A solo horas de que Michelle Bachelet le entregara la banda presidencial a Sebastián Piñera -la noche del sábado 10 de marzo de 2018, poco antes de que se realizara en La Moneda una cena en homenaje a los jefes de Estado extranjeros que habían llegado al cambio de mando- el ministro saliente de Justicia, Jaime Campos, fue citado a una reunión por Ana Lya Uriarte, jefa de gabinete de la Mandataria. Campos intuía que sería una reunión muy tensa, aunque nunca tanto como lo fue, sobre todo su último diálogo con Bachelet.
Campos tenía claro qué le pediría Uriarte y, más claro aún, que no accedería por ningún motivo al pedido que la exministra de la Segpres le haría. Y que si la propia Bachelet se lo pidiera -como ocurrió- también se negaría.
Al llegar al segundo piso del palacio presidencial, Uriarte le dijo que Bachelet le había encomendado trasmitirle a Campos que la Presidenta quería que su último acto de gobierno fuera el cierre de la cárcel militar de Punta Peuco, una promesa que ella había realizado en el primer año de su gobierno. Y que tenía en sus manos el decreto para que lo firmara. Campos rechazó de plano el pedido. A la reunión se sumó el entonces ministro del Interior, Mario Fernández.
Según relata en su libro Punta Peuco, la historia desconocida, el ex director de Gendarmería Claudio Martínez, muy cercano a Campos, el ex ministro de Justicia, muy molesto, dio varios argumentos. Que él no conocía el decreto, que no había sido elaborado por su cartera, que la Presidenta había tenido cuatro años para hacerlo y que él y Fernández quedarían como mentirosos porque habían sido consultados por el futuro ministro del Interior de Piñera, Andrés Chadwick, si tenían planeado hacerlo, dado que había muchos rumores, y ambos lo habían negado. Quedaron de cerrar el tema al día siguiente.
Campos llegó a las 8:30 a La Moneda y se dirigió a la oficina de Uriarte. Estaban contra el tiempo: tenían que estar en Valparaíso a las 12:00 para el cambio de mando. La conversación subió aún más de tono que el día anterior, lo que llevó a llamar a Bachelet, quien llegó en traje de gala, portando la banda presidencial y la piocha de O’Higgins.
Cuando el ministro reiteró su negativa, según el libro de Martínez, Bachelet comentó con sarcasmo: “Claro cuando el gobierno se termina, algunos ministro tienen agenda propia”. Se trataba de una alusión venenosa a la candidatura de Campos al cargo de gran maestro de la masonería.
Relata Martínez: “Campos reaccionó de inmediato. Argumenta que el mandato de la presidenta terminó a las 12 de la noche del día anterior, y que todo lo que firme a esa hora es ilegal: ´Si firmó el decreto, usted y yo podemos ser acusados constitucionalmente por no respetar la Constitución y la ley. La Presidenta insiste: ´soy Presidenta hasta que entregue el mando en Valparaíso´”. “No, Presidenta. Los plazos legales son de días y no de horas o medios días y, por tanto usted ya no es Presidente. La ceremonia de transmisión de mando es solo un acto protocolar”, respondió Campos.
“Cambiémosle la fecha, pongámosle la fecha de ayer o anteayer, propuso alguien. Campos no podía creer lo que estaba escuchando. Un sudor frío cubrió su frente, pero se mantuvo firme: ‘Eso sería cometer una falsificación ideológica en un instrumento público´. La Presidenta de pie, en silencio. Una de sus asesoras lanza una propuesta: ‘Entonces transemos'”.
“¿Transemos qué?”, pregunta Campos. “El indulto a Mateluna”, le dicen. Jorge Mateluna es un ex frentista condenado por el asalto a un banco respecto del cual alega inocencia. Campos miró este nuevo decreto y lo devolvió sin leerlo.
“Presidenta, hace una semana le señalé, y por escrito, que el indulto al señor Mateluna era ilegal y que contrariaba la política de indultos observada en su gobierno (…) Además, y por las mismas razones, no puede ser firmado ahora”. A continuación el diálogo que se sucedió, de acuerdo al libro.
-¿No vas a firmar?
-No, Presidenta, lo lamento -y agrega con solemnidad- mi conciencia me impide hacerlo.
-Si no hay acuerdo, bajemos a sacarnos las fotos , dice la Presidenta. Se da media vuelta y abandona la sala.
“En la foto de despedida de Bachelet y su gabinete, Campos aparece en el extremo más lejano y con una mueca en su rostro. ´Tenía acidez´, contestó más tarde a los periodistas”.
Lea también. Entretelones: Ex Presidenta Bachelet sale en apoyo de Boric (ex-ante.cl)
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