La revolución tecnológica ha penetrado en todos los aspectos de nuestra vida, y sin darnos cuenta, un sinfín de herramientas impulsadas por la Inteligencia Artificial (IA) han estado trabajando a la sombra de la actividad humana.
Estas innovaciones van desde plataformas especializadas que recomiendan productos basados en las necesidades y preferencias individuales de los consumidores, hasta la automatización de servicios a través de chatbots que ayudan a optimizar la atención al cliente en las empresas.
Este auge tecnológico también ha alcanzado al ámbito tributario, transformándolo de manera significativa en los últimos años. Particularmente las compañías en Chile, en especial las grandes multinacionales, se están enfrentando a un momento crucial en el que la adopción de la IA en la gestión tributaria se presenta como una oportunidad ineludible. Esto, considerando que los departamentos de impuestos dedican aproximadamente el 70% de su tiempo para cumplir con la información solicitada por la autoridad.
Nuestro estudio global “Tax Reimagined 2023” develó que más del 60% de las organizaciones encuestadas a nivel internacional ya están utilizando la IA para optimizar sus procesos tributarios. En tanto, un 70% de los ejecutivos planea invertir US$ 1 millón o más en herramientas tecnológicas en los próximos 12 meses.
Si bien estos resultados son auspiciosos, el reporte también expuso desafíos y preocupaciones que los consultados perciben respecto al uso de IA: un 33% de ellos aseveró que carece de las capacidades tecnológicas necesarias para recopilar y comparar datos de manera efectiva; mientras que los riesgos se centraron en la divulgación de información, citando dificultades para la contratación de nuevos talentos (42%) y la revelación de datos competitivos (40%).
Si vemos el escenario en Chile, la tendencia general es que las grandes empresas, en lugar de inclinarse por contratar profesionales tributarios que puedan adaptarse a la tecnología, están externalizando este trabajo mediante asesores que posean herramientas tecnológicas avanzadas y simplifiquen la recopilación y procesamiento de información, a la vez que entreguen un reporte detallado del estado de cumplimiento de la compañía.
Las oportunidades que puede brindar el uso de IA en el ámbito tributario son reales y ya están disponibles. Cabe preguntarse entonces si las empresas están preparadas para incorporarlas en sus procesos de cumplimiento tributario y contar con sus beneficios ahora.
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