La primera parte del libro Soldados de una guerra que no fue, del escritor Ricardo Avello, tiene un título muy apropiado para lo que se relata en las siguientes 443 páginas: Camino al infierno. Esa era la ruta que emprenderían en los próximos dos años 200 jóvenes -sin ninguna instrucción militar- que se presentaron en el Regimiento de Infantería N° 6 “Chacabuco” de Concepción para recibir un entrenamiento relámpago y brutal. La inmensa mayoría tenía 18 años y, como suele ocurrir a esa edad, no tenían la menor idea en que se estaban metiendo ni el costo que pagarían.
La de Avello no es una obra de análisis histórico o militar del Conflicto del Beagle, que en 1978 por pocas horas no llevó a una guerra entre Chile y Argentina y que después mantuvo en vilo a ambos países por otros cuatro años. La solución surgió después de que las FFAA argentinas invadieron las Malvinas y fueron derrotadas por Inglaterra.
Es un relato novelado de la experiencia que el autor vivió como recluta en ese período. Experiencia que incluyó pruebas que un civil jamás se imaginaría capaz de soportar, como ejercicios de campo de prisioneros, donde se simulaban con extremo realismo los apremios que recibirían de las fuerzas enemigas en caso de ser capturados.
Como queda claro en todo momento, se trataba de alistar para una guerra sin cuartel a jóvenes que -si no eran entrenados con todo el rigor militar- no serían capaces de durar más que algunos minutos en un conflicto militar. Una anécdota: el libro confirma la sensación de que los sargentos son iguales en todo el mundo.
Pero la obra no es un catálogo de pruebas brutales. Entre otras descripciones, también incluye las historias personales y los momentos de camaradería que se forjan cuando se comparten momentos de tensión y adversidad. Muchos siguen siendo amigos hasta el el día de hoy y se reúnen para recordar una y otra vez ese período. En eso se destaca la capacidad de Avello para amenizar el texto, sin distorsionar el rigor de la experiencia que a él y a sus compañeros les tocó vivir y que ahora parecen inverosímiles.
Según cifras oficiales, en la crisis con Argentina el Ejército chileno contaba con una dotación de 30.000 efectivos profesionales, a los cuales se sumaron otros 50.000 reclutas, como el autor del libro. Tal como se relata en Soldados de una guerra que no fue, es muy difícil, sino imposible que la inmensa mayoría de ellos hayan salido de esa experiencia -física y mentalmente- tal como entraron.
Es un libro vale la pena leerlo porque muestra sin adornos y en forma amena una parte de la historia de Chile desde una perspectiva poco abordada. Y también porque sirve de advertencia para quienes todavía ven un conflicto bélico como algo impregnado de romanticismo. Las 443 páginas de Soldados de una guerra que no fue se cierran con el alivio de saber que finalmente las gestiones diplomáticas evitaron una guerra que habría marcado a ambos países por muchas generaciones.
Ficha:
Soldados de una guerra que no fue
Ricardo Avello
443 páginas
Editorial D-PAPEL
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