Las fiestas de fin de año suelen verse como un periodo de alegría y unión familiar, pero para muchos también se convierten en una fuente importante de estrés.
En el hemisferio sur, esta época coincide no solo con las celebraciones navideñas y de Año Nuevo, sino también con el fin del año escolar y el inicio de las vacaciones de verano. Esta acumulación de eventos genera una sobrecarga emocional, económica y logística que afecta a miles de personas.
¿Qué genera este estrés?
Uno de los factores más significativos es lo que podemos denominar el “estrés festivo”. La presión de organizar cenas perfectas, comprar regalos y cumplir expectativas sociales puede ser abrumadora.
Por ejemplo, la cena navideña, que se presenta como un momento de unión familiar, puede convertirse en un foco de tensión. Desde planificar el menú hasta asegurarse de que todos los invitados estén cómodos, estas tareas suelen recaer desproporcionadamente en las mujeres.
Por otro lado, el gasto excesivo también juega un papel crucial. Este año, según la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), se prevé que los chilenos destinen en promedio 330.000 pesos en compras relacionadas con las festividades, marcando un notable incremento en diversas categorías de consumo. Esto no solo impacta la economía familiar, sino que también genera ansiedad en quienes sienten la obligación de “dar la mejor Navidad”.
¿Cómo enfrentarlo?
Si bien estas demandas parecen inevitables, existen estrategias para manejarlas de manera más saludable:
Las celebraciones de fin de año no tienen que ser sinónimo de agotamiento. Transformarlas en un espacio de disfrute genuino requiere replantear nuestras expectativas y priorizar lo que realmente importa: el tiempo compartido con nuestros seres queridos. Si logramos cambiar la narrativa de “hacer más” por “hacerlo simple”, quizá estas fechas puedan convertirse en lo que siempre prometen ser: un momento de paz y felicidad.
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Formó parte de las primeras olas de migración venezolana, vivía en Estación Central y trabajaba desde 2019 como ejecutivo del Santander. Entre sus funciones estaba cobrar deudas a clientes difíciles. A éste llegó tras desempeñarse en el banco de Venezuela como “especialista de crédito”, dijo su LinkedIn.