A más de un año de iniciar su tramitación ambiental, Bahía Coique volvió a abrir un proceso de participación ciudadana luego de que el titular del proyecto, Inmobiliaria Arenas Blancas, introdujera cambios relevantes a la propuesta original. La iniciativa de US$40 millones ya había enfrentado observaciones por parte del Consejo de Monumentos Nacionales debido a la presencia de sitios arqueológicos en el área, además de reparos asociados al sistema de tratamiento de aguas servidas.
En pausa. Ha pasado más de un año desde que el proyecto Bahía Coique, impulsado por la Inmobiliaria Arenas Blancas -vinculada a los hijos del expresidente Sebastián Piñera- inició su tramitación ambiental. Sin embargo, hoy la iniciativa, que contempla una inversión de US$40 millones, mantiene suspendida su evaluación.
- Lo anterior, luego de que la empresa solicitara una segunda ampliación de plazo para responder a las observaciones formuladas durante el proceso.
- Fuentes de la empresa explicaron a Ex-Ante que esta suspensión corresponde al efecto administrativo de haber solicitado una extensión del período para entregar dichos antecedentes. Es decir, mientras corre este lapso adicional para complementar estudios y actualizar información, el procedimiento de calificación ambiental permanece detenido.
- Según explicó la firma al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), requiere actualizar estudios, complementar los análisis presentados y concluir la caracterización arqueológica solicitada por el Consejo de Monumentos Nacionales.
- Si bien la inmobiliaria pidió extender la suspensión hasta el 30 de septiembre, el SEA acogió parcialmente la solicitud y fijó el término del plazo para el 22 de julio.
En qué consiste. El proyecto “Nuevo Desarrollo Inmobiliario Bahía Coique”, ligado a la familia Piñera Morel, considera la construcción de 208 unidades habitacionales, entre departamentos y viviendas tipo village destinadas principalmente a segunda vivienda.
- Se emplazaría en un terreno de unas 18,12 hectáreas dentro de un paño mayor asociado al proyecto de cerca de 41 hectáreas, en la ribera del Lago Ranco, dentro de la comuna de Futrono.
- Considera edificios de entre cuatro y cinco pisos, viviendas de dos niveles, áreas verdes y zonas de equipamiento, con una ejecución proyectada por etapas hasta 2033.
- El proyecto ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) mediante una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) a mediados de febrero de 2025. Durante el proceso de participación ciudadana ha recibido observaciones vinculadas a materias como impactos sobre el ecosistema del lago, biodiversidad, paisaje, recursos hídricos y patrimonio arqueológico, entre otros aspectos.
Los cuestionamientos del CMN y aguas servidas. El proyecto se mantiene a la espera de la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) para ejecutar las prospecciones solicitadas por el organismo.
- Según señalaron desde la firma a este medio, en distintas áreas del terreno ya se han identificado sitios arqueológicos, por lo que el CMN solicitó avanzar con una caracterización más detallada antes de definir eventuales medidas de mitigación.
- El proceso no ha sido lineal: en una primera instancia, el CMN rechazó la solicitud inicial de prospección, lo que obligó a la empresa a reformular la propuesta técnica e ingresar una nueva presentación incorporando las observaciones del organismo. Esa solicitud, sin embargo, aún no cuenta con autorización.
- Las prospecciones requeridas contemplan la apertura sistemática de sondajes en el área de influencia del proyecto -con excavaciones cada 20 o 30 metros, según explicó la compañía- con el objetivo de determinar la presencia y características de eventuales hallazgos arqueológicos. Mientras estos trabajos no se completen, no es posible cerrar la evaluación del componente patrimonial ni definir las medidas específicas que deberá adoptar la iniciativa.
- A este punto se suman las observaciones relacionadas con el manejo de aguas servidas. Durante la evaluación ambiental, distintos organismos han solicitado mayores antecedentes sobre la solución sanitaria del proyecto, considerando que se trata de un desarrollo de más de 200 unidades habitacionales emplazado en la ribera del lago Ranco.
- Las observaciones apuntan a la necesidad de acreditar la capacidad del sistema de tratamiento y disposición de aguas residuales, además de descartar eventuales impactos sobre la calidad del agua del lago y el ecosistema asociado.
Nuevo proceso ciudadano. En enero de este año, el SEA resolvió abrir un nuevo proceso de participación ciudadana debido a que, durante la tramitación ambiental, la inmobiliaria incorporó cambios relevantes respecto del proyecto presentado originalmente.
- El principal ajuste corresponde al sistema de tratamiento de aguas servidas: mientras la DIA inicial contemplaba conectarse a una planta de tratamiento existente de propiedad de un tercero, en la Adenda el titular incorporó un sistema particular de recolección, tratamiento y disposición de aguas servidas, además de la modernización de una planta existente y la ampliación de un estanque de agua potable.
- Según el SEA, estas modificaciones implicaban una nueva evaluación de los impactos de la iniciativa, al ampliar su área de influencia en materias como hidrología, hidrogeología y emisiones odorantes.
- El organismo también señaló que no existía claridad suficiente sobre la descarga de emergencia proyectada hacia el río Coique ni sobre sus eventuales efectos en los ecosistemas del río y del lago Ranco.
Nuevas observaciones. Durante el segundo periodo de Participación Ciudadana (PAC), que se extendió desde el 19 de enero hasta el 6 de febrero, participaron un total de 102 observantes.
- Entre las observaciones ciudadanas al proyecto Bahía Coique aparecen cuestionamientos a la promesa de desarrollo local, especialmente en materia de empleo.
- Vecinos plantearon dudas sobre cuánto de los puestos de trabajo comprometidos quedará efectivamente en la comunidad, advirtiendo que podrían concentrarse en etapas temporales de construcción, o en actividades estacionales vinculadas al turismo.
- También surgieron reparos respecto del impacto del proyecto en un territorio con una fuerte identidad local. En esa línea, algunas observaciones apuntaron al valor histórico y patrimonial del sector, destacando el sitio Antükura, un monumento lítico asociado a tradiciones prehispánicas mapuche, como uno de los elementos que justificarían una evaluación ambiental más profunda.
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