¿Hay suficiente “hambre” por el crecimiento económico? Las oportunidades están. Elon Musk acaba de anunciar a los inversionistas que el gran obstáculo para producir sus robots es la restricción de China para vender tierras raras a Estados Unidos. Cada uno de los Optimus necesita 3,5 kilos de imanes de neodimio, elemento químico que podríamos estar produciendo en Chile desde hace rato.
La causa principal de este “problema de los imanes” radica en la reciente decisión de China de suspender las exportaciones de metales pesados de tierras raras y los imanes fabricados con estos materiales. Esta medida, con efecto inmediato desde el 4 de abril, se implementó como respuesta al aumento de los aranceles impuestos por Trump a los productos chinos. Dicho país ha señalado que estas restricciones son una práctica internacional común para proteger la seguridad e intereses nacionales, dado que estos materiales tienen usos tanto civiles como militares.
Musk comentó que China necesita garantías de que el uso de estos imanes por parte de Tesla no sea con fines militares, lo cual, según él, “obviamente no es el caso”, ya que “simplemente son para un robot humanoide”. Agregó que lamentablemente la producción de robots avanzará “tan rápido como el componente más lento y menos afortunado de todo el conjunto”.
La fabricación de robots como Optimus requiere numerosos motores eléctricos pequeños, uno o varios por articulación (por ejemplo, para el movimiento de los brazos), que utilizan imanes especiales.
Datos públicos muestran que un solo robot requiere más de 40 servomotores (convierten señales eléctricas en movimientos mecánicos), cada uno con entre 50 y 100 gramos de imanes, lo que resulta en un consumo total de entre 2 y 4 kilos. Por ejemplo, cada unidad de Optimus de Tesla necesita aproximadamente 3,5 kilos de imanes de NdFeB (fórmula química de los imanes de neodimio).
Ante esta concentración del suministro y los riesgos asociados, se están explorando esfuerzos de diversificación fuera de China. Y ahí es donde aparece nuestra gran oportunidad. En Chile, el proyecto “Módulo Penco”, liderado por la canadiense Aclara junto a su socio chileno CAP, se presenta como una iniciativa de vanguardia, que nos pondría como país en el mapa geopolítico mundial. Es, además, un proyecto muy diferente a la minería tradicional, porque se trata de depósitos de arcillas iónicas que contienen una combinación ideal de tierras raras.
Recordemos que Aclara también es dueña del proyecto Carina, en Brasil, cuyos permisos de operación han avanzado mucho más rápido que en Chile.
Así los ambiciosos planes de producción de robots humanoides de Tesla se enfrentan actualmente a un obstáculo crítico debido a la dependencia de los imanes de tierras raras procedentes de China y las restricciones a la exportación impuestas por el país asiático. Esto muestra la vulnerabilidad de las industrias de alta tecnología a las disrupciones en la cadena de suministro global y los factores geopolíticos.
Esa debilidad es precisamente nuestra oportunidad. Pero aquí nos seguimos demorando. ¿Hay verdadera “hambre” por crecer económicamente? Si fuera así esta es nuestra oportunidad para negociar con Trump y con Musk, y poner a Chile en el tablero geopolítico mundial.
Aranceles de Trump: Carga de contenedores cae a niveles de la pandemia. https://t.co/cw5a8aGXxO
— Ex-Ante (@exantecl) April 25, 2025
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