Si la candidata DC se presenta como el jamón del sándwich podría terminar alienando más votantes de los que convoca. Por lo mismo, su tarea es presentar un relato diferente, paralelo a los que ya existen. Más enfocada en la ciudadanía que en la ideología. Declararse de izquierda, como Boric, o de centro como Sichel, solo promete hundirla más.
Una nominación tortuosa. La nominación del candidato oficial de Unidad Constituyente ha sido un drama desde el comienzo. Se han bajado y subido más cartas que en cualquiera de los procesos anteriores. Ha sido realmente un ejemplo de cómo las fuerzas políticas confluyen y confabulan para elevar sus propios intereses, con el solo objetivo de resguardar sus cuotas de poder. De otra forma no se explicaría la debilidad de sus candidatos.
Dos características de Yasna Provoste. En la competencia ya están inscritos Gabriel Boric y Sebastián Sichel. Esto sugiere que Provoste llega para insertarse en el estrecho espacio entre un candidato que amenaza con robarle votos desde la izquierda y un ex democratacristiano que promete sacarle otros tantos desde el centro. Un escenario adverso, pero no imposible. Provoste tiene al menos dos características que la podrían beneficiar en el mercado electoral.
Los peligros de la nominación. A su vez, hay un par de problemas inmediatos. El primero tiene que ver con el mecanismo de nominación que se usará para la proclamación definitiva. Por lo pronto, Provoste no puede ser nombrada a dedo.
Un electorado polarizado. Normalmente, uno pensaría que los candidatos que están en el centro tienen mayores posibilidades de ganar, pues la de llegar a segunda vuelta cuentan con una mayor capacidad para convocar a los segmentos medios. Hoy, no es el caso. El país pasa por un momento de transición política y social que ha generado una gran paradoja: un padrón electoral moderado con votantes activos polarizados.
El jamón del sándwich. La contienda es desigual. A pesar de marcar más en las encuestas que Boric y Sichel, se sabe que todo puede cambiar de la noche a la mañana. Tanto la élite como el electorado de centroizquierda están divididos y no será fácil levantar un relato que satisfaga a todos los sectores por igual. Entrar a la carrera no calmará la tormenta, sino que la intensificará. Se vienen tiempos turbulentos, y saber navegarlos será central para alcanzar el éxito.
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