Octubre 2, 2021

Opinión: José Antonio Kast, el retrato hablado de la UDI. Por Jorge Schaulsohn

Ex-Ante
Crédito: Agencia Uno.

El “fenómeno” Kast puede llevar al desmoronamiento de la premisa fundacional de la candidatura de Sebastián Sichel, quien, dando por descontado que contaría con el voto de la abrumadora mayoría de la derecha, se ha distanciado de ella para ir tras el voto de centro.

Una estrategia puesta a prueba. En estas elecciones se da la paradoja de que  Chile Vamos, la coalición de derechas que está en el poder, tiene un candidato presidencial independiente que ideológicamente no es de derecha; los profundos cambios políticos y sociales de los últimos años junto a la mala evaluación del gobierno la llevaron a optar por una especie de “outsourcing”, buscando una figura capaz de apelar también al voto centrista progresista que podría votar por él en una segunda vuelta para frenar a la externa izquierda.

  • Sin embargo, la estrategia está siendo puesta a prueba por la candidatura de José Antonio Kast, un personaje gestado en el útero de la Unión Demócrata Independiente, que representa fielmente la historia, los valores, los principios y el estilo que desde su fundación ha defendido la UDI.
  • Su trayectoria política se inicia con su ingreso a la Escuela de Derecho de la Universidad Católica. Los años 1986 y 1987 integró el Consejo Superior de esa Casa de estudios. Además, fue candidato a la presidencia de la Federación de Estudiantes (FEUC). También, formó parte del Centro de Alumnos de la Escuela de Derecho, donde conoció a Jaime Guzmán. Entre 1996 y 2000 fue concejal de la Municipalidad de Buin, en la Región Metropolitana, donde le correspondió el ejercicio del cargo de alcalde protocolar.
  • En las elecciones parlamentarias del 16 de diciembre de 2001 fue electo diputado con la primera mayoría por el distrito 30, que incluye a las comunas de San Bernardo, Calera de Tango, Buin y Paine, con 48.025 votos, correspondientes al 35,45% de los sufragios válidos. Fue jefe de bancada de los diputados UDI los años 2007, 2008 y 2011 hasta el 2018, y secretario general por el periodo 2012-2014.
  • Kast es un político extremadamente conservador, más en la tradición de Margaret Thatcher que Marie Le Pen; no es un fascista que represente una amenaza para la democracia representativa, ni un racista ni homofóbico, ni un demagogo populista como Trump pero sí un implacable anti comunista, enemigo de todo lo que se considera “políticamente correcto”. Un adversario de la modernidad, que está en contra del matrimonio igualitario, el aborto en cualquiera de sus formas, indiferente a los derechos de la comunidad LGTBQ y al feminismo. Un Momio 3.0.

Rechazo a las políticas transaccionales. Para la derecha tradicional, que hoy se siente violentada por la hegemonía política y cultural que ha alcanzado la izquierda más dura, el estilo categórico y su discurso sin dobleces ni genuflexiones a lo que denominan “políticamente correcto” resulta irresistible. Ven en Kast a un candidato que los defiende y representa ante lo que aparece como la conquista de Roma por la izquierda expresada hoy en la Convención Constitucional y en la candidatura del Apruebo Dignidad.

  • Los líderes de la UDI están con Sebastián Sichel, pero solo porque aún están convencidos de que un candidato de extrema derecha no puede ganar la presidencia de Chile en los tiempos que corren. Pero su corazón está con Kast y no se puede descartar que con el transcurso del tiempo haya un segmento relevante de su electorado que esté dispuesto a correr el riesgo de perder pasando a la segunda vuelta con Kast.
  • Hay en sectores importantes de la derecha un agotamiento, un rechazo hacia las políticas transaccionales, excesivamente pragmáticas que han caracterizado los gobiernos de Piñera y que produjeron la pérdida de identidad y “desastres” como el voto del Apruebo y la Convención Constitucional, los retiros del 10%, iniciativas como el matrimonio igualitario. Y que también los llevaron a desechar a Joaquín Lavín en favor Sebastián Sichel (decisión que hoy muchos se cuestionan). Sienten temor frente al rumbo refundacional que consideran va tomando la Convención Constitucional, avalados por convencionales de derecha como Evópoli. Para ellos Kast y no Sichel es la UDI, es la derecha verdadera, la resistencia coherente frente los embates de una izquierda arrogante que pretende aplastarlos, el personaje que emplaza y desafía a los adversarios sin complejos en los debates, el que dice lo que ellos están pensando y lo hace con elegancia, dignidad e inteligencia.

El voto de centro. El “fenómeno” Kast puede llevar al desmoronamiento de la premisa fundacional de la candidatura de Sebastián Sichel, quien, dando por descontado que contaría con el voto de la abrumadora mayoría de la derecha, se ha distanciado de ella para ir tras el voto de centro.

  • No es fácil para ningún elector de ningún sector político o independiente ver en acción a un candidato con el cual se siente plenamente representado e identificado en cosas fundamentales  y terminar votando por otro que le resulta insatisfactorio solo por pragmatismo; y es mucho más difícil cuando Sichel comete errores inexcusables que atentan contra su credibilidad, como ocultar que retiró el 10% o que trabajó como abogado en una empresa internacional dedicada al lobby, lo que desde luego no tiene nada de reprochable; o arremeter, con toda razón, contra el cuarto retiro pero al mismo tiempo proponer sacar el 100%, algo tan absurdo que ni Boric se atreve a decirlo. A ello hay que sumar un discurso confuso contra la política y los políticos que suena populista y autoritario y su fallido intento amateur de dar órdenes a los diputados.
  • Esta columna la escribo con preocupación y sin malicia porque mi opción, en caso de que la candidata de centro izquierda que apoyo no pase a segunda vuelta, es votar por Sebastián Sichel.

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