La Resolución Exenta N° 2551 del 11 de marzo de este año solicita a las compañías —y en particular a los directorios de sus matrices— establecer y difundir los procesos mediante los cuales se designan a los directores en las sociedades filiales. Lejos de ser una carga regulatoria más, esta exigencia representa una gran oportunidad para que las empresas se vuelvan más competitivas.
El buen governance es la base para atraer talento. Así, quienes integran los directorios tienen ante sí la excusa perfecta para dejar atrás una postura meramente reactiva frente a la regulación y asumir un liderazgo que beneficiará a toda la organización: ejecutivos, accionistas, clientes, proveedores y comunidades.
La profesionalización del rol directivo en filiales no es solo un ejercicio de buena gestión; es también un pilar de la transparencia y de la excelencia operativa. Empresas con directorios activos, informados y exigentes cuentan con mejores controles internos, previenen riesgos y logran una mayor alineación estratégica. Este esfuerzo eleva los estándares y la reputación de la compañía, haciéndola mucho más atractiva para ejecutivos que buscan organizaciones con visión, espacios de desarrollo y liderazgo moderno.
Un directorio de matriz que desafía a su plana ejecutiva a participar en la gobernanza de sus filiales está, en los hechos, invirtiendo en su desarrollo profesional. Involucrarse en proyectos de gobierno corporativo, transparencia y relacionamiento con stakeholders es, para la alta administración, una verdadera escuela que potencia sus capacidades. Quienes asumen estos retos enriquecen su perfil y se preparan para liderar grandes compañías en el futuro, o bien para incorporarse a los directorios de las matrices.
La profesionalización y modernización de los directorios en filiales no solo es una señal de madurez y confianza hacia el mercado; también es sinónimo de compañías más sólidas, responsables y capaces de generar valor sustentable para todos sus públicos. Los accionistas y socios ven protegida su inversión, mientras que clientes y proveedores se benefician de relaciones más transparentes, predecibles y orientadas a la excelencia.
El desafío es claro: la gestión de directorios que promueve la CMF, más allá de una exigencia normativa, puede transformarse en una plataforma de desarrollo, innovación y atracción de talento. Que esta columna sirva como recordatorio para preguntarnos, desde hoy, cómo nos estamos preparando y qué tan en serio tomamos la enorme oportunidad que tenemos frente a nosotros. El verdadero liderazgo en la era del talento comienza en la sala de directorio.
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Más mujeres en los directorios: ¿una cuota o el impulso para una nueva forma de liderar? Por Constanza Ossa. https://t.co/9T8K0IfIs9
— Ex-Ante (@exantecl) August 7, 2025
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