Junio 4, 2021

Opinión: De los tiempos mejores a los tiempos del cólera: ¿Cuándo se jodió el gobierno? Por Jorge Schaulsohn

Ex-ante

En política lo que termina bien está bien y lo que termina mal está mal. No cabe duda que cuando, en octubre de 2019, Piñera y su coalición optaron por la rendición indcondicional -unos por sobrevivencia, otros por convicción- le causaron a la derecha una derrota de proporciones históricas cuyas consecuencias aún no podemos dimensionar.

Futuro Esplendor. El presidente Piñera ganó por amplia mayoría las elecciones presidenciales, superando con creces a la suma de los votos de toda la izquierda y la Democracia Cristiana. El país estaba estancado, sin crecimiento económico, alto desempleo (disfrazado por contrataciones del sector público), con fuerte caída en la inversión.

  • La Nueva Mayoría estaba en el suelo y el discurso reformista de izquierdas totalmente desprestigiado por el conjunto de reformas altamente impopulares de la presidenta Bachelet, cuyo nivel de aprobación era patético. El experimento de superar a la Concertación con la incorporación del Partido Comunista al gobierno había colapsado.
  • La derecha ofreció una “contrarevolución: recuperar la economía, aumentar el empleo, los salarios y la inversión. Los “tiempos mejores” prometían volver a la época de gloria de la concertación 2.0 pero con énfasis en la protección de las clases medias. La premisa fundacional Piñera era que todos los males eran consecuencia directa de las políticas económicas y sociales impulsadas por el gobierno de Bachelet; se apostó al “efecto Piñera” que por sí solo  generaría el entusiasmo de los empresarios e inversionistas  que abrirían sus corazones y billeteras.

Cielos nublados: Sin embargo, las cosas no pasaron así. A poco andar se comprobó que el estancamiento económico obedecía a razones estructurales, domésticas e internacionales más que a las políticas de Bachelet. El crecimiento se mostró esquivo, el empleo no mejoró y los salarios tampoco. Apareció, el fantasma de las AFP en la medida en que millones estaban a punto de jubilar y veían horrorizados cómo caerían inevitablemente en la pobreza.

  • El pueblo había hecho una apuesta totalmente pragmática: Piñera no era santo de su devoción, pero el empresario con nexos con el empresariado y alta capacidad de gestión era el hombre para mejorar las condiciones de vida de la población.
  • Las promesas incumplidas produjeron un rápido desencanto con Piñera; no había mística ni “relato” capaz de mantener la lealtad del pueblo en momentos difíciles y Chile Vamos se mostró totalmente incapaz de construirlo, todo lo cual se evidenció en una vertiginosa caída en las encuestas, que dio inicio al distanciamiento de la figura del presidente, rencillas internas y problemas de gobernabilidad.
  • La relación estrictamente transaccional entre los electores y el gobierno se rompió.

Chernobil y rendición incondicional: En medio de este cuadro de descontento creciente se produce el Estallido Social, un misil bajo la línea de flotación del Gobierno. Esta eclosión de desencanto, no solo con Piñera, sino que también con el sistema. Millones de ciudadanos de todos los sectores sociales y políticos marchando pacíficamente por todo Chile, en silencio, sin voceros ni  una agenda específica, salvo la de la desilusión y desesperanza.

  • Pero casi inmediatamente fue capturada por cuadros políticos de ultra izquierda que desataron un ola de violencia  y destrucción nunca antes vista e instalaron la nueva constitución  como demanda principal.
  • Piñera resolvió enfrentar el tema como una cuestión de orden público (que ciertamente lo era) decretando estado de emergencia y sacando a la policía y los militares a la calle, declarando una “guerra”. Pero todos los intentos por reestablecer el imperio del derecho y la paz social fracasaron. La potencia de los violentistas era superior a la de los carabineros y los militares rehusaron involucrarse.
  • En esos momentos aciagos Piñero optó por la rendición incondicional, forzando  a la derecha a aceptar contra su voluntad  un plebiscito que inevitablemente conduciría a una asamblea constituyente, lo que empoderó a la izquierda que sin saber cómo obtuvo un triunfo estratégico totalmente inesperado.
  • Piñera abrió una caja de pandora cuyas consecuencias aún no podemos aquilatar. El único dato objetivo es que la Convención esta controlada por la extrema izquierda y que a la derecha no le dio ni para un tercio; y que lo más probable es que  la nueva constitución entierre   las ideas económicas y sociales de la derecha por décadas.

Síndrome del general Petain: A partir de ese momento se terminó el gobierno de Sebastián Piñera, que pasó a ser un mandatario virtual,  mero administrador de la agenda política y cultural de la oposición. Chilevamos derivo en  una coalición dividida y fragmentada , llena de odios y recriminaciones que se sintió mayoritariamente traicionada por el presidente.

  • Lo anterior se agudizó cuando destacados líderes derechistas, incluido Piñera, algunos por convicción y otros por sobrevivencia, proclamaron su adhesión al Apruebo.
  • En política lo que termina bien está bien y lo que termina mal está mal. No cabe la duda que las decisiones de Piñera en la hora crucial (octubre 2019)  le causaron a la derecha una derrota de proporciones históricas cuyas consecuencias aún no podemos dimensionar.
  • Los parlamentarios se independizaron, cayeron en la demagogia y el populismo asociándose con la izquierda en contra del gobierno en votaciones claves, repitiendo el discurso de que las ayudas eran insuficiente y aprobando retiros de fondos previsionales; se han paseado por los matinales y los noticiarios criticando abierta y groseramente  al presidente, pidiéndole que se quede callado , que se dedique  a limpiar los vidrios de la La Moneda. Cual Judas, los presidenciables no escatiman esfuerzos en apartarse de él.
  • Por eso es patético que el anunció inconsulto de dar urgencia al matrimonio igualitario  se esgrima como la  “traición” que está provocando el quiebre de la coalición. Como el cuento del matrimonio   “perfecto” que va a comprar baldosas para remodelar la cocina, discuten  por el color y terminan divorciándose.

 

 


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