Julio 5, 2025

Eugenio Tironi: “El Socialismo Democrático está muerto”

Jaime Troncoso R. y Manuel Izquierdo P.
Eugenio Tironi, sociólogo y ensayista, analiza escenario político post primarias.

El sociólogo y ensayista, que fue uno de los presentadores del libro “Política sin trinchera” de Pepe Auth, proyecta una segunda vuelta con Jara y Kast y da por muerto el Socialismo Democrático. Además, asegura que los votantes obligados son “un bolsón de votos” para la candidata comunista al ser personas menos informadas y de raigambre popular.


-¿Cómo miras el resultado de las primarias? ¿Crees que se ha debilitado la socialdemocracia con el triunfo de Jara? ¿Es la victoria de un extremo?

-Es súper mala idea leer esto desde la idea de los extremos y el eje izquierda-derecha, que son paradigmas del pasado. Es como cuando se decía que si salía un hijo homosexual, salió fallado. En nuestras familias ya nos hemos acostumbrado a aceptar la mayor diversidad de opciones sexuales y de vida de nuestros hijos.

Los electores chilenos están actuando del mismo modo. No se dejan llevar por estigmas y etiquetas, no por la opinión de los analistas. Eligen en función de lo que les parece más genuino, auténtico y transparente. En ese sentido, Jara alcanzó esa votación extraordinaria que le permitió ganar la primaria, pero dentro de un universo bastante pequeño.

-Tú estuviste en los orígenes de la Concertación. ¿Qué crees que está pasando ahora con el Socialismo Democrático? 

-No está pasando, ya pasó. Es un proyecto que se ha tratado de revivir varias veces, con Lagos, Guillier y con Bachelet 2. Pero ese proyecto ya no tiene más cabida en la sociedad chilena. Fue sustituido, de un lado, por lo que fue el Frente Amplio, y ahora se ve desplazado por este pequeño, pero aguerrido, grupo de militantes comunistas capaces de organizar una campaña totalmente novedosa y transgénero, y ganar la elección.

-¿Está muerto, entonces, el Socialismo Democrático?

-Sí, el Socialismo Democrático está muerto. Pero, en verdad, es una criatura que nunca alcanzó a nacer. Fue un nombre que se le puso al hecho de que los militantes de esos partidos apoyaran a Boric en segunda vuelta y entraran al Gobierno, pero nunca fue un proyecto, nunca tuvo una dirección ni un programa. Y cuando se intentó, fracasó y comenzaron las fricciones. Esto fue un no nato.

El Socialismo Democrático, en lo que le resta, debiera encontrarse con el Frente Amplio, que son sus hijos naturales. Y un frenteamplismo que en su experiencia de gobierno se sintió muy cómodo gobernando con el Socialismo Democrático, y que quedó aún más damnificado en esta elección con el 9% de Winter.

-El PC no fue parte del grupo que apoyó la transición a la democracia, y hoy lideran la coalición oficialista con Jara como candidata. ¿Qué pasó en el intertanto? ¿Estamos olvidando el pasado?

-Así como hubo un eurocomunismo que rompió con la Unión Soviética, con el marxismo-leninismo y con la idea de salir de la OTAN en los años ’70, hoy tenemos este jaracomunismo, que no acaba de nacer, sino que viene generándose hace años, con líderes importantes como Camila Vallejo, quien de no haber estado con postnatal hubiese sido tan competitiva como Jara. Este nuevo tipo de comunismo tiene diputados y diputadas jóvenes, y fuerza en el mundo cultural y en las redes sociales. Sería ridículo seguir mirándolo con ojos de la Guerra Fría.

-Entre los analistas se comenta que una de las estrategias que permitió a Jara crecer fue “descomunizarse” e incluso evalúa suspender su militancia en el PC para representar a toda la coalición. ¿Crees que ese fue un factor relevante o lo que influyó fueron sus atributos?

-Ese es su estilo, y eso no se inventa. La confianza que genera no se conquista sino que se tiene, un poco como era Bachelet.
No es algo maqueteado. Ahora bien, es evidente que no tuvo ningún inconveniente de separarse de posturas muy relevantes para el PC, en materias como Cuba, Venezuela y el proceso constituyente. Pero, para ser competitiva, está comenzando, porque efectivamente las posiciones económicas del PC o las opiniones de dirigentes comunistas sobre los empresarios, son incompatibles con la posibilidad de que una persona con ese lastre sea competitiva.

-¿Qué tiene que hacer ahora para ampliar su base de apoyo entre los partidos y los electores?

-Jara tiene un respaldo popular natural, por su historia, trayectoria y forma de ser, porque viene genuinamente de Conchalí, y no está inventándolo. En ese sentido, a ella no le afecta el voto obligatorio, que es un bolsón de votos para Jara. En general, son personas menos informadas, menos políticas y de raigambre más popular, que ven en ella una especie de virgen laica.

Yo creo, en todo caso, que ella no tiene claro todavía cómo administrar esta sorpresa, porque nadie pensó, ni sus más fanáticos, que iba a ganar como ganó. Pero cómo administrar esto es difícil. Si ella lo proyecta moviéndose hacia el centro, se mueve hacia ninguna parte. Ella tiene que pensar cómo profundiza el tipo de rasgos que la convirtieron en este ícono del mundo popular.

-Más allá de aliarse o no con un partido u otro, porque eso no le renta…

-Nada, cero. Obvio que eso lo tiene que hacer, porque es un desde. Pero lo fundamental es lo que ella sea capaz de definir como mensaje y oferta programática. Tiene que prestar atención a lo que dijo Dani Rodrik, académico de Harvard, que plantea que el antídoto contra el populismo autoritario es el populismo de izquierda.

-¿Cómo ves el escenario en la oposición? Matthei ha caído en las encuestas y Kast aparece liderando ese sector.

-Hay una suerte de vaciamiento del centro. Cuando se dice que personas del centro que estaban en la Concertación se adhieren a Matthei es como el abrazo del oso, es la firma del requiem. Hoy ese centro al que tanto aludimos no existe, porque las personas quieren votar por opciones más claras y definidas, a partir de las cuales se pueden mover. Y esas opciones, nos guste o no, son Jara en la centroizquierda y Kast en la centroderecha. Todo lo que está en medio quedó offside.

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