-Chile es una economía abierta que depende en gran parte de los tratados de libre comercio. En un contexto donde varios países están adoptando políticas más proteccionistas, ¿cuál es la estrategia que está adoptando el Gobierno para enfrentar ese escenario?
-Tenemos 36 acuerdos comerciales con 66 países, por lo tanto, efectivamente somos un país muy abierto al mundo. Entonces, cuando algunos países se ponen más proteccionistas, la clave está en diversificar, en abrir nuevos mercados para nuestros exportadores. Hoy el 54% de nuestras exportaciones va a China y Estados Unidos, dos economías que además están en competencia estratégica. Es riesgoso para nuestros exportadores poner todos los huevos en esa canasta. Entonces, ¿cómo les podemos ayudar? Abriendo nuevos mercados.
Esa ha sido la prioridad de la agenda de la Subrei estos meses. Por eso ya estuve en India, ya estuve en Marruecos y próximamente el Canciller viajará a Filipinas, que son mercados donde todavía no tenemos acuerdo comercial, pero que se ven muy interesantes para que entren nuestros productos, porque hoy ingresan pagando arancel.
-En ese contexto, ¿cuáles fueron los motivos de su viaje a Nueva Zelandia esta semana?
-Nueva Zelandia convocó esta semana a 20 países, todos medianos o pequeños y con economías abiertas, para conversar cómo nos coordinamos mejor en este nuevo contexto internacional y cómo profundizamos la relación comercial entre nosotros. Ahí también entra un poco lo que representa el CPTPP, que ha sido muy exitoso. Algunos tenían dudas sobre su viabilidad comercial, pero en estos tres años se convirtió en nuestro tercer bloque comercial. Hoy hay países que quieren incorporarse, como Indonesia, Filipinas y Emiratos Árabes Unidos. Chile fue fundador del CPTPP, y creemos que este tipo de bloques va a tomar cada vez más importancia en un mundo más restrictivo en materia de comercio internacional.
-Respecto de los aranceles anunciados por Estados Unidos, y considerando las gestiones que han realizado tanto el Gobierno como los gremios empresariales, ¿cuál es la hoja de ruta que está siguiendo la Subrei? ¿Existe un plan B si finalmente se aplica un arancel de 12,5%?
-Hoy todos los países tienen un arancel del 10%, que corresponde a una resolución que expira el 24 de julio. En paralelo hay una investigación comercial que está realizando Estados Unidos respecto de unos 60 países, con los que concentra el 99% de su comercio, y ahí definirá los nuevos aranceles, que podrían quedar entre 10% y 12,5%. Pero esto no es una negociación, y será ese país el que determine finalmente qué tasa aplicará.
Chile participó en todos los procesos abiertos y ha mantenido un diálogo permanente con Estados Unidos. Hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance, tanto a través de diálogos políticos de alto nivel como junto al sector privado, porque creemos que nuestras exportaciones no generan una pérdida de eficiencia o productividad para Estados Unidos, sino que complementan su mercado. Ahora corresponde esperar la decisión.
-Si finalmente Estados Unidos eleva el arancel al 12,5%, ¿qué sectores serían los más afectados?
-Si esa medida llega a aplicarse, estamos hablando de un aumento de 2,5%, eso arroja una carga arancelaria adicional de US$212 millones, equivalente aproximadamente al 1,1% del valor total de las importaciones estadounidenses provenientes de Chile. Los principales grupos de productos afectados serían el salmón, la fruticultura, el sector vitivinícola y otros rubros agroalimentarios, como las carnes. En conjunto, estos sectores pasarían de pagar cerca de US$850 millones a US$1.062 millones en aranceles.
-Usted ha planteado la necesidad de diversificar los mercados de destino. ¿Cómo ha evolucionado la composición de las exportaciones chilenas en los últimos años?
-Tenemos acuerdos comerciales con 66 países, pero ¿qué pasó? Nos fuimos concentrando. Hoy el 80% de nuestras exportaciones va a diez países y el 54% va sólo a dos: China y Estados Unidos. China, en 1995, representaba apenas un 2% de nuestras exportaciones; hoy representa un 36%. En cambio, la Unión Europea pasó de representar cerca del 20% a menos del 10%, y Japón bajó de un 19% a un 8%. Por eso hemos conversado con nuestros exportadores y ellos mismos nos dicen: nos interesa Marruecos, nos interesa India, nos interesa Filipinas. Ahí estamos poniendo todos nuestros esfuerzos negociadores.
-Chile busca cerrar un acuerdo comercial con India. ¿En qué etapa están esas negociaciones? ¿Cómo van las tratativas?
-Muy bien. Es una negociación que comenzó en el gobierno anterior y nosotros la continuamos. Valoramos mucho que el Presidente Boric haya ido a India con una delegación de empresarios para iniciar este proceso. Se trata de un Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA), uno de los nuevos tipos de acuerdos comerciales que estamos negociando. De sus 17 capítulos, ya hay nueve cerrados, entre ellos defensa comercial, promoción de inversiones, solución de controversias, comercio y desarrollo sustentable y facilitación del comercio. Así que vamos lento, pero seguro, siempre con los intereses de Chile por delante.
Tenemos que ser responsables y cuidadosos cada vez que firmamos un acuerdo comercial, pero somos optimistas. Nuestro plazo como Gobierno es cerrar este acuerdo en diciembre de 2026, aunque siempre depende de las dos partes.
-Dado que varios países de la región están impulsando incentivos tributarios para atraer capitales, ¿qué cree que le falta a Chile para volver a ser un destino más competitivo para la inversión?
-La competencia por atraer inversión se ha intensificado y varios países han implementado instrumentos específicos para fortalecer su atractivo. Argentina, por ejemplo, cuenta con el RIGI y ha impulsado incentivos tributarios para proyectos mineros, además de convenios de estabilidad jurídica y mecanismos de recuperación anticipada de impuestos. También hemos visto medidas similares en Ecuador y Paraguay. Como país tenemos ventajas comparativas muy importantes, como estabilidad democrática, institucionalidad fuerte y certeza jurídica, y eso sigue siendo muy valorado. Pero, cuando nuestros vecinos comienzan a ofrecer incentivos tributarios, Chile también tiene que ponerse a tono.
En ese sentido, el proyecto de Reconstrucción Nacional, que hoy está en discusión, ha sido visto por los inversionistas como una señal positiva, porque Chile ya tuvo un régimen de invariabilidad tributaria. En ese período, cerca del 13% del PIB provenía de proyectos de inversión extranjera. Hoy esa cifra está más cerca del 4%.
-En medio de la creciente tensión entre China y Estados Unidos, ¿cómo enfrenta Chile el debate sobre la inversión china, especialmente en infraestructura crítica?
-Chile es un país abierto a la inversión extranjera, independientemente del país de origen. Lo fundamental es que cualquier empresa que quiera desarrollar proyectos en Chile cumpla plenamente con la normativa local, los estándares técnicos, las exigencias de seguridad y las obligaciones contractuales correspondientes. En infraestructura crítica, es natural que el análisis sea más amplio y riguroso, pero eso no significa prejuzgar por nacionalidad ni cerrar la puerta a la inversión.
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