Un thriller sci-fi, de suspenso y acción, político y muy hitchcockiano, donde cabe también el humor.
Todo eso es EL DÍA DE LA REVELACIÓN, la trepidante película con que Spielberg vuelve a sorprender, mostrando ese pulso firme y su intuición incombustible para capturar al espectador, desde que se inicia el metraje hasta que termina.
No importa si a uno, luego de ponerse a pensar, la gran revelación no le parece ni tan grande ni tan novedosa. Lo que seduce es la forma en que desarrolla el relato y la muy atractiva manera en la que lo va estructurando. Por de pronto, como haría Hitchcock, va soltando información que, escena tras escena, cobra sentido a medida que avanza la historia y une los hilos de tal manera que ningún cabo queda suelto.
Protagonistas y antagonistas se van sucediendo en las secuencias. Primero, un inseguro y algo despistado Dr. Daniel Kellner (Josh O’Connor), un experto en ciberseguridad con un peculiar pasado. Con él se comunica constantemente H. Wakefield (Colman Domingo), quien lo ha apoyado tras desvincularse de una corporación algo turbia. Wakefield conoce secretos peligrosos, pero hay muchas cosas sobre sí mismo que empiezan a revelarse y que lo confunden. Más aún a su novia, Jane (Eve Hewson), que, ojo, también tiene su historia.
El antagonista, Noah Scanion (irreconocible Colin Firth), está rodeado de tecnología y pantallas, todo muy high-tech. Wakefield también se mueve en ello y ambos cuentan con un buen elenco de colaboradores. Pero Scanion se ve con más recursos.
Mientras, en un canal de TV de Kansas City, Margaret Fairchild (Emily Blunt) es la chica del tiempo, versión sensual farandulera. Hasta que una mañana en su departamento, con su novio Jackson (este sí que no entiende lo que es nada), ve entrar por la ventana un bello pájaro.
Tras ello, Margaret va experimentando ciertas “cualidades” que ni ella misma se explica. Como por ejemplo, al llegar al canal, se sienta a conversar en coreano, con un invitado. Y cuando se instala frente a cámara para dar el tiempo, “habla” o más bien emite sonidos que nadie logra descifrar (ella tampoco) y obviamente se convierte en trending topic.
Si ya estábamos tensos y expectantes, una vez presentados los personajes principales se desata la acción y el cruce de unos y otros, así como ciertas historias que complementan el todo (una monja incluida).
Hay persecuciones en autos, huídas y una secuencia de acción ¡impresionante! de autos y trenes (algunos recordarán la primera película de Spielberg, Duel, de 1971, en Prime Video).
Pero esto va de extraterrestres ninguneados (o verdades ocultadas).
Spielberg siempre ha sentido cierta fascinación por los alienígenas. Y aunque hace poco reconoció que su visión al respecto es más fantasiosa, esta película toma elementos de lo que se conoció como el caso Roswell (o incidente OVNI), sobre el que se han tejido numerosas especulaciones, ocurrido en 1974.
Basada en una historia del mismo director, el guion es de David Koepp, el mismo de La Guerra de los Mundos (2005).
Spielberg es el director con más ventas de la historia, con hits como Tiburón, E.T. El extraterrestre y las franquicias de Indiana Jones y Jurassic Park. Ha ganado el Oscar tres veces, incluyendo a Mejor Director y Mejor Película por La Lista de Schindler (siete estatuillas en total) y a Mejor Director por Salvando al Soldado Ryan.
DATO: Eve Hewson es hija de Bono (U2). Tuvo un rol importante en la serie médica de época The Knick, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Clive Owen (en HBO Max). También actuó junto a Tom Hanks en la película de Spielberg Puente de espías. Fue parte del elenco de la serie La pareja perfecta (en Netflix), con Nicole Kidman, y protagonizó la miniserie de Apple TV Bad Sisters.
Bad Sisters
Disclosure Day
Dirección: Steven Spielberg
Guion: David Koepp y Steven Spielberg
Música: John Williams
EE.UU., 2026
Duración: 145 min.
Spielberg ha dicho que El Día de la Revelación es como el cierre de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. Porque, afirma, los extraterrestres nunca se fueron.
Él es, probablemente, el primer director en mostrar a los alienígenas como “buenas personas”, porque siempre han aparecido como amenaza para la humanidad, en películas de terror.
Una serie de misteriosos fenómenos ocurren en distintas partes del mundo cuando barcos y aviones, perdidos hace años, reaparecen inexplicablemente. Al mismo tiempo, numerosos avistamientos de ovnis generan gran conmoción.
Una noche, cerca de su casa en Indiana, Roy Neary (Richard Dreyfuss) observa en el cielo unos misteriosos objetos voladores.
La fijación de Roy por reproducir esa imagen termina afectando gravemente su vida personal y familiar (¿se acuerdan de la escena del puré a la hora de almuerzo?). Encuentra apoyo en una mujer cuyo hijo supuestamente ha sido secuestrado por los extraterrestres. Juntos van tras una respuesta al misterio que está alterando sus vidas.
Finalmente descubre que la montaña (esa que ha intentado “diseñar”con el puré) corresponde a la Torre del Diablo, en Wyoming. Mientras ambos intentan llegar al lugar, el gobierno de Estados Unidos aísla la zona para ocultar lo que realmente está ocurriendo: un esperado encuentro entre la humanidad y una inteligencia extraterrestre.
