Junio 20, 2026

Magnífica humanidad: la Universidad en tiempos de IA. Por Claudia Bascur y Ruth Espinosa

Vicerrectora de Transformación Digital / Doctora en Filosofía y directora de Formación General de la Universidad Andrés Bello

La inteligencia artificial puede ayudar a construir mejores universidades, pero no puede reemplazar su misión más profunda. Puede apoyar la docencia, pero no sustituir la interacción y el valor de la comunidad, puede acelerar la investigación, pero no decidir qué merece ser investigado, puede producir respuestas, pero no formar conciencia.


¿Cuál es la razón de ser de la universidad cuando la tecnología avanza más rápido que la capacidad de la sociedad de comprenderla?

John Henry Newman la definió como un “lugar de enseñanza del saber universal”, Ortega y Gasset postulaba que la Universidad debe transmitir el “sistema de ideas vivas” que permitan comprender el propio tiempo. Todas estas miradas tienen un elemento común: la Universidad no solo prepara científicos de nicho o profesionales para el trabajo, sino que está llamada a dotar de sentidos el saber y el hacer mismo.

La IA puede personalizar aprendizajes, acelerar descubrimientos, ampliar apoyos, mejorar servicios y simplificar procesos. Pero también plantea dilemas profundos: qué pasa con la verdad cuando la tecnología es quien produce las respuestas; con el empleo, cuando gran parte de los trabajos se pueden automatizar, y con la equidad cuando no todos tienen acceso.

Magnifica Humanitas profundiza esa misma preocupación desde una clave ética y espiritual: la tecnología “no es neutral”, porque tiene el rostro de quienes la diseñan, financian, regulan y usan.

Desde esa perspectiva, el sentido más tradicional y originario de la Universidad como cuna del florecimiento humano es insustituible. No basta con capacitar en herramientas, actualizar reglamentos o reaccionar a preocupaciones por la integridad académica. La Universidad debe formar criterio: enseñar a usar IA, sin renunciar a formar seres humanos capaces de concurrir en una comunidad de pensamiento, de formar parte de un “discernimiento compartido”, desde un “lenguaje común” que nos permita plantearnos como sociedad las preguntas más relevantes, las del sentido de lo humano, la verdad, la dignidad, la justicia y el bien común.

Magnifica Humanitas advierte contra el riesgo de una nueva Babel: una construcción poderosa, homogénea y autosuficiente que termina sacrificando la dignidad en nombre del rendimiento. Frente a ello propone otro camino: ser “constructores de comunión, no arquitectos de Babel”.

Esa imagen interpela directamente la Universidad, que debe ser un espacio donde la tecnología se ponga al servicio de la verdad, la dignidad, la justicia y el bien común y donde la innovación no avance desligada de la pregunta por el sentido. En tiempos de respuestas instantáneas, la Universidad ha de cultivar preguntas profundas. En tiempos de productividad acelerada, debe recordar que no todo lo eficiente es justo, ni todo lo técnicamente posible es humanamente deseable.

Magnífica Humanidad es la afirmación de que el ser humano tiene una dignidad que no puede reducirse a ningún algoritmo ni utilidad. Desde esta base, la Universidad tiene mandatos claros: formar el juicio y cultivar saberes, capacidades y disposiciones que dan sentido y humanizan. Debe cultivar la ética como columna vertebral, porque si la IA amplifica nuestra capacidad de actuar, amplifica también la responsabilidad moral. Debe investigar la IA con independencia, audacia y actitud crítica.

La inteligencia artificial puede ayudar a construir mejores universidades, pero no puede reemplazar su misión más profunda. Puede apoyar la docencia, pero no sustituir la interacción y el valor de la comunidad, puede acelerar la investigación, pero no decidir qué merece ser investigado, puede producir respuestas, pero no formar conciencia. Por eso, mientras la tecnología se vuelve más capaz, la tarea universitaria será todavía más exigente: formar personas libres, responsables, críticas y plenamente humanas, que gobiernen su uso y lo orienten hacia el bien.

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