El módulo 89 del Centro de Cumplimiento Penitenciario (CCP) Biobío se ha transformado en las últimas semanas, en la práctica, en un “módulo CAM”. Sus 4 ocupantes son sindicados como miembros de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), el grupo radical más antiguo del sur, cuyo primer atentado se remonta a la quema de 3 camiones en Lumaco, en 1997.
El primero en llegar fue su cofundador y vocero, Héctor Llaitul, 54. El jueves 25 de agosto el tribunal lo envió al penal ubicado en el camino a Penco, en Concepción, tras su formalización de cargos por infracciones a la Ley de Seguridad del Estado, entre otros delitos.
Fue destinado al módulo 89, donde pasa encerrado 14 horas al día en una celda individual. La celda tiene 1,95 metros de ancho por 3,3 metros de largo, cuentan cercanos al penal. Tiene taza del baño, lavamanos y un colchón ignífugo de una plaza sobre una litera de cemento, para evitar que los internos la enciendan. Como al resto de la población, dicen estas fuentes, le dieron 3 frazadas al entrar.
Entre las 8:30 y 9 am puede salir a desayunar a un comedor de la cárcel. Al mediodía almuerza y a 5:30 pm, come antes de volver a su celda. Luego le dan una “colación nocturna”, dicen conocedores de su situación carcelaria, que puede comer en soledad.
El jueves 1 de septiembre fueron enviados a ese mismo penal Ernesto Llaitul, 26, junto a Esteban Henríquez y Ricardo Delgado. La fiscalía los formalizó por su presunta responsabilidad en el incendio de un camión y el homicidio frustrado de los conductores de otras 2 máquinas, ocurrido la madrugada del 9 de septiembre de 2021, en la comuna de Los Ángeles. El ataque lo reivindicó el Órgano de Resistencia Territorial (ORT) “Toño Marchant” de la CAM.
La jueza Soledad García resolvió dejar a los 3 en prisión preventiva, por considerar que su libertad era un peligro para la seguridad de la sociedad, y enviarlos al CCP Biobío. Gendarmería decidió que se quedaran en celdas individuales del módulo 89, donde hasta entonces Llaitul era el único ocupante. Allí pasaron su cuarentena preventiva por la pandemia.
Ernesto Llaitul había sido detenido el día anterior en Tirúa, noticia de la que se habría enterado su padre poco después. Entonces pidió a los Gendarmes que lo custodiaban llamar por teléfono a su familia, pero estos le dijeron que no, ya que estaba en hora de encierro, dijeron conocedores de los diálogos. Estas fuentes cuentan que sólo pudo hacerlo el jueves 1 por la mañana, desde un teléfono público del módulo.
El líder de la CAM ha recibido escasas visitas, limitadas a su círculo familiar, cuentan conocedores de su rutina. Ya que tiene el mismo régimen que los otros internos de su módulo, puede compartir con su hijo en las áreas comunes de la cárcel.
El abogado Rodrigo Román, quien los representa a ambos, ha asegurado que los cargos en contra de sus defendidos serían montajes motivados políticamente.
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