El problema. Cada semana, en todo el mundo, se publican cerca de 119 mil artículos científicos en revistas especializadas. De los aproximadamente 6 millones de papers anuales, de acuerdo con un artículo de The Conversation, entre 250 mil y 500 mil son fraudulentos. La inteligencia artificial y las redes organizadas de fraudes están “socavando la credibilidad de la ciencia”, dice la publicación, que advierte que durante los últimos años las investigaciones académicas falsas han proliferado y la “revisión por pares”, el proceso de control de calidad, ha sido permeado por la IA.
Todo lleva a ChatGPT. El modelo de OpenAI y otras herramientas de IA han potenciado las investigaciones fraudulentas, pero también —dice The Conversation— ChatGPT está siendo usado por los revisores de papers, que es la barrera que tiene la comunidad científica para controlar la veracidad del contenido de un estudio.
¿Soluciones posibles? En los últimos años han surgido iniciativas para combatir el fraude a través de la IA, como Problematic Paper Screener, que analiza 130 millones de artículos a la semana, y la comunidad científica ha pedido mayor control y ha propuesto endurecer las normativas de la revisión por pares. Pero no es suficiente.
Qué observar. Amazon presentó la mayor actualización de su asistente de voz, Alexa, desde 2014. Hace unos días, la compañía de Jeff Bezos anunció que Alexa+ (o Alexa Plus) incluye IA generativa y tiene la capacidad de convertirse en un asistente del tipo “agente de IA”, es decir, incluye razonamiento avanzado, puede ejecutar acciones por sí misma y memoria de contexto. ¿Llega Amazon demasiado tarde a la carrera de la IA o, como consignó un artículo de Bloomberg, es Siri de Apple la que está peligrosamente rezagada?
Todo lo que ahora puede hacer. Inicialmente prevista para ser lanzada en 2023, esta actualización deja muy atrás a la anterior versión de Alexa, que podía ejecutar órdenes y ha sido usada más bien para programar canciones y averiguar el informe del tiempo.
Hacer rentable a Alexa. En sus 10 años de vida, el asistente de voz no ha cumplido con las expectativas económicas de la compañía de Bezos, que con su salida buscaba aumentar las ventas de la plataforma de Amazon y otros productos y servicios de la empresa. Después de una inversión de más de ocho mil millones de dólares a Antropic para concretar Alexa +, el retorno es un imperativo.
¿Y Siri? Si bien Apple ha incorporado funciones de IA (Apple Intelligence) a su asistente de voz, la evolución de Alexa podría dejarlo rezagado. Y así lo planteó también Mark Gurman, periodista especializado de Bloomberg:
Panorama general. La seda de araña sintética, que desde hace unos años se está produciendo de forma más bien acotada para áreas como la automovilística, aeronáutica y textil, podría dar un salto hacia la comercialización a gran escala. La empresa AMSilk, una de las pioneras en este ámbito, se asoció con la japonesa Ajinomoto Group para acelerar su meta de convertirse en un proveedor industrial de biomateriales hechos de proteínas en base a seda de araña.
Microorganismos reproductores. La seda de araña es más fuerte que el acero y tiene gran elasticidad, pero su cultivo natural a nivel industrial es imposible. La producción artificial, en cambio, ya es un hecho.
Biodegradable sin microplásticos. Presentado como un producto sostenible, tiene una serie de beneficios medioambientales que han convencido a empresas como Ajinomoto y otros inversores de AMSilk y de las demás startup que están produciendo este material.
Bajar costos. Uno de los desafíos que enfrenta la producción industrial de este material sintético que podría reemplazar al nailon o al poliéster, son los costos: un kilo puede valer entre 35.000 y 50.000 dólares.
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— Ex-Ante (@exantecl) February 28, 2025
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