado hasta ahora que le pueda servir como reconocimiento más adelante. Ha sido, para todos los efectos prácticos, un gobierno peor que mediocre.

Por lo anterior no es sorpresa que todo lo que ocurre que no le sirve al gobierno se le da una bajada comunicacional. Hasta los problemas como el Caso Convenios, un mecanismo para transferir plata de todos los chilenos al bolsillo de unos pocos políticos, se han tratado como una disputa ideológica. Desde el gobierno no se han enfrentado los problemas, se han interpretado. Aunque han sido de corte delictual, se le ha buscado el ángulo útil. La ministra vocera enseña que siempre se puede encontrar una explicación conveniente.

Por su puesto que el principal tema de distracción por estos días es el aniversario de los cincuenta años. Tristemente, cada vez que ocurre un hecho como el del robo, se presenta la carta como un comodín y se instrumentaliza el hecho. Se usa, desafortunadamente, como un elemento de empate. Un recurso burdo considerando la importancia de los sucesos, pero que al menos ha demostrado tener algo de éxito, en tanto cada vez que se ha empleado, se ha conseguido forzar un giro comunicacional y enterrar la noticia del momento.

Al final, la táctica, será revelada por lo que es, una vil estrategia política. Cuando pase septiembre, quedará al descubierto lo que tapaba, lo que hasta ahora incluye un pobre registro de éxitos legislativos, una árida agenda programática, un profundo nido de corrupción que se enraíza en los partidos políticos que sostiene al gobierno, y un presidente que no ha logrado dar pie con bola. Cuando el debate ideológico pase, comenzará el debate sobre el pobre estado de la economía y el desastroso manejo de la crisis de seguridad.

El gobierno es torpe y miope. En vez de hacer lo correcto y enmendar rumbo, insiste en lo mismo. Salvo algunos voladores de luces y declaraciones desatinadas del mismo presidente, que incidentalmente en Chile protege a Cuba y en España venera el modelo neoliberal, la estructura de mando en el gobierno sigue intacta. Los mismos que debutaron en marzo de 2022 siguen en sus cargos. Los que comenzaron tomando decisiones cuando tenían todo por delante, siguen tomando decisiones ahora que ya comprometieron todo.

El presidente Boric necesita dar un golpe de timón, y remover a todos los ministros y subsecretarios mediocres que le han entorpecido la administración, además de todos los asesores políticos serviles que no saben decir que no. El gobierno puede continuar con su 30%, pero no tiene sentido. Si nada cambia, el barco seguirá en la misma ruta hacia la irrelevancia. Seguirán los desfalcos al Estado, la corrupción y los robos después. Mientras tanto, el país se seguirá alejando de lo que una vez lo hizo brillar en el mundo.

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