Con François Truffaut en el elenco.
La música (de John Williams), y su parte matemática, es el medio de comunicación y una parte clave de la historia.
Close Encounters of the Third Kind
Dirección y guion: Steven Spielberg.
EE.UU., 1977
Duración: 132 min.
Esta entrañable película, estrenada en 1982, fue un hit. Superando a Star Wars , se convirtió en la película más taquillera de todos los tiempos, un récord que mantuvo durante diez años.
Según ha dicho Spielberg, el concepto de E.T. está basado en un amigo imaginario que él creó después del divorcio de sus padres.
De hecho, esto ocurre en una familia a cargo de una madre sola.
Elliott (Henry Thomas), uno de sus pequeños hijos, se hace amigo de un extraterrestre cuando lo encuentra oculto y asustado en el patio de su casa. Sus hermanos Michael y Gertie (Drew Barrymore) descubren al pequeño alienígena escondido en un closet. Deciden apoyar a Elliot y mantener el secreto. Lo llaman E.T.: como ellos, es un niño, que ha quedado abandonado en la Tierra cuando su nave se ha visto obligada a huir.
Mientras ven cómo ayudarlo, para Halloween salen con él y le inventan un disfraz muy elemental, en una de las entrañables escenas de las numerosas que hay en este filme.
Frase inolvidable: “E.T. phone home” (teléfono de la casa en sus manos).
Música de John Williams.
E.T. the Extra-Terrestrial
Dirección: Steven Spielberg.
Guion: Melissa Mathison.
EE.UU., 1982.
Duración: 115 min.
Si hay una joya cinematográfica sobre visitas de extraterrestres es esta.
Al inicio, la cámara se desliza desde el techo y baja hasta enfocarse en el ventanal de una casa por el que se asoma un inmenso lago. Allí vive la Dra. Louise Banks (Amy Adams), una experta lingüista.
En unas cuantas escenas muy breves, cargadas de información relevante sabemos que Louise ha parido, amado y perdido a una hija. Pero es una película de ciencia-ficción, un género que el genial quebequés Denis Villeneuve ha confesado que siempre soñó abordar.
Sólo que aquí no hay despliegue de tecnología espacial de ninguna índole, ni guerra de los mundos, ni marcianos atacando la Tierra.
Lo que sí ocurre es que doce naves —en forma de ovoides alargados, de un negro opaco— se han detenido, sin posarse del todo en tierra, en distintos lugares del planeta, sin patrón aparente: China, Venezuela, Siberia. En EE.UU., hay uno de ellos en un campo de Montana. Los líderes mundiales están en contacto permanente y se suceden urgentes cumbres y asambleas.
Nuevamente —como en 2001, Odisea del espacio—, el ser humano es duramente desafiado a evolucionar enfrentándose a lo extraterrestre.
“Para comunicarse verdaderamente hay que exponerse”, afirma decidida Louise.
Y eso es hacer un esfuerzo enorme para entender al otro y a su vez explicarle a ese otro nuestro lenguaje. O bien crear uno en común.
El otro convocado es un Dr en física (Jeremy Renner), quien bromea con el rol preponderante que le asignan a ella.
La película funciona en una curiosa tensión: por una parte las presiones sobre los científicos para que avancen rápido en su trabajo y por otra, el frágil acuerdo entre los cada vez más nerviosos líderes mundiales.
Sencilla en su narración, compleja en su fondo, es una película profundamente humana, emotiva y filosófica; que más lo que interroga que lo que responde. Y que se mueve en dimensiones de tiempo y lugar que solo Louise termina de comprender, luego de complejos ejercicios.
El diseño de las naves es impactante: algo de ello, muy ligeramente, parece asomarse en El Día de la Revelación.
Basada en la novela corta de Ted Chiang “La Historia de tu Vida”.
Arrival (La llegada)
Dirección: Denis Villeneuve
Guion: Eric Heisserer
EE.UU., 2016
Duración: 116 min.
¿Busca contenido similar? Clic aquí.
Ver esta publicación en Instagram
Publicaciones relacionadas
Recuperar la libertad de enseñanza al devolver parte de la autonomía perdida a los colegios y fortalecer el derecho a la educación a través de mayor libertad de elección para las familias no es un ataque a la equidad, es reconocer que esta no se construye ignorando las preferencias de las personas ni vaciando de […]
Sería un error presentar los impuestos únicamente como un freno al crecimiento. Cuando logran reasignar recursos desde usos relativamente menos prioritarios hacia necesidades colectivas y sociales más urgentes, sin desincentivar la creación de riqueza, ayudan a sostener las condiciones materiales e institucionales de las que depende la generación estable y continua de riqueza en el […]
Un bono millonario por producir más puede parecer una herramienta de gestión moderna, pero si empuja a privilegiar una cifra sobre el interés general, deja de ser un incentivo y se convierte en un problema de gobierno corporativo.
La política chilena no está al borde del abismo. Aún predominan los colectivos por sobre los individualismos, la disposición al acuerdo productivo sobre el atrincheramiento sin resultados prácticos, la fortaleza de las instituciones sobre la anomia y la ley de la selva, la resolución pacífica de los conflictos sobre la validación de la violencia, en […]
Ante todo, no debemos olvidar que el problema de fondo es que no podemos seguir gastando más que nuestros ingresos, cuya solución inevitablemente requiere un plan que equilibre generar mayores ingresos con racionalizar gastos.