Me ha sorprendido que, políticamente, se esté levantando ruido contra los directivos y técnicos del Coordinador Eléctrico Nacional (CEN), que durante años han ejecutado sus labores con independencia y excelencia técnica. Ahora, frente a una falla clara de una empresa específica, parece se pretende sean chivo expiatorio de la serie de otras fallas, también específicas, de otras empresas en la recuperación del servicio, y también del regulador en las normas (hechas u omitidas) que han ido diseñando un sistema estructuralmente más débil que el que teníamos antes.
El CEN no es el dueño de las instalaciones, ni ejecuta sus mantenimientos, ni es responsable si sistemas completos de comunicación o coordinación pertenecientes a empresas fallan. El CEN coordina las operaciones, y es prematuro pedir renuncias a sus profesionales sin un informe que diga qué empresas y cómo fallaron, o cual fue el alcance de esas fallas o como afectaron la demora en reponer el servicio. También urge saber hasta qué punto decisiones y regulaciones pasadas (o la falta de ellas) han afectado la estructura del sistema y las capacidades de éste para reaccionar. Aquí van 3 preguntas inevitables.
Hay fallas estructurales evidentes que deberían haber sido corregidas por el regulador. Y hay fallas específicas que parece son responsabilidad de las empresas y que deberán ser clarificadas. Pero parece que algunos políticos quieren sancionar sólo al que coordina, quizá para que pasen más desapercibidas las fallas del regulador y las empresas, o quizá para que en el futuro los coordinadores tengan presente que al coordinar es mejor ser menos independiente y hacer más caso a los políticos.
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