-Muñoz Hoffman era el último que quedaba sin localizar de los cuatro fugados en 1996. Sin embargo, quedó libre en Bolivia. ¿Es un traspié para la justicia?
-Claro. De los cuatro que iban en el canasto, se sabía de tres: Patricio Ortiz, que obtuvo refugio en Suiza. Palma Salamanca, que está en Francia. Norambuena preso en Rancagua. Y no hay que olvidar al que va arriba del helicóptero, Raúl Escobar Poblete, el comandante Emilio, que está cumpliendo una pena en Chile. El último que quedaba sin localizar, Pablo Muñoz Hoffman pidió un salvoconducto en Bolivia para ingresar a Chile. Entonces el consulado le dio salvoconducto. Luego, cuando chequean, se dan cuenta de que tenía orden de captura. Y la policía Boliviana lo detuvo. Lamentablemente el martes lo liberó.
-¿A qué lo atribuyes?
-Evidentemente que son criterios distintos de los países. No hay un interés manifiesto de Bolivia de poder colaborar con Chile un poco más allá de la letra de la ley. Bolivia toma la decisión de liberarlo en espera de una solicitud de extradición. Pero era esperable que lo mantuvieran detenido. Ni siquiera le han dado al gobierno chileno tantos días de plazo para que solicite la extradición y mientras tanto lo retiene. Pablo Muñoz quizás está intentando regresar a Chile para regularizar su situación, por razones familiares. Probablemente hay un agotamiento de estos 28 años de prófugo.
-¿Hay una cierta mitología de esta “fuga del siglo”?
-Las fugas tienen un cierto aire romántico: es la libertad que vence a la prisión. Pero transforma a los fugados en fugitivos. No hay que olvidar la famosa serie que se llama El fugitivo de años atrás, en la cual hay un personaje que está siempre prófugo de la justicia. Y eso se transforma en una suerte de segunda prisión.
Porque si uno examina el destino de los que no se fugaron, todos están libres. Cumplieron sus condenas. Hoy día pueden caminar por cualquier ciudad de Chile como ciudadanos que han pagado su falta. En cambio, los fugitivos mantienen permanentemente abierta su condición de condenados.
-¿Dices que los frentistas que estaban en la cárcel el 96, que no se fugaron, están libres?
-Así es. Por ejemplo, Rafael Escorza, quien presta su casa cuando ahí está secuestrado Cristian Edwards, condenado a cadena perpetua. Escorza hoy día trabaja de conserje en un edificio de Santiago y lleva una vida totalmente normal. El que se fuga no recobra su libertad absolutamente. Pasa a ser un fugitivo de la justicia. Y eso lo persigue hasta que es recapturado. Palma Salamanca dice que cuando lo capturan en Francia se sintió liberado porque recuperó su identidad. Hay que imaginar estos 29 años de Hoffman. ¿Qué es lo que hizo? ¿Con qué identidad se movió? ¿Cómo logró subsistir?
-¿Luego de escapar la vida de un fugitivo puede ser una pesadilla?
-Claro, el efecto de la adrenalina que se produce inmediatamente después de la fuga, que además tiene gran espectacularidad y les da libertad, resulta no ser tal. Pero evidentemente que la condición de fugitivo es una condición que termina por golpear al propio prófugo. En el caso de Muñoz Hoffman, él quiere volver a Chile, no solo por su familia, sino probablemente a cumplir su pena para poder cerrar este ciclo. La justicia tarda, pero llega finalmente y se impone.
-¿Qué perfil tenía Muñoz Hoffman?
-No era de los líderes. El tiene un hermano fallecido que asaltó a un banco. El hermano se refugia en una casa, y ahí murió. Los más relevantes eran Mauricio Hernández Norambuena, autor intelectual del crimen de Guzmán, Ricardo Palma Salamanca, autor material y además partícipe del secuestro de Cristián Edwards y Escobar Poblete, arriba del helicóptero y quien participó en delitos sumamente graves. En esta fuga escaparon quienes realizaron los atentados más graves en el proceso de transición a la democracia. Esa es la gravedad de lo que ocurrió.
-¿Han cambiado las cosas en Gendarmería para evitar este tipo de fuga?
-Esta fuga fue posible porque la cárcel de alta seguridad que se diseñó para estos grupos, que siguieron activos después de la dictadura y se transformaron en un problema para la democracia, fue muy criticada. En esos años, esta cárcel no contó con el apoyo de los organismos de derechos humanos. Eso flexibilizó el régimen carcelario y posibilitó la planificación y finalmente la materialización de esta fuga, que sin duda fue inédita y espectacular. Eso hay que reconocerlo. Pero la raíz que permite que esta fuga se produzca es la flexibilización del régimen.
-¿La presencia del crimen organizado actualiza esta preocupación?
-Hoy día se habla de bandas que se articulan desde la cárcel para cometer diversos delitos y una fuga como la de 1996 eventualmente sería un desastre para la seguridad nacional. El crimen organizado requiere un régimen especial. Y no tiene que estar sujeto al cuestionamiento de organismos humanitarios que de repente en el tema de derechos humanos exacerban un poco un cierto purismo.
-Por lo demás el perfil del criminal cambió.
-Es un delincuente muy distinto al que había 25 o 30 años atrás. Mucho más audaz, mucho más sanguinario, mucho más cruel en sus delitos. En consecuencia, las medidas que se deben adoptar tienen que ser de acuerdo a ese perfil. El Código del Sistema Penitenciario chileno históricamente ha sido mucho más proclive a intentar el proceso de reinserción. Pero este delincuente duro que tenemos en nuestras cárceles es refractario a la rehabilitación. Por lo tanto, hay que adoptar medidas que son más punitivas que la reinserción.
Para más entrevistas, clic aquí.
Publicaciones relacionadas
Ningún político puede ignorar que los cuestionamientos más dañinos no son los que provienen de los adversarios, sino de quienes pertenecen al mismo sector, compartieron los mismos proyectos y conocen desde dentro sus fortalezas y debilidades. El expresidente Richard Nixon, tras perder la elección presidencial de 1960, escribió que “perder una elección duele más que […]
El gobierno tenía contemplado que la Fiscalía de Aysén solicitara el desafuero del parlamentario, acusado de fraude al fisco y para quien pide 12 años de cárcel. A su caso se podría sumar el desafuero de la senadora Camila Flores, por el mismo delito. Si esas medidas prosperan, el oficialismo perderá la mayoría en el […]
La llegada de Martín Arrau al Ministerio de Seguridad marcó un fuerte cambio en la evaluación de la gestión del Gobierno en el combate contra la delincuencia. El militante republicano, de total confianza de Kast, ha desplegado una agenda que combina acciones en terreno y reuniones, además de un énfasis en gestión.
El ministro del Interior, Claudio Alvarado, dijo que su “rol de opinóloga le permite decir lo que estime conveniente” y el ministro de Seguridad, Martín Arrau, la llamó a “informarse y no desconocer la realidad”. En el gobierno están complicados por la alta visibilidad mediática de Matthei, que es invitada frecuente a matinales, tiene un […]
La decana de la Escuela de Gobierno UAI y presidenta de la comisión asesora del Plan Chile Renace sostiene que la baja natalidad “es un problema país” y no responde a agendas de política contingente. A su juicio, un horizonte viable de trabajo es “desacelerar la caída y producir un alza parcial y sostenida de […]