Panorama general. Compró las piezas por eBay, luchó contra las huelgas de correo de Canadá y usó la IA Claude Proyects para ensamblar su experimento: un fusor nuclear que produce plasma. El proyecto, que lo concretó en apenas cuatro semanas, le costó en total 2.000 dólares. El estudiante de matemáticas de la Universidad de Waterloo, Canadá, Hudhayfa Nazoordeen, usó sus vacaciones para avanzar “por diversión” en un dispositivo que es un “embrión” de lo que han perseguido “las empresas y los gobiernos más poderosos del mundo, dedicando décadas de investigación y una inversión de miles de millones de euros, para poder convertir la fusión nuclear en realidad”, dice 20minutos.
En su pieza y sin experiencia en hardware. Nazoordeen no sólo no pretende dedicarse a la física nuclear, sino que además nunca antes había experimentado ni trabajado en proyectos de energía. Lo hizo porque lo entretenía intentarlo y transmitió en vivo, desde su pieza, el montaje. “Pude demostrarme a mí mismo que podía hacerlo”, dijo a Business Insider.
Prototipo de reactor de fusión nuclear, no fusión nuclear. Si bien el proyecto de fusor nuclear de Nazoordeen es capaz de generar plasma -que constituye la primera fase de un reactor-, no logró la fusión nuclear ni un reactor operativo, precisa 20minutos.
La paradoja científica. Este proyecto no solo evidencia la paradoja de un estudiante creando un prototipo en su pieza mientras los mayores centros de investigación del mundo invierten miles de millones de dólares en reactores gigantes. También subraya cómo la inteligencia artificial está transformando la manera en que se están abordando los desafíos científicos.
Qué observar. Encontrar un nuevo material es largo, lento y muy costoso. Y la forma de descubrirlo es seleccionar materiales existentes que, combinados o fusionados de otra forma, generen una alternativa innovadora. Este método apenas ha cambiado a lo largo de la historia. Sin embargo, las herramientas de inteligencia artificial para el diseño de materiales están transformando radicalmente este paradigma, invirtiendo el orden del proceso y acelerándolo de forma exponencial. Una de ellas es MatterGen, lanzada recientemente por Microsoft, que transforma cómo se conceptualizan, diseñan y se producen materiales.
Los primeros resultados. Según Microsoft, ya ha probado con éxito uno de sus descubrimientos, el TaCr2O6. En conjunto con el Instituto de Tecnología Avanzada de Shenzhen, de la Academia de Ciencias China, sintetizaron el nuevo material y las propiedades medidas coincidieron en un 80% con las predicciones de la IA.
La dura realidad. Si bien MatterGen acaba de ser presentada, Microsoft no es la única compañía que está trabajando en esta área: Google, Meta y Amazon, también han estado invirtiendo en la generación de nuevos materiales y ya tienen resultados.
Una nueva realidad. El foco de gran parte de la investigación en nuevos materiales, así como la prioridad estratégica en los mercados globales, se centra en desarrollar alternativas al litio que permitan mejorar la calidad, reducir costos y optimizar el rendimiento de las baterías.
Qué observar. Dos estudios presentados en 2022 ante la FDA sellaron el futuro del tinte alimentario Rojo Nº3. La Administración de Alimentos y Medicamentos anunció la semana pasada su decisión de prohibir ese colorante artificial en alimentos y medicamentos orales debido a que las dos investigaciones demostraban que su alta ingesta provocaba cáncer en ratas de laboratorio. El aditivo ya había sido prohibido por la FDA en 1990, por las mismas razones y a partir de similares estudios, para su uso tópico (cosméticos y medicamentos).
¿Por qué la FDA esperó 30 años? Si bien la misma FDA dijo que no hay evidencia de que el tinte cause cáncer en humanos, sino solo en ratas, debe ajustarse a la Cláusula Delaney que la obliga a prohibir cualquier aditivo que cause cáncer en humanos o animales. Una cláusula que se promulgó en 1960 y hasta ahora había sido aplicada parcialmente.
California y otros. En 2023 California anunció que prohibía (a partir de 2027) el Rojo Nº 3 y otros 3 aditivos alimenticios (aceite vegetal bromado, bromato de potasio y propilparabeno) por su vinculación con problemas neuroconductuales en los niños. Buena parte de la Unión Europea, Australia y Nueva Zelanda también han prohibido este tinte.
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— Ex-Ante (@exantecl) January 17, 2025
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