En América Latina, los sistemas de pensiones basados en el ahorro individual gestionan más de US$740 mil millones, de acuerdo a las estimaciones de Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP) para 2024, pero enfrentan retos: bajas tasas de interés, mercados volátiles por tensiones globales y una población que envejece, exigiendo financiar pensiones por más tiempo.
¿Cómo lograr rentabilidades que sean sostenibles en este escenario? Mientras la renta fija y variable, pilares tradicionales de los fondos de pensiones, no siempre cumplen las expectativas en un contexto de inflación persistente y un crecimiento regional proyectado en solo 1,8% anual hasta 2030 (FMI), los activos alternativos (AA) -capital privado, infraestructura, bienes raíces y fondos de impacto- emergen como una solución estratégica para diversificar riesgos, elevar retornos y alinear portafolios con las necesidades de largo plazo.
¿Por qué son esenciales los activos alternativos? Por tres razones:
Sin embargo, la adopción de activos alternativos en la región es lenta debido a restricciones regulatorias. En Chile, que gestiona US$200 mil millones (66% del PIB) vía AFPs, la inversión en activos alternativos creció del 2,8% en 2017 al 7% en 2024, pero sigue lejos del 20-30% de fondos globales como los de Canadá o Australia.
La reforma previsional chilena de 2025, con el aumento de cotizaciones y la introducción de “fondos generacionales” desde 2027, abre una ventana de oportunidad. Este esquema ajustará automáticamente las inversiones según la edad, favoreciendo a los activos alternativos en afiliados jóvenes que toleran más riesgo. Se espera que un nuevo régimen de inversión otorgue mayor flexibilidad para incluir activos alternativos locales, reduciendo costos y estabilizando portafolios para proyectos de largo plazo.
Incrementar la asignación a activos alternativos al 20% en los próximos años podría añadir un 1% anual a las rentabilidades, elevando las pensiones autofinanciadas hasta un 25% más. Esto crearía un círculo virtuoso: mayores ahorros financian el desarrollo, generando empleos y fortaleciendo el sistema.
El éxito dependerá de una regulación moderna y una transición ordenada. Si las AFP chilenas lideran esta apuesta, consolidarán a los activos alternativos como motor de mejores pensiones y desarrollo económico, sentando un precedente para América Latina. El ahorro individual no solo garantizará seguridad financiera, sino que será un pilar para un futuro próspero y sostenible.
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La eficiencia del gasto: una deuda pendiente. Por Carolina Godoy. https://t.co/Igt3QYpULk
— Ex-Ante (@exantecl) June 11, 2025
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