Diciembre 11, 2021

John Müller: “Chile perdió la oportunidad de ser un país desarrollado”

Marcelo Soto

El periodista chileno John Müller -ex director adjunto de El Mundo y actual conductor de Primera Pauta de Radio Pauta, donde también es columnista- está radicado en España y desde allá analiza la polémica gira latinoamericana de Pablo Casado, líder del Partido Popular, quien llegó a Chile en medio de las tensiones en la derecha española, fracturada entre el PP y Vox, de extrema derecha. Además, analiza el escenario chileno de manera crítica: gane quien gane -afirma- no se resolverá la crisis del país.

-La elección en Chile está bastante polarizada, algunos dicen que es la más polarizada desde 1970. ¿Hay preocupación en Europa por el rumbo del país?

-En Europa la visión es que Chile está perdiendo esa calidad de alumno brillante en Iberoamérica que tenía. Es posible que Chile descienda a la categoría de Argentina. Mi opinión personal es que cualquiera de los dos resultados no resuelve la auténtica crisis que tiene el país. La tragedia es que en 2019, y ya había antecedentes, Chile perdió la posibilidad de ser un país desarrollado. Chile equivocó los objetivos y los medios para ser ese país desarrollado que se esperaba en Europa. Quizá la ansiedad y las ganas de que eso ocurriera demasiado rápido, alentada por muchas personas que con buena fe creían que el país tenía que hacer reformas profundas, hicieron extraviar la ruta. No se dieron cuenta que ese tipo de cambios radicales sólo aumentan la angustia que siente el país desde 2019 para adelante.

-¿Hay ciertos paralelos entre Chile y España en el plano político?

-Sí. La escisión que se produjo en la derecha cuando José Antonio Kast decidió marcharse de la UDI y fundar los Republicanos se parece mucho a lo que ha pasado con Vox aquí. De hecho cuando José Antonio Kast vino a Madrid en algún viaje en los últimos años se entrevistó fundamentalmente con la gente de Vox, que fue la que lo acogió.

-Una fuerte polémica generó la reciente declaración de Pablo Casado de hacer una alianza con el PSOE, como si en Chile la centroderecha se aliara con la ex Concertación. ¿Fue un desliz?

-Estas fueron unas declaraciones que le hizo al diario La Nación Argentina, que él corrigió después. Pero Pablo Casado ya nos tiene acostumbrados a esto. De pronto dice cosas que o no las ha pensado bien o las dice fuera de contexto y luego se arrepiente. Yo creo en la versión que ha publicado la periodista: él dice que estaría dispuesto a buscar un acuerdo con el PSOE similar a la gran coalición en Alemania (entre democratacristianos y socialdemócratas). Acá en España la derecha dura de Vox inmediatamente aprovechó esas declaraciones de Casado para atacarlo y decir lo que siempre ha dicho: que el PP es casi lo mismo que el PSOE. Igual como hace Podemos en la izquierda. Los partidos extremistas siempre dicen que los partidos de centro son la misma cosa. Ese es un ataque típico tanto de la izquierda populista como de la derecha populista.

-Pero pareciera que en Chile Kast se lleva mejor con la derecha tradicional que Vox con el PP.

-Bueno, porque Kast ha ganado la primera vuelta.

-Esta tensión que vemos en España entre el PP y Vox, ¿se replica en América Latina con dos derechas, una tradicional y otra más conservadora?

-Yo pienso que hay una derecha tradicional y otra populista. Lo que pasa es que ahora en Chile se verá menos porque estamos en segunda vuelta y la segunda vuelta modera las posiciones.  Estamos viendo que Kast se está corrigiendo y quiere presentarse como una derecha centrada, pero incluso así me parece populista.

– ¿Y dirías que Boric es de la izquierda populista?

-Por supuesto. La ideología de Boric es una ideología de izquierdas, pero que no bebe tanto del marxismo clásico sino de las lecturas populistas latinoamericanas: el chavismo, el peronismo y el lulismo en Brasil.

-¿Hay simetrías entre Podemos y el Frente Amplio?

-Claro que sí. Podemos, de alguna manera, importa a la realidad española y europea el nuevo izquierdismo de los populistas latinoamericanos. Estos movimientos son muy líquidos y así como pueden parecer izquierdistas en un momento, en otro adoptan posturas más conservadoras. Boric, por ejemplo, no ha titubeado a la hora de esconder las ideas de la primera vuelta y convertirlas en otras ideas. Pese a eso no dejan de ser populistas.

