-¿Cuáles serán los países más impactados en Latinoamérica con la llegada de Trump a la Presidencia?
-El país más impactado de lejos será México, que tendrá problemas grandes por el tema migratorio, el narcotráfico y el futuro del libre comercio. México está en una categoría especial. Y los aliados, que van a tener un impacto positivo, que son Argentina y El Salvador. Sobre todo Argentina, que podrá sacar ciertas ventajas de la excelente relación que existe entre Milei y Trump.
-¿Qué tipo de ventajas para Milei?
-En el caso argentino hay algo concreto, que es la negociación con el Fondo Monetario (FMI). Milei necesita y quiere un nuevo paquete del Fondo y Estados Unidos es de lejos es el mayor accionista del FMI, y un apoyo de Trump será muy importante para conseguir un nuevo paquete de financiamiento. Argentina tiene hoy un ambiente muy pro-business, con las reformas que está impulsando Milei. Él también tiene una muy buena relación personal con Elon Musk, que parece que va a tener un papel clave en la nueva administración. Entonces, Milei está muy bien colocado con la administración norteamericana ahora.
La pregunta para Chile es qué va a hacer para traer la inversión norteamericana, frente a una competencia argentina que va a ser fuerte.
-¿La preocupación de Chile debería estar enfocada ahí?
-En Chile, como en otros países, no están muy acostumbrados a que Argentina sea un competidor eficaz o fuerte. Ha estado en crisis tantos años que no se la tomaba muy en serio como competencia. Pero eso ya cambió radicalmente. Milei ya avanzó la ley RIGI, que ofrece muchas ventajas a la inversión extranjera. Ha desregulado fuertemente su economía y ahora se verá muy beneficiada por la relación con Trump y Musk. Ahora hay muchas razones para invertir en Argentina que antes no existían. Por supuesto que en Argentina hay muchos problemas. Pero hay una importante posibilidad de que se reactive y vuelva a ser un competidor fuerte.
Si yo estuviera en Chile estaría pensando mucho esto, cómo competir con Argentina.
–En Chile hay muchas quejas del mundo empresarial tanto nacional como extranjero por la excesiva burocracia y la gran lentitud para materializar las inversiones. ¿Hastá qué punto ese problema le va a jugar en contra en este nuevo escenario?
-He escuchado quejas de inversionistas y empresarios de que hay demasiados trámites, que los procesos son largos, que se tienen que agilizar. Nunca hay que olvidarse que las decisiones de inversión son una cuestión de escoger destinos. Hay siempre diferentes opciones, cada empresa, cada país tiene alternativas para invertir. Chile está compitiendo. Pero insisto: lo que debe preocupar a Chile es la competencia argentina. Argentina está desarrollando muy fuertemente su sector minero, no solamente en el tema del litio, sino también en el cobre.
-¿A qué áreas hay que ponerle atención en Chile?
-Podría haber un gran interés en que empresas norteamericanas inviertan en el litio chileno, muy importante para las baterías. Pero es importante subrayar que acaban de comenzar la construcción de una nueva mina de litio muy grande en Estados Unidos. Se están dando cuenta de que tenían mucho más litio en su territorio de lo que pensaban.
Pero el litio chileno sigue siendo muy competitivo y muy accesible para Estados Unidos. También se van a fijar mucho en asuntos estratégicos como puertos, cables submarinos y otros temas. Van a preocuparse de que China no se meta en infraestructura estratégica, que podría comprometer la seguridad de los norteamericanos. En Washington no están contentos con el desarrollo -a partir de capitales chinos- del puerto de Chancay, en Perú, que se inaugura esta semana.
-El gobierno chileno está lejos del ideario de Trump. ¿Qué impacto puede tener eso?
–Trump no sabe mucho de la política chilena, ni tampoco le va a interesar mucho. Chile, tanto como los otros países de la región, aparte de México y Argentina, va a estar en una categoría intermedia, ni muy aliado ni muy problemático. Su mirada va a estar en China. Chile podría tener más dificultades en el tema de China, porque seguramente Trump volverá a presionar a los países latinoamericanos para reducir su dependencia de ese país y hacer más negocios con Estados Unidos.
El presidente Boric se ha mostrado capaz de ser pragmático en sus actuaciones de política exterior. Por cierto, la línea que ha tomado en Venezuela, por ejemplo, le va a caer bien a Trump. Otros temas seguramente menos. Pero en algunas cosas puede haber coincidencias. Si Chile actúa con prudencia y respeto no va a tener tantos problemas. Los problemas de Trump no están Chile.
-¿Podría Estados Unidos intentar desplazar a China en estos sectores estratégicos que se desarrollan en Chile?
-A los norteamericanos no les gusta la fuerte relación económica de América Latina con China, pero hasta ahora han ofrecido muy poco como alternativa. Ese punto se le ha hecho ver reiteradamente a Washington: no podrán seguir regañando o presionando a los países del continente a no hacer negocios con Beijing si no ofrecen alternativas más atractivas.
-Se ha señalado que uno de los problemas que puede tener Chile es que actualmente es un pasadizo de inmigración. Es decir, los migrantes vienen a Chile y luego se van a Estados Unidos. ¿Podría afectar eso el funcionamiento de la Visa Waiver con la llegada de Trump?
–Trump está mucho más centrado en México, porque desde México cruza la inmensa mayoría de los migrantes que van a ir a Estados Unidos. El número de los que vienen desde Chile es relativamente pequeño. Pero los venezolanos que han llegado a Chile ya no tendrán la opción de entrar a EE.UU. tan fácilmente como antes. Entonces, va a haber un mayor flujo de migrantes hacia América Latina, de cubanos, venezolanos, nicaragüenses.
-¿Y Venezuela?
-A Trump le interesa mucho Venezuela. Eso es algo que no logró resolver en su primer mandato. Venezuela sigue siendo un punto de entrada a América Latina para Rusia, China e Irán, y por eso es un foco de inestabilidad para EE.UU. Con certeza absoluta va a buscar una solución a ese tema.
-Mirando a América Latina en su conjunto ¿qué es lo que consideras más probable vaya a ocurrir durante el gobierno Trump?
-Con Trump siempre hay que distinguir con cuidado lo que dice de lo que realmente va a hacer. Dicho eso, en América Latina hay dos cosas centrales. Una es el tema del comercio. No va a haber nuevos pactos de libre comercio y creo que México va a tener problemas para renegociar el T-MEC, el tratado de libre comercio. Además, se van a limitar las oportunidades de nearshoring (estrategia de externalización por la que una empresa transfiere parte de su producción a otros países, localizados en destinos cercanos).
El también ha prometido mucho en el tema de la inmigración, y va a tener que hacer algo. No creo que vaya a deportar 11 millones de inmigrantes de una sola vez. Es logísticamente imposible. Pero seguramente impulsará deportaciones más bien simbólicas de algunos miles de inmigrantes, lo que va a desatar pánico. Y se va a complicar mucho más el paso por sus fronteras.
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