Septiembre 3, 2021

Opinión: La extrema izquierda arremete contra su enemigo principal, el Banco Central. Por Jorge Schaulsohn

Ex-Ante
Agencia Uno.

Que nadie se confunda ni llame a engaño: estamos ad-portas de una “revolución constitucional” impulsada por la extrema izquierda que sustenta la candidatura de Gabriel Boric. El objetivo es el cambio profundo y total del modelo de desarrollo vigente en el país desde el inicio de la transición.

Señal de alerta. La arremetida de la extrema izquierda contra el Banco Central debe ser tomada como una señal de alerta de su férrea voluntad y decisión de desmantelar los cimientos del sistema.

  • La próxima fase de este proceso es la conquista del poder político con el triunfo de su abanderado en las elecciones presidenciales y, de ser posible, el control de la mayoría parlamentaria. Un objetivo que, según las encuestas y dependiendo como se resuelva el problema de las inscripciones de las candidaturas de Apruebo Dignidad en el Servel, estaría al alcance de la mano ya que Gabriel Boric lleva la delantera con 25% de intención de voto, de acuerdo a Criteria.
  • La revolución que pretende Apruebo Dignidad  pasa por desechar el actual modelo que privilegia una economía abierta al mundo, la  iniciativa de los privados por sobre la intervención estatal en la producción de bienes, servicios y generación del empleo, otorgándole al Estado un rol fundamental en el proceso productivo con énfasis en la redistribución de los ingresos.
  • Se trata de un modelo que relativiza la importancia del crecimiento económico y las políticas de responsabilidad fiscal. En vez de eso, la prioridad es procurar el bienestar de los ciudadanos con mayor gasto fiscal. Una mezcla del modelo argentino peronista con tibios resabios de la moderación heredada de la transición y el trauma de la Unidad Popular.
  • Debo aclarar desde ya que en una democracia es totalmente legítimo poner sobre la mesa un proyecto de cambios revolucionarios drásticos que busquen sustituir el sistema imperante utilizando para ello los mecanismos constitucionales.

Ninguna constitución es neutral. La cubana consagra el socialismo como régimen económico y social, la norteamericana el capitalismo extremo, la francesa un estado de bienestar. De igual forma la nuestra  sustenta una economía de libre mercado y un estado subsidiario. De allí que para materializar esta “revolución” se requiere que la nueva constitución despeje el camino, o elimine los obstáculos, que podrían impedir que se promulguen las leyes o se adopten las medidas administrativas que la revolución exige.

  • Este tira y afloja entre los objetivos de un gobierno revolucionario y la legalidad vigente lo vivimos en tiempos de la Unidad Popular. Muchas de las iniciativas del presidente Allende chocaron contra la constitución de 1925, con el trágico final que todos conocemos.
  • La lección aprendida (que no debe ser olvidada) de esta experiencia traumática es que los procesos “revolucionarios” tienen su dinámica propia y una vez que se generan las expectativas de cambios radicales la presión social sobrepasa los programas; la moderación inicial se hace insostenible y surgen grupos más radicales que desde el interior del régimen exigen “avanzar sin transar”.
  • Es muy importante que se entienda que votar por Boric no es votar por una persona o por  programa, sino por un “proceso revolucionario” que no se sabe en que puede terminar. Por eso las declaraciones moderadas del candidato sobre el Banco Central hay que tomarlas con beneficio de inventario.
  • A diferencia de lo que pasó en tiempos de Allende, hoy está funcionando una Convención Constitucional que puede cambiar las reglas de juego y despejar totalmente el camino hacia la revolución que pretende la extrema izquierda.
  • La revolución de Boric necesita modificar las normas constitucionales que regulan el Banco Central, hoy guardián de la estabilidad económica y control de la inflación, pilares de una economía liberal. Bajo un gobierno “revolucionario” el Estado deberá gastar una tonelada de plata, que no tendrá, para cumplir las promesas de derechos sociales garantizados. Dinero que solo puede provenir del endeudamiento o emisión inorgánica, incompatibles con un Banco Central independiente, autónomo y no sujeto al control de los políticos.
  • La revolución de Boric necesita eliminar de la constitución  las leyes de quorum especial de modo que con una mayoría simple se puedan aprobar o derogar  todas las leyes que se estimen necesarias. Por ejemplo, la ley del estado empresario que limita la capacidad del Estado de incursionar en la producción de bienes y servicios y eliminar el control preventivo de constitucionalidad que hoy ejerce el Tribunal Constitucional.
  • La extrema izquierda corre con ventaja en la Convención porque no necesita mayoría para imponer sus puntos de vista; en virtud del principio de hoja en blanco basta con que no existan los 2/3 para mantener las instituciones cuestionadas.
  • El escenario más probable es que la nueva constitución cumpla con todas sus expectativas y que el árbitro supremo sea la ciudadanía en el plebiscito de salida que definirá el futuro de la nación y el destino del nuevo gobierno.

 

 

 

 

 

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