-¿Cómo ves los cambios en el discurso de Kast?

-A mí me da la impresión que el discurso de Kast ha cambiado menos que el de Boric. Veo que él ha hecho cambios en la economía, lo que no parece tan difícil dado su origen; ha hecho algunos gestos hacia las mujeres, pero no ha entrado a revisar sus planteamientos respectos a las cuestiones valóricas.

-¿Y cuál es la actitud del Partido Popular hacia Kast?

-Lo miran como un aliado de Vox. Ellos son conscientes de que tiene una buena relación con los dirigentes de Vox y por eso cuando estuvo en España le hicieron mucho caso. El PP cree que Kast tiene relación con otros partidos de derecha populista en Europa.

-¿A Casado como lo describirías?

-Es una persona moderada, un hombre del Partido Popular, formado en el PP. Pertenece a esa clase de políticos profesionales, cuya primera y única profesión ha sido ser político. Esto es un fenómeno muy típico que se produjo en la democracia española, son personajes crecidos al amparo de un partido. Son muy poderosos, más poderosos que en Chile. Fue jefe de gabinete de José María Aznar cuando era presidente y es una persona con un grado de formación interesante: maneja varios idiomas, ha estudiado en el extranjero, sabe cómo funciona el estado, ha tenido funciones de responsabilidad dentro de su partido y sobre todo es una persona muy ligada al ala liberal del PP. Su protectora fue Esperanza Aguirre, ojo con eso: la misma que fue protectora de Santiago Abascal, el líder de Vox.

-¿Eran cercanos Abascal y Casado, y hoy son duros adversarios?

-De hecho, Casado y Abascal eran amigos hasta que se produjo una famosa ruptura durante una moción de censura que presentó Santiago Abascal  en septiembre del año pasado. Donde Casado marcó una ruptura definitiva con Vox. Fue una moción contra Pedro Sánchez y el PP no la apoyó. Casado en su discurso más que atacar a Sánchez se dedicó a romper con Vox. Incluso con ataques personales a Abascal.

-¿Crees que puede ser el próximo presidente de España?

-No, de hecho sostengo que no va a ser el presidente de España. Porque no tiene las características de estadista ni la envergadura suficiente para llevar a la derecha a la conquista del poder con una mayoría suficiente para gobernar. Además, está involucrado en una absurda pelea con Isabel Díaz Ayuso, también del PP y el personaje más popular de la derecha.

-Ella es la presidenta de la Comunidad de Madrid, una especie de gobernadora. ¿Cuál es el origen del conflicto?

-Con Ayuso el problema es que su popularidad le hace sombra a Casado. Ayuso tiene personalidad propia, fue muy amiga de Casado y Casado la puso de cierta forma en ese puesto. Pero ha demostrado autonomía de vuelo, y es capaz de conquistar al electorado con sus propias armas. Esto por alguna razón ridícula le ha molestado a Casado, y ha emprendido una batalla contra Díaz Ayuso, que ha desgastado enormemente a la derecha española. A tal punto que la derecha estaba dando mayoría absoluta en las encuestas  y ahora ya no.

-¿Pablo Casado quiso dar una señal respecto a América Latina, en contraste con la actitud de Pedro Sánchez?

-A Pedro Sánchez le importa la región y sí le preocupa lo mal que ha estado haciendo su política exterior con América Latina y la pérdida de influencia de España en Iberoamérica. Casado no sé por qué hace este viaje a Chile donde lo primero que le van a preguntar es si apoya a Kast y cualquier respuesta va a ser incómoda. No le queda más que decir que apoya a Kast. Es probable que tome una postura intermedia. Eso va a hacer que en España la gente de Vox lo critique.

-¿Por qué crees que decide visitar la región?

-Él quiere dar la impresión de estadista, pero como te decía veo muy difícil que pueda ganar las elecciones. Representa un interregno en el partido, va a preparar al partido para que gane en la siguiente elección, pero no será él quien las gane. No quiere darse cuenta que es el papel que la historia ha escrito para él. A veces los personajes se rebelan respecto de los guiones que tiene escrita la historia.

 

 

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