En el primer año de gobierno del Presidente Gabriel Boric, el ahora exsubsecretario de Relaciones Económicas Internacionales, José Miguel Ahumada, no mostró una línea estratégica consistente en su labor. Sus ideas iniciales era inviables, su equipo no tenía experiencia en la administración pública, pecaron de soberbia, se perdieron profesionales con experiencia en las materias más relevantes del programa, se nombraron directores de bajo perfil en las áreas bilateral y multilateral. En efecto, más allá de la entrada en vigencia del TPP11, y el cierre de las negociaciones con la UE, no hay grandes hitos. En el área multilateral la gestión es de continuidad, con caras y discursos similares a los de años anteriores en los foros como Apec.
Para este año los titulares que anunció el ex subsecretario apuntaban a negociaciones con Trinidad y Tobago, y con Emiratos Árabes Unidos. Se sumaba la búsqueda de la profundización del Acuerdo de Alcance Parcial con India, lo que lleva años en las prioridades de la Subrei.
No se señaló en ningún momento el seguimiento a los cambios radicales que están ocurriendo en el comercio global. El proteccionismo sin inhibiciones de Estados Unidos da una señal clara de ruptura del compromiso acordado en la Organización Mundial del Comercio y, con ello, las normas que rigen el intercambio de bienes y servicios entre los países.
En efecto, el menor peso de la OMC debilita las reglas para el comercio internacional y afecta relativamente más a los países en desarrollo y a Chile, dada nuestra gran dependencia económica de las exportaciones. Por otra parte, la profundización del conflicto entre Estados Unidos y China (nuestros principales socios comerciales) podría traducirse en una importante presión para limitar las relaciones económico comerciales con Sudamérica a la provisión de insumos básicos y recursos naturales. Por ello es tan importante la integración regional, y el avanzar hacia el desarrollo de sectores que apunten, por ejemplo, a la autosuficiencia sanitaria, o alimentaria y la generación de cadenas regionales de valor.
Lamentablemente la región arrastra una historia de fracasos en este tipo de iniciativas. Una de las diversas causas es que tendemos a exportar el mismo tipo de productos, por lo que el comercio intrarregional es relativamente bajo en comparación con otras zonas geográficas. Es ese elemento la base para la generación de cadenas regionales de valor y la transformación productiva para el desarrollo de bienes de mayor valor agregado en la región.
En ausencia de una Subrei capaz de incorporar el conflicto internacional en su estrategia 2023, y sin medidas para aumentar la resiliencia de nuestras exportaciones ante las fluctuaciones internacionales, nuestro país podría estar condenado a seguir exportando cobre y recursos naturales por un largo tiempo. Se trata de una situación compleja. Es un desafío no solo para la Subrei, sino que para el trabajo coordinado entre las agencias del Estado. La impronta que la subsecretaria Claudia Sanhueza le dé a la Subrei será fundamental para transitar y avanzar en un escenario comercial que se va moviendo hacia el regionalismo en torno a la geopolítica.
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