-Tuiteaste que el gobierno de Boric había embaucado al país. ¿Qué quisiste decir?
-Hoy se está discutiendo cuál va a ser el legado del gobierno. Que Boric haya llegado a La Moneda con una promesa que no pudo cumplir no es un legado, como quieren afirmar muchos analistas. Es decir, si lo que tú propusiste nunca fue realista, arriar las banderas ante la adversidad y ante la realidad que impuso el plebiscito de 2020, es un acto de sensatez política. Pero no es necesariamente un legado político.
-Como dice Carlos Peña: el éxito de Boric fue su fracaso, no haber cumplido sus promesas.
-Si estás en un cohete que se va a estrellar y tú decides bajarte, eso no es un legado, sino una decisión inevitable. Es un acto de sobrevivencia. Desde mi punto de vista, esta idea de que el Presidente va a volver a gobernar por la fuerza de los hechos o por su edad, es una tesis improbable. Los presidentes que han vuelto a La Moneda lo han hecho por méritos concretos. Es decir, Bachelet no volvió solo porque fuera simpática y cariñosa. Fue porque dejó instalado el pilar solidario, porque manejó la crisis subprime, de la mano de Andrés Velasco. Piñera salió con una aprobación paupérrima en su primer gobierno. Y volvió porque la gente quería crecimiento económico, mejor administración.
-Eugenio Tironi dijo que el legado de Boric era la revalorización del crecimiento económico, aunque ha sido una de sus debilidades.
-Exacto. Si el gobierno no es capaz de dejar algo concreto, no veo por qué razón Boric podría volver por defecto. La ciudadanía ha mostrado que puede equivocarse en muchas cosas, en su subjetividad mayoritaria, pero al final del día, cuando toma la decisión de repetir una presidencia, lo hace por algo concreto.
-Roberto Izikson, de Cadem, apostó a que Boric iba a volver sí o sí.
-Boric puede volver en 20 años más, pero no hay una razón hoy día para sostenerlo. El puro relato no sirve. Necesitas un legado. Boric va a enfrentar otras ofertas que pueden ser igualmente o más competitivas que él. Por de pronto, Tomás Vodanovic, Claudio Orrego, Claudio Castro.
-¿Los últimos 15 meses de Boric van a ser más difíciles?
-Yo tengo la impresión de que la tensión política va a estar puesta en la presidencial y parlamentaria. Y en términos legislativos, en la eventual reforma de pensiones y del sistema político. En ese contexto, haga lo que haga o deje de hacer, el presidente va a ir siendo crecientemente menos importante. Desde esa perspectiva, Boric va a intentar cuajar una coalición un poquito más grande que con la que él partió. Ese pudiera ser un legado político del presidente.
Cerrar una coalición en torno al 35%, no solo de Apruebo Dignidad, sino que desde el Socialismo Democrático. Ese sería, creo yo, su sueño. Va a estar muy estresado durante todo este año pensando en que no se le desmorone. Si se le cae la coalición y el oficialismo va con dos candidatos, eso sería un fracaso del presidente. El riesgo de que dos candidatos del mundo de la izquierda vayan a la primera vuelta es que terminen pasando Evelyn Matthei y José Antonio Kast.
-Boric lleva 70 días sin aceptar preguntas de la prensa. ¿Qué señal da eso?
-En general, el gobierno se ha caracterizado por escuchar aquellas voces que son más cercanas a lo que ellos creen o quieren creer. El Presidente, por cierto, pareciera no tener total claridad sobre qué es lo que quiere. Lo único que no quiere es que se desmorone su coalición. Pero no sabemos si quiere una reforma de pensiones negociada o ideologizada. No sabemos qué tipo de reforma al sistema político quiere. Como su miedo mayor es que se le desarme su alianza de gobierno, su dificultad para liderar estriba en ese temor.
-¿Boric no sabe qué legado dejar?
-Boric quiere demostrarle al país algo que él no es. No quería refundar, sino que él era alguien mucho más sensato. Ese legado es muy poco razonable. El temor del presidente es que se le desfonde el oficialismo. Sabe que una candidatura del mundo de Apruebo Dignidad hoy día no tiene ninguna chance en la próxima elección presidencial. Y por eso Carolina Tohá es quien mejor puede llegar a representar una candidatura del mundo de la izquierda, con cierto potencial competitivo, porque la elección próxima no se va a jugar en la dimensión simbólica. Sino que se va a dibujar en la dimensión de la experiencia, del trabajo duro, del esfuerzo, de la consistencia y la constancia.
-¿Por qué dices que Boric está atrapado?
-El último año Boric va a estar atrapado entre el fantasma de que se le desarme la coalición y el fantasma de no dejar ningún legado.
-¿Evelyn Matthei tiene todas las de ganar?
-Evelyn Matthei hoy día tiene todas las de ganar, pero falta muchísimo. La competencia de Evelyn Matthei se dibuja más por la derecha que por la izquierda, por ahora. Es decir, por Kaiser, por Kast. La derecha está dividida. Y eso para la derecha puede ser muy problemático.
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