Las tres tienen en común la presencia de mujeres poderosas y complejas, ya sea en roles protagónicos o secundarios de primera línea.
Ese contraste de glamour y miseria, mundos exquisitos y tierras asoladas como escenarios para una acción y un suspenso que no dejan respirar ya se plantea en las primeras escenas de esta fascinante serie.
Gabriel Delage (Vincent Cassel) no es un mercenario cualquiera: él se mueve entre poderosos funcionarios y asesores de gobiernos europeos y organizaciones internacionales. Delage participa en una regada y alegre fiesta, donde algunos apuestan a las cartas, en un amplio y luminoso departamento que al alejarse la cámara y situarse en un plano general nos ubica en la devastada Siria.
Mientras, en Londres están sufriendo severos ciberataques (impactantes las imágenes con las esclusas del Támesis fuera de control). Alison Rowdy (impresionante Eva Green), es una aguda e influyente asesora del ministerio a cargo: difícil que algo se escape a su desconfiada mirada de lince.
En el Palacio del Eliseo, el intrigante Didier Taraud tiene sus desencuentros con Sophie (Irene Jacob), asesora de seguridad, ante un Presidente más bien indiferente. Los hackeos a los sistemas británicos continúan y las sospechas recaen en un sirio, Samir, que se moverá con su esposa y un hijo pequeño hacia las fronteras de Turquía.
Entre Dunkerke, Bruselas, París y por cierto Londres se irán cruzando estos y otros personajes. Sus vidas se intersectan a causa de estos urgentes y graves acontecimientos, pero algunos comparten un pasado que habrán de saber mantener allí. Amistades, traiciones, chantajes, intereses cruzados van de ida y vuelta a ritmo trepidante. Entremedio, la tragedia de la inmigración desesperada.
La verdad (como siempre) es mucho más compleja y se parece más bien a las muñecas rusas. Extraordinaria factura. Muy entretenida. Categoría imperdible.
Liaison / Conexiones
Aquí hay menos inocentes que en El Padrino. Y hay tanto vínculo familiar, atravesado por riñas antiguas y ambiciones actuales, que la verdadera guerra cruzada que provocan unas chicas decididas pero muy poco duchas en esto del crimen termina en que “los malos también lloran”.
La sofisticada banda profesional que dirige Mehdi, que usa drones con anteojos y joystick, se dedica a robos audaces pero muy singulares (y armados hasta los dientes). Romper las vitrinas de joyerías contando el tiempo que demora la policía en llegar (alarmas sonando) es de los atracos más simples, ¡pero vaya suspenso! Siempre habrá alguno que se demora en salir de allí mientras se oyen las sirenas.
Eso es solo el comienzo. Porque este es un guion que encadena tan brillantemente los hechos que la tragedia va cayendo como piezas de dominó ante nuestros atónitos ojos. Así, entre la acción y el suspenso imparables se entretejen problemas familiares (bastante shakespereano todo). Y quien provoca la caída de esta estructura criminal tan equilibrada es Liana y su pandilla: la decidida joven y su novia, Shaïnez, estafan a tipos que las contactan vía citas. Uno de ellos resulta ser un peligroso traficante de Bruselas.
Mehdi, por asuntos familiares, decide a ayudar a las chicas —que se han metido en serios problemas— y terminará conformando, con la cada vez más astuta Liana, el par que moverá el hilo principal de la serie. Entretanto, la habilidosa Sofia (ojo con ella), que lleva las cuentas y negocios de “la familia”, abre otros escenarios, con quienes la rodean. Porque finalmente todos están relacionados y mientras Marruecos es para un grupo la tierra prometida, para otros lo es la conquista del puerto de Amberes.
Siempre sorprendente y muy adictiva. Advertencia: no alcancé a contar los muertos. La T 2 es más ruda aún: ahí entra la banda Los Soles y mafiosos venezolanos. (Basada en la película homónima de 2015).
Braqueurs /Atracadores
En lo que ya comienza a ser una tendencia, esta serie también nace de una película. Pero no es una adaptación sino que una nueva historia que comienza un poco más allá de donde terminó el filme. Es decir, no es requisito haberla visto para engancharse con este fascinante escaneo a la mafia madrileña del siglo XXI.
De hecho, sus realizadores hicieron mucha investigación y varios (si no todos) los robos que aparecen aquí ocurrieron realmente. Sole (Asia Ortega), una joven madre viuda, muy pintiparada y resuelta, maneja una serie de negocios algo turbios. Muchos a través de tiendas de ropa donde ella misma suele estar tras el mostrador.
Su marido fue el jefe de una banda de ladrones y ella, con innegables dotes de líder, consigue ganarse su confianza para continuar con el “negocio”. Decidida e independiente, rechaza la tutela que su padre, Rogelio (Luis Tosar), un traficante de objetos robados, le insiste en ofrecerle.
Temeraria como es, Sole no se pone límites y ciertamente, se meterá en más de un lío. La policía ha infiltrado la banda, lo que lleva a otro giro. ¡Muy lograda! Y Muy entretenida. Ojo con los creadores, guionistas y el elenco.
Hasta el cielo
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