En septiembre de este año, el Colegio de Contadores de Chile, A.G. aprobó las nuevas Normas de Auditoría Generalmente Aceptadas en Chile – Compendio NAGA No. 73. Esta normativa adopta integralmente las Normas Internacionales de Auditoría (NIA), emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (IAASB, por sus siglas en inglés), y será de aplicación obligatoria en las auditorías de los estados financieros terminados al 31 de diciembre de 2025 y en adelante.
Este cambio normativo, que ha sido ampliamente difundido por organizaciones profesionales e instituciones de educación superior, conlleva una serie de transformaciones que profundizan y robustecen las responsabilidades de la administración, los gobiernos corporativos e incluso de nosotros mismos, los auditores externos. La nueva NAGA 600, por ejemplo, establece que los auditores de grupos de empresas no podemos limitar nuestra responsabilidad solo a la empresa auditada, sino que debemos asumirla por todas las auditorías del grupo de empresas. Esta ampliación de responsabilidades está clara para la función de auditoría externa, pero ¿qué pasa con las administraciones y gobiernos corporativos del grupo? Dichas responsabilidades también tienen que ser analizadas, establecidas y concordadas.
Para el año 2025, el compendio NAGA No. 73 estará acompañado por la nueva Norma de Auditoría para Entidades menos Complejas (LCE), las nuevas normas de gestión de calidad (ISQM 1 y 2), y otras normas de trabajos de aseguramiento, como las Normas de Trabajo de Revisión, Normas de Trabajo de Aseguramiento y Normas de Servicios Relacionados. En todas estas normas se exigirá más responsabilidad profesional y técnica a todos los entes que participan en negocios, incluyendo todos los usuarios de la información financiera y no financiera, o sea una vez más, el interés público debiese ser resguardado por todos nosotros.
Para nosotros en especial, los auditores externos, estos cambios representan desafíos muy interesantes. Entre ellos se encuentran nuevos parámetros en nuestra “seguridad razonable”, la necesidad de mayor evidencia en el desarrollo del compromiso de auditoría, una “premisa” más profunda con nuestros clientes, informes adicionales sobre asuntos claves de auditoría, evidencia en la gestión de calidad de nuestras auditorías, y una evaluación más rigurosa de los sistemas internos de los clientes, especialmente los automatizados.
Es evidente que, sin una colaboración estrecha entre los auditores externos, las administraciones y los gobiernos corporativos de los clientes, la información financiera y no financiera no alcanzará el nivel de importancia requerido para la toma de decisiones de inversión, lo que podría afectar irremediablemente el interés público.
La implementación de la NAGA 73 y las normas asociadas representa un cambio de paradigma que exige un compromiso renovado y una colaboración más estrecha entre todos los actores involucrados en el proceso de auditoría. Solo así se podrá garantizar la calidad y la fiabilidad de la información financiera y no financiera, en beneficio del interés público y del desarrollo económico del país.
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Necesitamos más empresas grandes. Tomás Sánchez.https://t.co/EmjbZKPjTd
— Ex-Ante (@exantecl) December 17, 2024
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