Hay una cuestión incómoda que pocas organizaciones se atreven a enfrentar a tiempo: ¿qué pasa cuando el CEO anuncia su salida y nadie está preparado?
Y la respuesta es simple: se pierde valor, se puede fracturar la confianza interna y se abre una ventana de vulnerabilidad que los competidores pueden aprovechan sin pudor.
Un reciente estudio global que hicimos lo confirma: la mayoría de los cambios de CEO siguen siendo demasiado tardíos, poco planificados y peor comunicados. Lo sorprendente es que no hablamos de empresas pequeñas, sino de corporaciones enormes, con gobiernos corporativos sofisticados… al menos en el papel.
Esto es la paradoja del liderazgo moderno: todos saben que deben planificar la sucesión, pero casi nadie lo hace bien
Durante años hemos repetido que la sucesión del CEO es “la decisión más estratégica de un directorio”. Sin embargo, los datos muestran otra realidad:
Es decir, la sucesión falla por razones humanas más que por razones técnicas: egos, silencios, temores, falta de transparencia y la tendencia a pensar que “todavía queda tiempo”.
Un CEO que anuncia su salida sin haber preparado su reemplazo es como un piloto que avisa que va a saltar en paracaídas… con el avión en pleno vuelo.
El estudio revela además algo muy claro: cuando los directorios reaccionan tarde, pierden capacidad de influencia. En ese escenario, el CEO saliente termina teniendo más control del que debería, y el CEO que llega hereda un ciclo ya debilitado, con un equipo nervioso, debilitado y muchas veces dividido.
En Chile esto es especialmente crítico. En mercados más grandes —Estados Unidos, Reino Unido— la rotación ejecutiva es parte del ecosistema corporativo. Aquí, en cambio, la salida de un CEO puede convertirse en un evento político interno, donde cada movimiento se observa con lupa y donde el talento escasea.
La improvisación, en este contexto, no solo es mala práctica: es un riesgo estratégico.
Para más noticias de Economía en Ex-Ante, clic aquí.
Publicaciones relacionadas
Codelco no necesita un dueño ausente. Necesita un dueño responsable y un directorio con autoridad real para decirle que no, porque el cajero automático terminará quedándose sin dinero.
El rastro que antes se evaporaba hoy distingue al directorio que ejerció criterio del que solo lo aparentó. Los buenos directorios nunca temieron ser leídos. Ahora, simplemente, lo serán.
Si los retornos económicos del título universitario no son como antes (era imposible que se mantuvieran tan altos), debemos preguntarnos por qué la demanda por educación superior no ha cedido en la misma proporción. ¿Por qué las familias siguen considerando la universidad como un objetivo prioritario?
La apertura hacia modelos internos bien diseñados es una herramienta necesaria para que el capital de la banca refleje con precisión sus riesgos subyacentes. Optimizar el uso del capital bancario no debe ser sinónimo de ahorro de capital, sino de un capital bien gestionado.
Una política genuinamente progresista debe anteponer el interés nacional a las servidumbres del partidismo. Es lo que se jugará en los próximos meses, cuando el país procure salir del estancamiento y estimular el crecimiento económico en un contexto difícil, agravado por los enormes daños causados por los temporales.