El caso de negocios está clarísimo: necesitamos todo el cobre que se pueda producir y el mundo se nos cae si no logramos minimizar el cambio climático. No hay analista financiero ni empresa minera que no anticipe que el precio va a subir. Pero no vemos muchos proyectos nuevos y existe la sensación de que las empresas están atascadas. ¿Qué está pasando?
Estas tres razones forman un candado y alimentan la sensación de atasco. Si para hacer una empresa se necesita financiamiento, talento humano y una buena idea de negocios que beneficie a la sociedad, para la minería esto es muchísimo más complicado que para otras industrias. Y quizás es injusto. La industria minera termina aportando mucho valor, los estados ganan con sus royalties, las economías se benefician con las industrias asociadas y, al final de la cadena, Apple hace millones de dólares con los iPhones. Pero la empresa y los inversionistas mineros no ven tanto.
Hoy más que nunca es necesario romper este atasco. Para las empresas es clave enfrentar la crítica del sector financiero con seriedad. Las empresas pueden hacerlo mejor en su gestión financiera, bajar sus costos y entregar mejores resultados. Antofagasta Minerals es un buen ejemplo de una reducción de costos a pesar de la inflación. El precio de la acción ha premiado esta gestión.
Por otra parte, la innovación está disponible. La minería puede ser más invisible y mitigar su impacto. Un ejemplo es Anglo American. La empresa logró desarrollar un proyecto llamado Woodsmith en la mitad de un parque nacional en Inglaterra, y el parque ni se enteró de lo que pasa cientos de metros bajo tierra. No hay caminos, ni tendidos eléctricos, ni polvo. La producción viaja bajo tierra directamente hacia el puerto.
Y por último, y quizás lo más relevante: el propósito. Las empresas mineras son fundamentales para Chile. El cobre nos va a ayudar a mantenernos vivos. Esta industria nos ayuda a bajar la pobreza, a generar oportunidades y a tener un país más próspero. Este propósito sí convoca talentos y puede aunar voluntades económicas y políticas.
Si ponemos atención en estos tres focos podemos superar el atasco. Porque la industria minera es el futuro de Chile y todos queremos un futuro mejor.
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