Noviembre 12, 2021

Presidenciales: Ya es tarde para enderezar el clavo. Por Jorge Schaulsohn

Ex-Ante

Pensar que Kast será capaz de hacer retroceder el reloj al 18 de octubre del 2019 es una fantasía tan improbable como creer que con él en La Moneda la nueva constitución se rechazará. Es una ingenuidad no darse cuenta que un gobierno de Boric, con el PC en un rol protagónico, representa una amenaza para la estabilidad del país. Este contexto es el ideal para una alternativa progresista sensata. Lamentablemente Provoste está haciendo todo lo posible por perder, asumiendo demasiadas posturas que horadan su credibilidad para gobernar en tiempos tan difíciles. 

A solo una semana de las elecciones presidenciales el panorama ha ido decantando. Todo indica que predominan los extremos, tanto por la izquierda como por la derecha y que Gabriel Boric y José Antonio Kast podrían pasar a la segunda vuelta.

Ninguna de las dos opciones es satisfactoria para la mayoría del electorado. A estas alturas hay conciencia que ya se inició un proceso de cambios económicos y sociales y que no hay marcha atrás. Lo único que está por verse es si los cambios serán para mejor o peor.

Pensar que el candidato conservador de la extrema derecha será capaz de hacer retroceder el reloj a un momento anterior al 18 de octubre de 2019 – del estallido social y de la existencia de la Convención Constituyente- es una fantasía tan improbable como creer que con Kast en La Moneda la nueva constitución se rechazará en el plebiscito de salida y todo volverá a ser como antes.

Creer que con una varita mágica terminará con las manifestaciones, restablecerá el orden público sacando militares y carabineros a la calle con orden de disparar es una estupidez.

La izquierda le hará la vida imposible, en las reyertas callejeras que se multiplicarán se producirán denuncias de violaciones masivas a los DDHH contra las fuerzas armadas y carabineros que terminarán negándose a reprimir, tal como lo hicieron con Piñera.

También es una ingenuidad no darse cuenta de que un gobierno de extrema izquierda donde el partido comunista tendría un rol protagónico, con un presidente débil, sin apoyos partidarios propios ni redes que lo arropen en momentos difíciles representa una amenaza para la estabilidad económica y social del país.

Son tantas las promesas y expectativas desatadas por candidatura del Apruebo Dignidad que a poco andar vendrán las frustraciones de gente que se sentirá engañada y que saldrá a la calle a cobrarle la palabra al presidente Boric.

Porque hablamos de promesas imposibles de cumplir, que no se condicen con la deteriorada situación económica actual y futura de un país sin capacidad de endeudamiento, con baja inversión, inflación galopante, desconfianza, pocos ahorros y magro crecimiento.

Este contexto (un juego suma cero para todos) es el ambiente ideal para que se abra paso una alternativa progresista, sensata, alejada de los extremos, capaz de conducir un proceso de cambios sin poner en riesgo la economía ni la democracia. Una coalición con experiencia que garantice la gobernabilidad, cuyos partidos fundaron la Concertación y que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos y reconocer errores.

Ese es el rol que le correspondía a Yasna Provoste como la candidata del Nuevo Pacto Social. Ella debería estar liderando las encuestas y sin embargo hoy no está pasando a la segunda vuelta.

Lamentablemente, tanto la candidata como su coalición están haciendo todo lo posible por perder. Se involucran en un espectáculo grotesco, maniobrando desesperadamente para votar una acusación (sin fundamentos) contra Piñera antes de que se cumpliera el plazo constitucional para ello, haciendo hablar sandeces a un diputado durante casi todo un día y trayendo desde Chillan a otro con PCR pendiente para alcanzar el quorum.

Yasna Provoste ha cometido en el transcurso de una semana varios errores no forzados que debilitan ante la opinión pública su condición de candidata del centro izquierda democrática. Lo ha hecho asumiendo posturas que la asimilan al Apruebo Dignidad y que horadan su credibilidad como una candidata confiable para gobernar en tiempos tan difíciles.

Votó en contra de la prorroga del estado de emergencia en la macrozona sur pese a que varios de sus camaradas lo hicieron a favor y que la abrumadora mayoría de los ciudadanos están de acuerdo con una medida que es de sentido común ante la gran cantidad de actos violentos de carácter terrorista.

Trato inútilmente de doblarle la mano a los senadores para que votaran a favor del cuarto retiro, al ignorar las advertencias de los más destacados economistas democratacristianos, socialistas y del PPD -incluido el Presidente del Banco Central- sobre el tremendo daño que dicho retiro le hará a la economía aumentando las presiones inflacionarias. Y todo eso después que haber jugado un brillante papel, que la catapulto a la candidatura presidencial, en la negociación del IFE que según ella misma haría innecesario más retiros.

Criticó duramente a su camarada y senadora Carolina Goic por votar en contra. Anunció que votará a favor de la acusación constitucional contra el presidente, que carece de fundamento jurídico y que faltando solo unos meses para que termine su mandato solo contribuye a generar inestabilidad debilitando las instituciones. Máxime cuando el asunto esta siendo investigado por el Ministerio Público.

Se lanzó, puerilmente, contra Gabriel Boric acusándolo de no informarla oportunamente de que tenía síntomas de COVID 19

Además, ha perseverado en su proyecto de indulto para violentistas que cometieron delitos graves durante “la revuelta” en un clima en el que la ciudadanía esta hastiada de la violencia.

Personalmente, considero una tragedia para el país que la centro izquierda se este farreando la posibilidad de triunfar en estas elecciones; creo firmemente que es la única coalición capaz de impedir que la sociedad se polarice aún más de lo que está. Pero me temo que, salvo imprevistos que perjudiquen a alguno de los otros candidatos, ya es tarde para enderezar el clavo!

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